
Luego de casi un año de disputa judicial se concretó el desalojo del espacio y después de una visita, desde Alta Cruz dicen haberse encontrado «con un recinto en condiciones muy deterioradas, con baños destruidos, sin escenario y sin instalaciones básicas».
Ya con el Teatro Centenario cerrado y próximamente a cargo de los próximos subarrendatarios (productora regional Rent Light por cinco años) ahora solo falta definir cuándo se abrirá nuevamente. A priori, en el mes de abril, como señaló este lunes el representante legal de Alta Cruz, Luis Retamal, después de concretarse el desalojo del espacio.
Esto, porque se encontraron con un recinto «en condiciones muy deterioradas, con baños destruidos, sin escenario y sin instalaciones básicas», dijo Retamal al ingresar al teatro de calle Gregorio Cordovez en La Serena tras casi un año de disputa judicial con Teatro Centenario SpA, representada por Sebastián Bravo.
Por lo pronto, avisó que harán «un análisis más acucioso, pero claramente el daño es mayor al que esperábamos».
Lo cierto es que, al firmarse el contrato de arriendo, el inmueble fue entregado con una infraestructura antigua y en condiciones de deterioro propias de su antigüedad, sin escenario operativo ni equipamiento técnico, razón por la cual se otorgó un período de gracia para que el arrendatario ejecutara mejoras necesarias para su funcionamiento.
«Las mejoras que se habían realizado durante la operación anterior fueron retiradas completamente, y además se constataron daños y ausencia de elementos que formaban parte de la infraestructura original del edificio, lo que tendrá que ser evaluado en detalle», señaló.
Por lo pronto, el estado actual del recinto obligará a realizar nuevas inversiones antes de cualquier reapertura.
«Vamos a tener que reconstruir baños, levantar nuevamente el escenario y evaluar el daño estructural. Todo eso implica más tiempo y más recursos de los que teníamos previstos», indicó.
En ese contexto, confirmó que el teatro no podrá operar durante la temporada estival, «así que el verano está perdido. No hay ninguna posibilidad de tener esto funcionando antes. Con suerte, dependiendo de los trabajos, podríamos pensar en marzo o abril».
Pese a este escenario, Alta Cruz manifestó que el recinto seguirá funcionando como espacio cultural, «así que en el largo plazo esto va a ser mejor. El teatro va a funcionar, va a seguir siendo un espacio para espectáculos y conciertos, pero hoy tenemos que hacernos cargo de una situación compleja», explicó.
Mejor que antes
En la otra vereda y alejado de la primera línea como estuvo hasta hace poco, Sebastián Bravo se enteró por los medios de comunicación de la primera inspección de Retamal al recinto y ante las acusaciones, respondió tajante.
Primero, aseveró que «el teatro está en mejores condiciones que cuando lo recibimos» y respecto a que lo habrían encontrado prácticamente desmantelado, aclaró: «Al retirarnos del teatro obviamente nos llevamos las cosas y materiales de construcción que eran de nuestra propiedad. Y nos llevamos solo las construcciones removibles de material ligero, pero dejamos todas las mejoras de la obra gruesa que realizamos para poder restaurarlo».
De hecho, fue afirmó que «se nota la mala intención de al haber ido acompañado por la prensa. Es decir, tenía por objeto justamente realizar esta estrategia comunicacional de decir que lo recibió roñoso. Pero la verdad es que el teatro se encuentra en condiciones mucho mejores a las cuales yo lo recibí».
Sí manifestó que no se encuentra en condiciones para usarlo ahora «porque nos llevamos, por ejemplo, el escenario, construcciones ligeras y va a necesitar hacer las mejoras de acuerdo a cómo a futuro le darán uso. Pero el escenario era de material ligero, de fierro, que es totalmente removible y estaba anclado al suelo con pernos, por lo que no era parte de la infraestructura de la obra gruesa del teatro».
En el segundo piso había asientos que eran de metal, removibles, «y por supuesto que también los retiramos, ya que los construimos nosotros».































