
Directora Carolina Dinamarca acusa «indiferencia» de autoridades tras la ola de delincuencia que afecta al establecimiento de Tierras Blancas y que no se veía «hace 15 años». El último robo ascendió a $4 millones en obsequios para los estudiantes.
Por Joaquín López Barraza
El Colegio Arauco, en el sector de Tierras Blancas, ha sido víctima de una ola delictual sin precedentes, sumando un total de 17 robos durante el año 2025.
La directora del establecimiento, Carolina Dinamarca, cifró las pérdidas totales —incluyendo especies sustraídas y reparaciones— en cerca de 70 millones de pesos y comunicó su «absoluta y profunda molestia e indignación» por la falta de respuesta de las autoridades.
La situación se ha vuelto insostenible y ha afectado directamente a los estudiantes, ya que los delincuentes no han mostrado piedad incluso con sus logros.
El pasado 16 de noviembre, los asaltantes se llevaron casi 4 millones de pesos en regalos que estaban destinados a la premiación anual de los alumnos destacados y a los mejores compañeros.
«Esta situación ya ha sobrepasado bastante los límites, generando un daño enorme a la seguridad y la tranquilidad de nuestra comunidad. A pesar de las numerosas denuncias, solicitudes formales y reiterados llamados a las autoridades, hasta el día de hoy no hemos recibido respuestas concretas ni medidas efectivas», afirmó Dinamarca.
Vandalismo y ensañamiento
La directora reveló que el modo de operar de los delincuentes incluye un alto grado de ensañamiento y vandalismo, lo que ha generado profunda frustración en toda la comunidad educativa.
Uno de los actos más degradantes ocurrió al inicio del año, cuando los individuos defecaron en los basureros y al interior de las salas y casilleros.
La directora confirmó que este acto es una «marca» que utilizan los delincuentes en otros establecimientos.
Aparte del robo de los regalos de licenciatura, la ola de asaltos comenzó en el verano, cuando sustrajeron ocho televisores y ocho data show (con un valor de $7 millones de pesos) que habían sido adquiridos con recursos del Plan de Mejoramiento Educativo (PME).
Posteriormente, se robaron cañerías, material de aseo, colaciones destinadas a un campeonato deportivo e incluso la escalera de la escuela, a pesar de que se instalaron concertinas y refuerzos.
«No podemos normalizar la delincuencia»
El último asalto se registró el pasado fin de semana, cuando los delincuentes volvieron a ingresar saltando una pandereta de tres metros y se dieron el lujo de entrar a la oficina de dirección, beber agua mineral y dar vuelta la cámara de seguridad antes de huir.
La situación genera gran incertidumbre en la comunidad. «No sabemos qué vamos a encontrar. Los niños igual están preocupados porque ellos llegan y lo primero que preguntan es si es que entraron a robar», relató Dinamarca.
La directora enfatizó que la sensación de abandono e impotencia es total y que el problema afecta a todo el sector. Liceos, jardines infantiles y la sede de la asociación de personas en situación de discapacidad han sido víctimas de robos simultáneos en Tierras Blancas.
«Solicitamos con urgencia mayor presencia de patrullaje, instalación o reparación de luminarias, porque al lado de nosotros hay una plaza que no las tiene. Necesito que nuestro colegio en estos momentos merezca tranquilidad por la seguridad y la integridad emocional de toda la comunidad», concluyó Dinamarca.




























