Sólo dos por ciento de lo que se conserva en sitio El Olivar fue excavado por arqueólogos

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17El pasado 17 de agosto finalizó la última campaña de excavación en el sitio arqueológico El Olivar. Fueron más de 50 profesionales, entre arqueólogos, antropólogos y conservadores los que trabajaron en el lugar en esta fase de la investigación científica.
Liderando este equipo se encuentran los arqueólogos serenenses, Paola González y Gabriel Cantarutti. Este último aseguró que fueron 340 metros cuadrados los que fueron excavados durante 14 campañas, lo que representa menos de un dos por ciento de todo el terreno potencialmente investigable por los arqueólogos (25 ha aprox).
«El balance es tremendamente positivo para la arqueología regional y en ese mismo ámbito para la historia regional en su conjunto. De esta manera estamos poniendo fin a una excavación en la que hemos recuperado una cantidad inusual de contexto funerario, tanto por los restos óseos de las personas, las ofrendas con las que eran sepultados y esto abarcando un lapso temporal posiblemente de unos 500 años, lo cual nos va a servir para precisar cronologías y conocer mucho mejor las percepciones en torno a la muerte que tenían los pobladores originales de lo que es hoy la ciudad de La Serena», afirmó a LA REGIÓN Gabriel Cantarutti.
En términos cuantitativos, los arqueólogos llegaron a identificar fehacientemente hasta 230 individuos sepultados en El Olivar, sin embargo, retiraron evidencia de unos 210 cuerpos, algunos de ellos enterrados con camélidos los cuales llegan a un número cercano a los 55. Además, de eso sorprendentemente encontraron sepulturas de canes.

PROCESO
DE CIERRE

Por estos días en el sitio El Olivar se trabaja en el cierre definitivo de cada uno de los sectores que fueron excavados por los arqueólogos. Se trata de un proceso delicado que busca preservar las condiciones del sitio.
«Dada la relevancia arqueológica del lugar y considerando que tampoco ha sido agotado, hay que tomar una serie de medidas para asegurar su preservación en el tiempo. Esto no con fines de su exhibición, sino con la finalidad de que todos aquellos restos que permanecen en situ, particularmente los contextos funerarios, no sufran los embates de la naturaleza en términos de erosión y degradación. Lo que uno intenta hacer en un proceso de cierre es volver lo que fue excavado a sus condiciones originales, lo más parecido a las condiciones naturales bajo las cuales esto estaba sepultado», indicó Cantarutti.
La idea es que futuras generaciones de arqueólogos que quieran volver a la investigación en el sitio les sea muy sencillo poder encontrar los límites de las áreas excavadas y por sobre todo conocer la ubicación de todos los restos que los arqueólogos identificaron, pero que se van a conservar en el lugar. Para ello se ha señalizado con malla sombreadora de color verde los lugares donde quedaron cuerpos o piezas sin ser removidas.
«Este cierre consideró una propuesta que fue enviada el Consejo de Monumentos Nacionales, que fue aprobada con modificaciones menores. Básicamente es un sistema que sirve por una parte para que los que vayan a excavar aquí en el futuro tengan una guía medianamente clara de cuáles son factores de riesgo y por otra parte, estabilizar el material, tanto los perfiles como el material que está en el sitio. Para ello se utiliza un geotextil que es polímero bastante grueso, y en este caso lo usamos para estabilizar los perfiles de la excavación, es un material que tiene cierta permeabilidad al agua vertical, no así en horizontal. Para todo lo demás utilizamos malla sombra, de dos tipos para diferenciar los contextos excavados», indicó Ismael Martínez, jefe de conservación del Proyecto El Olivar.
Martínez indicó además, que se pondrán tres capas de tierra distintas, cada una de ellas separadas por malla sombreadora. En una primera fase se utilizan 20 centímetros de sedimentos propios del sitio, sedimentos estériles que fueron removidos. Posteriormente se pondrá una capa de arena fina y luego se finalizará con una última capa de gravilla.
Cabe recordar que este sitio arqueológico es considerado uno de los más importantes de la Región de Coquimbo, teniendo relevancia a nivel nacional y sudamericano, por la presencia de tres culturas: El Molle, Ánima y Diaguita.
Gabriel Cantarutti indicó además que esperan en el mes de octubre poder iniciar la fase de análisis en laboratorios. «Como la mayor parte de los analistas y investigadores residen en Santiago, prácticamente el 99 por ciento de los objetos que fueron recuperados del sitio van a ser trasladados a esa ciudad y permanecerán en esa ciudad en resguardo y bajo el cuidado de nosotros y otros analistas. Esa fase es larga y una vez que finalicen los materiales van a ser debidamente embalados, de acuerdo a los estándares que exige el Museo Arqueológico de La Serena, porque una vez finalizada los materiales deberán volver a la región y en particular a la ciudad de La Serena para que estén bajo el cuidado de dicho museo. No existe ninguna gestión para que los materiales se conserven definitivamente en Santiago», afirmó.

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