Gremio critica la «desconexión con la realidad» del Gobierno tras retirar el proyecto de nueva ley de pesca y ahora ofrecer una ayuda que no cubre ni una sola faena, sintiéndose «invisibilizado» por las autoridades.
Por René Martínez Rojas
Uno de los bonos que anunció el Gobierno para darle frente al alza de las bencinas, sumado a la entrega de un balón de gas a familias vulnerables, es el aporte monetario de 100 mil pesos mensuales por embarcación en la pequeña pesca artesanal para cada mes con actividad, por hasta seis meses.
Según explicó ayer el Ejecutivo, las embarcaciones beneficiadas deben tener longitud igual o inferior a 12 metros, registrar actividad efectiva durante 2025 y operar en el mes en que soliciten la bonificación.
Sin embargo, en la región de Coquimbo el sector reaccionó con indignación ante el anuncio del bono de ayuda para armadores, calificándolo de «total y absoluta desconexión con el mundo real» y un «atentado a la inteligencia humana».
Pascual Aguilera, dirigente del gremio que agrupa a alrededor de cinco mil pescadores en la zona, señaló que estas personas «viven en un mundo paralelo, porque pareciera ser que no tienen idea de cuál es el consumo de una embarcación».
Expuso que la propuesta de cien mil pesos (que se traducirían en 600.000 pesos por los seis meses del beneficio) es irrisoria frente a los costos operativos.
«Por ejemplo, un bote jibiero y no los más grandes de 12 metros, mínimo gastan 120 mil pesos por salida, entonces los cien mil pesos te alcanzarán para una sola salida, porque si necesitas más gasolina para ir más lejos, mínimo son 200.000 pesos. Entonces que ofrezcan un bono para el armador de 100.000 pesos de verdad que es un atentado a la inteligencia humana».
Reconoce que las salidas son relativas, «pues tampoco son los 30 días. Pero en promedio serán 15 días, porque también depende del tiempo. Por eso te digo que esta gente vive desconectada totalmente de la realidad y a cualquier pescador que le preguntes cuánto consume en gasolina, te dirá que es muchísimo más que eso».
La crítica se agrava al contrastar esta ayuda con la reciente decisión del gobierno de retirar el proyecto de la nueva Ley de Pesca. Para el sector, la bonificación se percibe como una forma de «invisibilizar» sus problemas tras el fracaso legislativo.
«Estas determinaciones siguen siendo erróneas, puesto que aparte de esta alza del combustible, hay que sumarle el anuncio del proyecto del retiro de la nueva Ley de Pesca, que si bien es cierto no era lo idóneo, pero al menos era un poquito mejor que la nefasta Ley Longueira. ¡Y ahora te dan 100 lucas!».































