
Se evaluó la contingencia ocurrida a inicios de enero con miras a mejorar la respuesta y acción entre instituciones y productores locales.
Con el objetivo de prevenir y rescatar aprendizajes tras la última emergencia por Marea Roja, pescadores y productores de Tongoy participaron en una jornada de capacitación organizada por Sernapesca, que contó además con las exposiciones de la Autoridad Sanitaria Regional, el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y el Departamento de Acuicultura de la Universidad Católica del Norte, sede Coquimbo.
La instancia tuvo lugar en la sede de la Cooperativa Acuícola M-31 de Tongoy y se genera gracias a «la mesa de trabajo que existe en Tongoy y Guanaqueros, junto a los acuicultores y pescadores, la que está principalmente enfocada en los residuos que se generan, para coordinar los retiros de los mismos, como también otras temáticas atingentes. En esta oportunidad, se sesionó de forma extraordinaria por la contingencia ocurrida a inicios de mes, por afloraciones de algas nocivas en el sector», indicó Manuel Alvarado, encargado de Acuicultura de Sernapesca región de Coquimbo.
El seremi de Salud, Dr. Darío Vásquez, agradeció la invitación de Sernapesca a esta jornada de información y educación a productores de mariscos y productos del mar, «pues no solamente se vieron temáticas propias de la autoridad sanitaria, que tiene relación con aspectos regulatorios con el fin de proteger la vida y la salud de las personas, sino también se dio un aporte fuertemente científico, el cual sustenta que el fenómeno de Marea Roja es complejo, difícil de predecir y que requiere mucho trabajo interinstitucional».
Colaboración clave
En la oportunidad, expusieron representantes de CEAZA y la UCN Coquimbo, quienes explicaron los aspectos principales de este fenómeno.
«Tenemos que vincularnos con las otras instituciones y con todo el sector productivo de Tongoy para hacer evaluaciones permanentes de la columna de agua, tanto en términos biológicos, biogeoquímicos y también físico, que ya realizamos. Destacar que el tema de la exportación fue el que finalmente levantó esta alerta temprana que, de no tenerla, estaríamos hablando de personas afectadas, por lo que debemos decir que la reacción que hubo en este caso fue bastante buena», destacó Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento del centro científico CEAZA.
Mientras que Gonzalo Álvarez, académico del Departamento de Acuicultura de la Universidad Católica del Norte, explicó que «las toxinas que hay en el norte de Chile, en particular en los impactos que puede tener el veneno amnésico, y como se vio en el reciente episodio que ocurrió, el ostión tiene una capacidad de depuración muy rápida, lo que resulta valioso por la especie que aquí se cultiva y, por tanto, cambiando el alimento -el fitoplancton- se puede lograr una apertura más rápida de las áreas afectadas».































