Taxistas que hacen servicio en Aeropuerto acusan hostigamiento policial: «Nos sacan partes a diario»

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Hace un tiempo que se están llevando como el perro y el gato. «Y no es por culpa nuestra», dice tajante Aníbal Galloso. Hace cinco años que este grupo de taxistas (12) trabaja en el aeropuerto y no como concesionados, sino que afuera, esperando que llegue un avión para ir en busca del pasajero. Mientras esperan, se estacionan a unos metros de la entrada, cerca de unas cabañas, lugar que les acomoda y del que nunca han tenido problemas… hasta ahora.

«Hoy nos están sacando y hasta pidiendo documentos», dicen al unísono este grupo de taxistas reunidos en el estacionamiento de Lider para mostrar su descontento por el procedimiento que está mostrando carabineros. Y también para exhibir la cantidad de partes que les han sacado en los últimos días.

Pero esta «persecución», reconoce uno de ellos, viene desde hace muchos meses. Desde ese tiempo que acusan un hostigamiento por parte de dos funcionarios, quienes no los dejan trabajar y les sacan parte cada cierto tiempo, como le ocurrió a Guillermo, que «la semana pasada tuve que pagar uno y ayer (miércoles) me sacaron otro, entonces creemos que ya es mucho. Y esto no sólo me ocurrió a mí, sino también a otros colegas».

Aníbal Galloso, otro de los afectados, cuenta que «esto viene dándose hace seis meses por lo menos, y si no es más. Porque esto de estar sacándonos parte ya es una constante de los mismos funcionarios, que nos están hostigando, molestando. Hay colegas que, por ejemplo, recién esta semana pagaron una infracción que estos funcionarios les cursaron, y ahora deben hacer la plata para pagar el otro parte que los mismos carabineros les sacaron. De verdad que es un tema de persecución hacia nosotros y solamente por ser techo amarillo».

Recuerda Galloso que «llama la atención que el año pasado dirigentes de los taxistas tuvieron una reunión con el seremi de Transporte y Carabineros, quienes explicaron que si cumplíamos con las normas, que era entrar al aeropuerto y recoger al pasajero, no tenían motivos para sacarnos una infracción. Ahora, es cierto que al no estar ellos nosotros nos quedamos un tiempo más, que tampoco es mucho, pero lo mismo hacen los autos particulares y los Uber, especialmente. Sin embargo, lo que nos molesta es que a ellos nos les dicen y hacen nada, estando funcionarios de Carabineros en el lugar. Mientras que a nosotros nos ven y se nos tiran altiro. Si nosotros no nos estacionamos cuando llega el pasajero, lo hacen Uber y otros autos particulares. Claro, nos identifican de manera más fácil y los carabineros llegan en bicicleta, y de verdad que es increíble, porque ven un taxis y es como si estuvieran persiguiendo a un delincuente y entran en sus bicicletas en sentido contrario, arriesgando hasta su integridad física».

Álvaro es otro de los afectados, muestra el parte cancelado y el que nuevamente tendrá que pagar en estos días.

«Es cosa de ir un día y darse una vuelta por el aeropuerto para ver cómo ellos hacen la vista gorda con vehículos particulares y con los Uber. Incluso ellos mismos autorizan a algunas personas a estacionarse, así que encontramos que es ilógico y la ley de tránsito creemos que es para todos por igual».

Galloso, que llegó de Arica hace unos años y reconoce que allá esto no ocurre, que «este miércoles, cuando uno de los funcionarios le atravesó la bicicleta al Álvaro, lo hacen como si estuvieran en un procedimiento policial. Todos sabemos que si estás haciendo un control vehicular se supone que al auto lo tiras para el lado, le pides los documentos al chofer y todo lo haces con tranquilidad, pero no te abalanzas como si fueras un delincuente, como lo están haciendo con nosotros».

Los partes, aseguran, con rebaja cuestan 18.200 dentro de los primeros días, que es donde te acoges al beneficio del 25%, pero sin rebaja debes pagar cerca de 24 mil pesos.
«Lo que acusamos es persecución, pero también obstrucción al derecho de trabajar.

Creemos que ellos mismos incitan nuevamente a los otros carabineros a que hagan lo mismo con nosotros, porque en un primer minuto era otro funcionarios policial el que nos hostigaba y ahora están estos dos funcionarios que hacen lo mismo», advierte el Guille, como le dicen sus amigos.

Entienden los 12 choferes que esto en algún momento debe acabar, pues «no hay bolsillo que aguante, y que nos dejen trabajar con tranquilidad. Ahora les dio por corrernos del lugar en el que estamos, así que ya es un hostigamiento.

Uber entra y sale y nadie les dice nada, pero nosotros nos acercamos a buscar pasajeros y nos molestan y nos infraccionan. ¡Ya es mucho!

Llevamos casi cinco años en el mismo lugar, incluso pasan autos de carabineros todos los días por ahí, hasta furgones, y no nos dicen nada. Pero hace una semana que nos están molestando, con prepotencia y exigiendo documentos».

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