Cien niños menores de 10 años murieron en la tragedia del Itata

1 (5)Este es sin duda uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años en nuestro país. La noticia sobre la determinación del lugar exacto donde se hundió el vapor Itata el lunes 28 de agosto de 1922 -dada a conocer el jueves por LA REGIÓN- ha sido replicada por una serie de medios nacionales.

Para lograrlo, hubo un trabajo de más de cuatro años por parte de dos profesionales locales, apoyados por una serie de entidades, entre ellas la Armada, la Universidad Católica del Norte, la ONG Oceana, la Municipalidad de La Higuera, el Consejo de la Cultura y las Artes, TPC y la empresa española Sacyr.

Ricardo Bordones, investigador y documentalista y Carlos Cortés, biólogo marino, comenzaron a buscar nuevos antecedentes que les permitieran determinar el punto exacto dónde esta embarcación y sus 500 pasajeros, 100 de ellos niños menores de 10 años, se hundieron.

«El año 2013 realizamos una serie con la Universidad Católica del Norte que se llamó Chile Mundo Sumergido y uno de los capítulos se llamó Humboldt al encuentro de las islas, y ahí nos tocó grabar en Isla Choros, Isla Damas y surgió el tema del Itata. Por ahí partió la inquietud y comenzamos a recabar relatos con pescadores de la zona… Después me puse  a investigar el tema en los archivos de la Armada, en archivos de la Directemar…. Con eso ya tenía la investigación oficial y un área de búsqueda que era muy grande, pero era un inicio», afirmó a LA REGIÓN Bordones.

El Itata de 100 metros de eslora,  calado de 6 metros y un desplazamiento de 1.776  toneladas, fue construido en 1879 por los astilleros de R&J. Evans & Co., Liverpool, por encargo de la Compañía  Sudamericana de Vapores.  Su casco era de fierro y su propulsión a vapor. Antes de las modificaciones de 1920 tenía en sus dos cubiertas una capacidad para 110 pasajeros en cámaras y 300 en cubierta. Además, podía transportar 210 vacunos en pie.

Durante la Guerra del Pacífico el Itata fue cedido en arriendo a la Armada de Chile y usado para el transporte de tropas y armamento. El 2 noviembre de 1879 se llevó a cabo en Pisagua el primer desembarco anfibio orgánico en el mundo y desde el Itata se comandó dicha acción. El 1891 el Itata dio mucho que hablar durante el curso de la Guerra Civil tras las disputa entre Poder Ejecutivo y Legislativo.

En esa búsqueda llega a sus manos el libro «La catástrofe del Itata. Memorias de un sobreviviente» escrito en 1922 por un periodista anónimo, que en esos años vivía en una casa de calle Brasil de La Serena.  Allí  narra su viaje en el Itata y cómo logra sobrevivir a la tragedia.

«El relato en primera persona bien dramático es una crónica. Me demoré una tarde en leerlo y él cuenta el momento del embarque, las condiciones del viaje, las familias que iban, el naufragio y cómo iban perdiendo la vida más de 100 niños. Todos los relatos que aparecen en el libro coinciden también que había más de 500 personas, después vi los diarios y me volvió a llamar la atención la cantidad de víctimas. Fue así como pude armar su historia política, militar, social y que termina trágicamente el 28 de agosto», afirmó Bordones.

Quienes lograron llegar hasta la Playa Grande de Los Choros, Cruz Grande o Chungungo lo hicieron en muy malas condiciones y fueron auxiliados por lugareños. Estos debieron sobrevivir al frío y el fuerte oleaje.  Hay una leyenda que se ha transmitido de generación en generación y dice que los sobrevivientes fueron guiados por una luz para llegar a la playa.

Para recordar a las víctimas, entre  Los Choros y Punta de Choros, existe hoy un monolito que recuerda la tragedia. Fue allí donde fueron hallados restos de los náufragos. Años más tarde fueron trasladados al cementerio de Los Choros.

 

BARCO  FACTORÍA

 

Pero un suceso fortuito y clave para confirmar el punto donde se hundió el Itata ocurrió hace unos 10 años y tuvo como protagonista a un barco rastrero. Esta embarcación recogió con su red el huinche del Itata, algunos huesos e incluso unos gorros.

«Ellos sacaron un huinche pero lo tiraron al mar porque no  les interesaba. Cuando ellos lo sacaron nadie conocía la historia, se dieron cuenta de que el huinche a vapor entonces lo tiraron nuevamente al mar. Y eso se perdió. También sacaron huesos y unos gorros de felpa de la época… de los años 20.  De hecho el capitán de pesca se comunicó con nosotros porque vieron una entrevista nuestra en la televisión y gracias a eso se comunicaron. Cuando nos dieron a conocer la posición donde encontraron eso, coincidía con los partes oficiales», indicó Carlos Cortés, biólogo marítimo y documentalista.

Con esa información el miércoles 4 de octubre, los profesionales lograron encontrar y filmar a través de un Robot Submarino evidencias en el fondo marino que dan cuenta que ése era un punto exacto donde se hundió la embarcación.

«Los huesos que encontramos ayer (miércoles) corresponden a fémur, creemos nosotros. Es muy difícil poder determinar que son personas, pero lo que sí sabemos es que no son de animales marinos, porque no tienen piernas. Encontramos también una costilla, pudimos ver vértebras que están llenas de animalitos pequeños adosadas a ellas, pero aún nos falta mucho por seguir investigando. Ya descartamos el resto del océano. Estamos muy contentos con el hallazgo porque para nosotros es haberlo encontrado, sabemos que está ahí…. porque todos esperan que uno les muestre el barco, los fierros, pero para nosotros es el primer hallazgo del naufragio como tal».

 

 

 

EL NAUFRAGIO

 

El  Itata  zarpa  desde  Coquimbo  a  las  11:10  de  la  mañana,  con  viento  sur  y  en  mar agitado. En su cubierta llevaba más de 400 pasajeros, en su mayoría familias completas, que iban a probar suerte a la industria del salitre. 

 

En sus bodegas llevaba  4.007 sacos de cemento y 3.900 sacos de cemento en popa, 1.300 fardos, 500 cajones de surtido, 600 bultos  surtidos  para  diversos  puertos,  162  barriles  de  vino,  500  sacos  de  cebada,  213 vacunos y 500 corderos. 

 

Pasado  Isla  Pájaros,  el  Itata  comenzaba  a embarcar  cada  vez  más  agua,  del  lado  de babor,  tapando  los  imbornales  con  fardos,  por   lo   cual  el   buque   no   pudo   seguir evacuando  el  agua.    El  Itata  poseía  dos cubiertas,  las  cuales  eran  barridas  por  las  olas.  A  la  altura  de  Bajo  El  Toro  el  Itata embarca una gran ola por babor, tumbando al Itata a estribor, producto de la desestiba de la carga.  

 

No más de tres minutos tardó el vapor en hundirse.

 

 

 

 

 

 

 

 

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