Amenazas escolares son el reflejo de una «sociedad en crisis de incertidumbre»

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Sociólogo explica que la ola de alertas en establecimientos educaciones es una imitación influenciada por redes sociales y el caso de Calama, donde los jóvenes buscan validación grupal…

Por René Martínez Rojas

El aumento de hechos de violencia al interior de establecimientos educacionales mantiene en alerta a la comunidad no solo escolar, tras una serie de episodios graves, incluyendo un homicidio ocurrido en Calama.
Amenazas y denuncias que han sido la constante en las últimas semanas. ¿Qué está pasando? Es la pregunta más recurrente que hoy se escucha.
Y el sociólogo Juan Rojas Palma, Magíster en Estudio Latinoamericano de la Universidad de La Serena, ofrece una perspectiva profunda sobre lo que está sucediendo, ante la seguidilla de actos y desórdenes, calificando el fenómeno como un «hecho social» con profundas raíces en la dinámica actual del país.

La corriente social imitativa

Rojas sitúa el origen de esta conducta en una «corriente social» que se manifiesta por imitación anómica, es decir, fuera de la norma social establecida.
«Este es un contagio anómico que está fuera de la norma, y por imitación. ¿Y dónde está la imitación? En Norteamérica, que lo trajo este joven lamentable desde Calama», explica.
Según su análisis, este patrón está siendo replicado por estudiantes secundarios y universitarios como una «muy mala broma». Sin embargo, advierte que esta conducta es peligrosa porque los procedimientos policiales deben atenderlos como si fuesen reales, en un contexto nacional donde el «temor y la incertidumbre» son muy agudos.

Reflejo social

El experto señala que el porte de armas en jóvenes es «casi identitario» y que lo que ocurre especialmente en escuelas y en menos medida –hasta ahora- en universidades, es un «reflejo de lo que está ocurriendo en la sociedad en su conjunto, entendiendo que existe un aumento, un manejo y un acceso no solamente televisivo, sino que también de redes sociales en tanto a este tipo de uso de armas blancas, de fuego o imitaciones…».
Respecto a la motivación detrás de estos actos, sugiere que existe una búsqueda de «confirmación de entidad» y «validarse ante el grupo, por cuanto estamos en un mundo más rápido, en un mundo lleno de virtualidades y claro que esto puede provocar esa anomia, porque al final es una cuestión no aceptada».
Aunque es una forma de llamar la atención, los responsables no dimensionan las consecuencias, «generándose una bidireccionalidad entre lo imaginario y lo real».
Al ser consultado sobre si se trata solo de una moda, expresó su esperanza: «Creo que es una moda… Espero que sea una moda y no lleguemos a un resultado desastroso estilo norteamericano o bien de Calama. Uno no tiene la claridad de diferenciar cuál es lo real y cuál es lo ficticio o esta mala broma…».
El desafío, concluye, es que en la actualidad es difícil diferenciar entre «lo real y lo ficticio o esta mala broma», especialmente cuando ya han ocurrido incidentes con balaceras reales dentro de instituciones en la región.