Camila Flores, la diputada que desea impulsar la castración química

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A los 16 años comenzó a participar con mucha fuerza en las campañas de Alberto Cardemil, denominando a su grupo los «Cardelucas». A los 18 años lo hizo como militante de Renovación Nacional, interviniendo de la política universitaria, en las listas de Derecho de la Universidad Andrés Bello y ocupando distintos cargos hasta ahora dentro del partido.
La diputada Camila Flores, de visita en la región donde participó del seminario «Mujeres Líderes, Mujeres Ahora», invitada por el parlamentario Francisco Eguiguren, fue electa diputada por la Quinta Región Cordillera con 30 años de edad. Es abogada de profesión, especialista en derecho medioambiental y defensora acérrima de Augusto Pinochet.

¿Por qué RN y no UDI, cuando ese partido está más ligado a la imagen de Pinochet?
«Creo que es un error bastante categórico, ya que en Renovación Nacional existimos muchas personas que nos sentimos identificadas con la obra institucional del gobierno militar y muy agradecidos del pronunciamiento militar del 11 de septiembre. En Renovación Nacional existe un número importante de militantes que piensan igual que yo, puesto que el partido es más que sus parlamentarios, más que la cúpula. Tenemos uno de los conglomerados con mayor militancia a nivel nacional y que se sienten muy representados por mis ideas».

Tras su visita al programa Mentiras Verdaderas, donde harto dio que hablar tras sus declaraciones contra la Brigada Ramona Parra y la diputada Carmen Hertz, ¿en algo le ha cambiado la vida?

«Para nada. De hecho he vuelto a ir. La verdad es que no, pues estoy acostumbrada y sé cómo es la izquierda, que generalmente utiliza la vía institucional, ya sea a través de los Tribunales de Justicia y la legislación para buscar acallar a quienes piensan de manera distinta. A una izquierda que enarbola la bandera de la tolerancia, de la democracia del respeto, pero que son los más irrespetuosos y más intolerantes. Soy joven y conozco la historia de la izquierda en Chile y en el mundo, la que ha ido generando que vayan perdiendo de manera estrepitosa su participación en la política, especialmente con sus candidatos, como por ejemplo ahora último en Brasil».

Pero el apoyo tampoco fue para la derecha, sino que fue en contra del otro candidato.
«La izquierda en el mundo ha ido destruyendo los países y lo que genera es hambre, profunda desigualdades y es cosa de ver lo que ocurre en China, uno de los países donde mayor concentración de la riqueza existe en el mundo, donde hay gente que tiene mucho dinero, pero a la vez hay gente que vive en la máxima de las pobrezas. Acá no es la excepción, pues ocurrió en Argentina, en Brasil, en Chile con Salvador Allende, como ocurre en Bolivia, en Venezuela, Cuba, Nicaragua…»

¿No cree que sus palabras de odiosidad pueden generar algún nivel de odio entre sus opositores?
«Yo creo que la gente se aburrió de lo políticamente correcto. Fui electa por una votación importante de los ciudadanos de mi región, no para ser políticamente correcta, sino que para representarlos bien. También para defender con fuerza mis ideas y principios, así que no por tener la calculadora en mano voy a dejar de defender mis ideas, porque si a la izquierda le molesta lo que hago, quiere decir que estamos haciendo bien las cosas».

¿No se ha arrepentido de sus dichos?
«No, para nada. Uno tiene que ser consecuente en la vida y especialmente en la política. El descrédito, la desconfianza que existe en las instituciones, es precisamente, y en la política en particular, porque tenemos políticos que dicen, por ejemplo, yo voté por el SÍ, pero ahora me arrepiento… y eso lo relativizan y la gente lo castiga. Cuando uno tiene las ideas claras y las mantiene, no hay que desdecirse».

¿Sigue apoyando la restitución de la pena de muerte en Chile?
«Claro que sí. Creo que fue una tremenda pérdida para nuestro país, a diferencia de otros países del mundo donde se avanza, al menos en este caso en particular, que era la violación con homicidio de menores. Dada la evidencia científica y médica que señala que estos criminales no se rehabilitan, la única solución es a través de una inyección que le ponía término a su vida. Pero como perdí, ahora estoy impulsando otra, que tiene que ver con establecer la castración química como requisito para la libertad condicional de los que estén condenados por delito de violación».

¿Tendrá el apoyo de Chile Vamos con esa polémica propuesta?

«Yo creo que sí. De hecho se han acercado diputados del Frente Amplio, como el diputado Garín, a decirme que estaría a favor de apoyar esta iniciativa, porque lo que establece mi proyecto de ley fue un proyecto que presentó en su momento la diputada Karla Rubilar, hoy intendenta de la Región Metropolitana, y que agrega un requisito a la solicitud de libertad condicional para los condenados por violación, a que previo a su libertad condicional, tienen que realizarse el tratamiento hormonal de castración química, y si ese condenado no quiere, ningún problema, pero sigue cumpliendo su condena en la cárcel. Esto se hace en Mendoza, en España, en Francia, en Alemania…».

¿Pero la castración y la pena de muerte tendrán eficacia disuasiva en los potenciales delincuentes?
«Por cierto que sí y es comprobado. Sólo es cosa de ver las estadísticas a nivel mundial donde se discuten este tipo de materias. Por ejemplo, en Alemania ha generado la disminución de los delitos de violación; y la pena de muerte, evidentemente, ya que es una cuestión en donde, créame, el criminal lo pensará varias veces antes de actuar si sabe que en su país existe la pena de muerte».

La saco del tema. ¿Qué le parece que Francia le haya concedido asilo político a Ricardo Palma Salamanca?
«Me parece grave que en un país como en Francia, que ha vivido el terrorismo, se genere a través de esta oficina (Ofpra, Oficina Francesa de Protección a los Refugiados y Apátridras), que es independiente, una protección a un criminal que fue calificado por los propios tribunales como terrorista, que mató a un senador de la República en democracia, que es condenado y que se escapó de una cárcel y que se va a otros países donde siguió cometiendo delitos. En Chile fue condenado por el crimen del senador Jaime Guzmán, pero también por secuestro. Creo que hoy en Francia la impunidad y la red de protección de la izquierda a delincuentes terroristas como Palma Salamanca, sigue operando».

Una red parecida a la que tuvo en Chile el doctor Helmut Hopp, encubridor y responsable, como segundo hombre, de la ex Colonia Dignidad y que escapó de la justicia chilena. Ahí nadie dice nada…
«Desgraciadamente en la izquierda le dieron asilo a los Honecker y siempre la izquierda busca relativizar, busca el empate y yo cuando en un debate le digo al diputado Marcelo Díaz si habrá condenado cuando la izquierda en nuestro país asiló a (Erich) Honecker, y qué pasa ahí. Lo complejo y el trasfondo de esta situación, es que la izquierda siempre condena la violación a los Derechos Humanos que se provocaron en Chile, pero no las que se viven en Venezuela, Nicaragua, en Cuba».

¿Pero qué piensa de esa situación, de Colonia Dignidad, donde el actual ministro de Justicia, Hernán Larraín, fue un defensor?
«Me parece que lo que buscan y lo que siguen haciendo, es el empate…»

Pero del otro lado también, diputada…
«A mí me parece en particular, que nuestro sector ha sido súper claro. No he escuchado a ninguna autoridad de mi sector en justificar los crímenes de violación a los derechos humanos, a ninguno.

….La derecha pide la extradición de Palma Salamanca, pero a Francia se la negaron cuando la Corte Penal de París, en el año 2010, condenó a 13 acusados, entre ellos a la cúpula de la DINA, a penas de prisión y cadena perpetua por el secuestro, tortura y muerte de ciudadanos franceses en los años setenta…
«Le insisto y le podría decir en ese mismo sentido, que yo al frente mío tengo a un diputado del partido comunista, que es el presidente, que es un criminal confeso del asesinato de cinco uniformados, tras el atentado al general Pinochet y lo tengo sentado al frente mío como un honorable de la República…

Pero aún no me responde a la pregunta, diputada…
«Creo que la reciprocidad es importante, especialmente entre los países y entre las naciones. Llevo poco tiempo como diputada y nunca había estado en política de elección popular anteriormente a esto, entonces malamente me puedo hacer cargo de las decisiones que se tomaron para atrás y menos, respecto a un poder independiente. No soy yo quien puede venir a cuestionar la decisión de un tribunal, porque me guste o no, existe la independencia de nuestros poderes, y en ese sentido, me imagino que la corte habrá tenido antecedentes».

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