El joven delantero pirata Adriano Calderón, fue citado por primera vez a entrenar con la plantilla profesional de Coquimbo Unido y su padre, también forjado en la cantera aurinegra, no puede ocultar el orgullo.
Los colores aurinegros están grabados en la piel de la familia Calderón.
Tanto Alfredo como su hijo Adriano, son hinchas de Coquimbo Unido y también comparten el haber sido forjados en la cantera pirata.
Por eso, el padre de Adriano no podía más de alegría cuando su hijo le contó que fue citado para entrenar con el primer equipo del actual campeón del fútbol chileno, gracias a su buen rendimiento en la categoría Sub 18.
«Estaba más feliz que la chucha. Habían terminado de jugar contra Católica y Adriano se vino a mi casa en Limache, yo salí a comprar y le había llegado el mensaje que tenía que presentarse en el primer equipo. Sentí alegría, emoción cuando me contó, nos abrazamos y lloramos los dos juntos», precisó Alfredo, a quien no le cabe tanto orgullo en su pecho al ver que su retoño está siguiendo sus pasos en el fútbol profesional.
El padre tuvo la oportunidad de debutar en Coquimbo Unido, para luego jugar en Santiago Wanderers e ir al fútbol argentino donde fue el goleador del Racing de Olavarria.
Por lo mismo Alfredo aconseja a su hijo. «Le digo que debe ser perseverante, seguir entrenando, porque todavía no ha conseguido nada. Este es el primer paso para lo que él quiere que es ser futbolista profesional. Yo le digo siempre como es la cosa».
LLEGÓ CON EL PAPI
Ayer fue el primer día del «Emperador» Adriano entrenando con el equipo profesional y su padre no se lo podía perder.
Por eso, se vino desde Limache y lo acompañó hasta el Complejo Las Rosas.
«Me puse lejos si para no ponerlo nervioso», detalla el orgulloso padre quien señala además que «los compañeros lo recibieron bien, yo pensé que iba a ser distinto, pero se sintió bien, los jugadores lo recibieron super bien, me dijo que lo aconsejaron harto».
SUEÑA CON
SER PROFESIONAL
Adriano Calderón está en el momento justo para comenzar a labrar en serio una carrera como futbolista profesional con 18 años.
«Ese es su sueño», dice su padre, «pero este es el primer paso, después hay que debutar, jugar y ojalá llegar a ser un goleador. Todos esperamos eso y lo estamos apoyando».
































