Más de 400 contratistas trabajan en reponer el servicio eléctrico en la región

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Pablo Portilla

Realizan una labor peligrosa, intensa y frecuentemente incomprendida durante la presente emergencia. Son requeridos sin cesar desde cientos de lugares al mismo tiempo y pocas veces reciben un “gracias”. Son los técnicos eléctricos, que han debido trabajar intensamente para recuperar el abastecimiento de energía en toda la región, luego que el terremoto de 8,4 grados registrado el miércoles provocara miles de cortes de servicio.

El día jueves, encontramos a una de estas cuadrillas iniciando su trabajo frente a las nuevas poblaciones ubicadas en la Avenida El Libertador, en Las Compañías. Quisimos saber algo más de su trabajo. “Mi nombre es Cristian Guerra”, señala el encargado del grupo. “Estoy trabajando desde el día que ocurrió el temblor, de las 9:00 de la noche, hasta ahora. En este despliegue hay más de 400 personas trabajando para recuperar el suministro eléctrico. Llegaron apoyos desde el sur y del norte. Ahora estamos haciendo el barrido de Las Compañías, para normalizar la electricidad. El daño más grande que tenemos es en la parte de la caleta de Coquimbo y Baquedano”, cuenta.

Los trabajadores lo confirman. “Somos de Rengo (Región de O’Higgins), escríbalo en el diario, por favor”, gritan.

Guerra explica que el daño más frecuente provocado por un terremoto al sistema eléctrico ocurre porque “los cables se juntan con el movimiento, provocando arcos eléctricos, y eso hace que se corten conductores y que operen los fusibles, que son los sistemas de protección”.

Con el cansancio reflejado en el rostro, el jefe de la cuadrilla plantea que “la gente lo que no entiende es que no podemos llegar y reponer un servicio, por el riesgo eléctrico para las mismas personas. Hay que recorrer cada zona, visualizar, ver que no haya ningún cable en el piso, hacer una revisión. Si la gente viera que estamos trabajando, que dormimos un par de horas y seguimos trabajando, lo entendería”.

Les pedimos reunirse para tomar una foto antes que se distribuyan en el barrio. Mientras lo hacemos, una vecina se acerca para pedirles que se den prisa, pues en un departamento hay una persona enferma que requiere usar una máquina constantemente. Enseguida, un hombre mayor los reprende con duras palabras y torva expresión por “estarse tomando fotos” mientras él lleva dos días sin electricidad.

Son escenas que transcurren tras la tragedia.

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