Monseñor Rebolledo: «Con un acto delictual no se representa a Cristo»

15Han sido semanas ajetreadas. De ir y venir. De saber qué es lo que pasará cuando el Papa tome la decisión de aceptar o no su renuncia y la del resto de los obispos del país, después de la reunión que sostuvieron hace algunas semanas con el Santo Padre en Roma, hasta donde fueron «invitados».
«Lo de la renuncia fue una idea que nació en Chile, antes de partir a Roma», señaló sentado en un inmenso salón que tiene en el arzobispado, en donde accedió a dar la entrevista, Monseñor René Rebolledo. Y agrega que «estando en la asamblea que se realizó en abril –las otras dos se hacen en julio y en diciembre-, un hermano dijo: ‘no sería malo que todos pusiéramos nuestro cargo a disposición’. Así pasó el tiempo, llegamos a Roma y en las asambleas que tuvimos, sin la presencia del Papa, fue madurando esta idea, la que asumo como una convicción de grupo, de todo el equipo, pero también personal».

¿No dudo en se sentido?
«En ningún minuto. Lo estampé con mi firma. Lo que estoy haciendo es un acto libre y lo estoy haciendo porque siento que es una misión que asumo y no por mi mandato, sino porque el Papa ha confiado en mí. Obviamente quien me envió, puede retirarme cuando estime conveniente. Eso pensé y con mucha conciencia firmé el documento».

¿Cambia en algo que haya puesto el cargo a disposición?
«Claro, pues que hayamos puesto el cargo a disposición es muy sano. Antes de firmar, lo leí y dije: ‘me nombró el Papa Francisco en La Serena, entonces es normal que ponga, en una situación crítica, mi cargo a disposición. Y al Papa le da una libertad muy grande lo que hicimos, ya que actuamos solidariamente los unos a los otros y ahora el Papa nos dirá qué haremos. Pero tengo la mejor de las voluntades y lo que el Papa decida, es lo que haré. Acepté este cargo y a partir de ese momento, está en su manos».

¿Cuándo dice que «actuamos solidariamente» también lo dice por el obispo Juan Barros?
«Solidaridad de algunos obispos jóvenes, que están recién integrados. Ellos están actuando solidariamente, porque yo llevo 15 años como obispo y cada uno puede que tenga un grado de responsabilidad, pero estos obispos nuevos qué grado de responsabilidad tendrían en esta situación».
¿Grado de responsabilidad en qué sentido?
«En que uno pudiera no haber actuado a tiempo en un caso de denuncia y de no haber llevado bien el proceso. Tenga o no responsabilidad, todos pusimos el cargo a disposición y eso lo encuentro hermoso, dado que es una buena actitud frente al Papa, para que tenga plena libertad en decir lo que sucederá más adelante. Ahora no sé qué pasará y cuanto demorará en entregar las medidas, visto que no ha dado ninguna luz al respecto. Si dijo que vendrían medidas a corto, mediano y largo plazo. Pero por los signos, las vamos conociendo. Nos citó a la Santa Sede, convocó a las víctimas de Karadima… Personalmente estoy confiado esperando que el Papa me diga cuál es mi posición acá en La Serena».
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«Ya hay un buen grupo que está renunciado, porque cumplido los 75 años tiene que entregarle la renuncia al Santo Padre, así que en ese sentido hay varios como el arzobispo de Santiago, de Puerto Montt, el obispo de Rancagua, de Valparaíso. Ellos ya presentaron la renuncia y en cualquier momento el Papa la aceptará cuando tenga al sucesor, pero como ahora fuimos todos, no sé qué modo irá a tomar».

¿Se sintió incómodo estando cerca del obispo Juan Barros?
«No fue incómodo, porque había dos residencias y algunos estábamos en la que se llama la Casa del Clero. En la otra, en Santa Marta, por privacidad, estaba el Cardenal Ricardo Ezzati, Monseñor Alejandro Goic y el obispo de Melipilla. Al lado de esa residencia se hicieron los encuentros y ahí saludé al Monseñor Barros. No sé dónde se hospedó y fue el único momento en que estuve con él. La verdad es que lo conocía muy poco, pues él se formó en Santiago y lo conocí cuando ingresé a la conferencia episcopal, en junio del año 2004».

¿Y qué opinión puede entregar de él. Ahora y antes?
«Fue nombrado obispo y hay que respetar la decisión del Papa, porque somos una iglesia jerárquica. El único que nombra un obispo es el Papa y el único que puede sacarlo, es él. Uno no espera ser obispo y una vez que lo han nombrado, trata de servir bien y con todas sus fuerzas. El Papa lo nombró y él se fío de él. ¿Le pagó mal? La impronta de venir de El Bosque y de la cercanía del Padre Karadima no se la puede sacar».
Con todo lo que ha pasado, ¿en qué está hoy la iglesia?
«Estamos muy empeñados en las tareas que nos ha dejado con sus escritos el Papa. Allá tuvimos tres sesiones con él. En una, cada uno manifestó su parecer personal ante la reflexiones y a través de estos pareceres, cada uno se iba formulando el tema tan doloroso de los abusos y que podamos entre todos, ponerle atajo y remedio. Es más. La semana pasada, el jueves, recibimos una carta donde escribe no sólo a los obispos, sino que a todo el pueblo de Dios, que peregrina en Chile, donde la centralidad es que podamos poder todo el acento en donde debería estar y afrontar decididamente el tema de abuso que el Papa lo especifica en tres ámbitos: el abuso de poder, el abuso de conciencia y el abuso sexual».

¿Pero existe la disposición de afrontar la crisis?
«Claro, y también preguntarnos: en qué hemos fallado, cómo tenemos que hacer las cosas y atender a las víctimas, que es lo principal. Buscar que esta experiencia negativa no se repita nunca más en nuestra comunidad».

¿Deben los curas que cometen abusos sexuales ser juzgados por la justicia ordinaria?
«Es lo que se hace y es lo que estamos llamados a hacer. Tienen que operar las dos justicias. Y de hecho, cuando existe una acusación, se le dice a la persona que tiene todo el derecho de ir a la justicia. Aunque son justicias distintas, ya que nosotros operamos por nuestro propio sistema, pero en ningún momento cubriendo o tapando la justicia ordinaria. Si se trata de una denuncia y estimamos que la persona estima que debe denunciar, tiene la absoluta libertad de hacerlo y si el sacerdote cometió delito, tiene que pagar. Es triste ver a un sacerdote detenido, pero con un acto delictual no se representa a Cristo y a la iglesia».
De comprobarse que existe hoy una red de pedofilia acá en La Serena, ¿cuál sería su postura?
«Hay que activar inmediatamente los protocolos y este dice que el obispo en forma personal o por medio de un delegado, tiene que hacer una investigación previa. Es decir, tiene que acoger la denuncia, tiene que investigar, dar los pasos, escuchar al acusado, a los testigos y si hay elementos contundentes, de que hay veracidad de lo que se ha denunciado, tenemos que seguir adelante».

¿Sacará finalmente el nombre de Francisco José Cox de la placa que se encuentra en la catedral?
«Se me planteó el tema de quitarla en una reunión. Pero haya o no denuncia, Francisco José Cox está en la historia. No se puede borrar. Eso, además, está en manos del Consejo de Monumentos. Pero si la insistencia de sacar su nombre es mayor y hay que retirarla, mejor retiramos la placa. Para bien o para mal es parte de la historia».

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