Con un responso en la comuna de La Higuera, familiares y amigos conmemoraron la muerte de Ana María Pizarro, ocurrido justamente hace un año, un Viernes Santo.
Por René Martínez Rojas
Una noción que la familia perdió en medio de la desesperada búsqueda, «porque nos enfocamos solo en eso y luego de un año estamos recién preguntándonos que es Semana Santa. Ni eso teníamos idea, porque la desesperación de encontrarla fue mucho más grande», detalla un familiar de Pizarro.
Porque fue un 3 de abril del año pasado cuando salió de su hogar en Las Compañías para no volver más. Una desaparición angustiosa, que terminó 16 días después con su cuerpo desmembrado en un sitio eriazo en La Serena.
Sentimientos
encontrados
El primer aniversario del trágico suceso que terminó con la vida de Pizarro ha traído consigo una ola de recuerdos y la reafirmación de un dolor que, según sus cercanos, no ha disminuido. Acá, su familia comparte la perspectiva íntima, marcada por un crimen que consideran imperdonable.
«Ha sido terrible. Con sentimientos encontrados, pues esperamos la extradición de este hombre y que lo traigan, que lo juzguen acá», cuenta, refiriéndose al autor del hecho, José Medina Ladera, cuya extradición desde Venezuela –ahora genera esperanza de resolverse con los recientes cambios políticos en ambos países- es la única vía que la familia ve para alcanzar una justicia terrenal.
«Tenemos la esperanza y la fe que debe ser así, porque queremos creer en la justicia. Al menos, queremos tener la satisfacción de entregarle una justicia divina».
Apoyo
incondicional
El impacto del asesinato ha dejado una cicatriz permanente en todos sus seres queridos. Esto, porque aún la tranquilidad es inexistente, toda vez que la principal preocupación recae en la hija y las nietas de Ana María Pizarro.
«¿Qué les decimos? ¿Cómo las contenemos? Su dolor es tan inmenso, es tan grande, que tratamos de contenerlas con amor, con apoyo, pero a veces creemos que no es suficiente», explica.
El jueves sostuvieron una reunión con la Fiscalía y la familia de otra víctima del mismo sujeto (María José Zambra, asesinada y sus restos encontrados en 2019 en Las Compañías), lo cual consideran positivo para el avance del caso.
Este viernes un responso. Emociones varias para sus cercanos, quienes difícilmente olvidan los días previos a lo ocurrido.
«No era de perderse, ya que era de un hola, buenos días, buenas tardes. Siempre tenía contacto con todos. Era muy de mandarnos audio, videos, fotos. Era muy de piel, muy amiga de sus amigos».
Precisamente por eso les extrañó que cuando les avisaron que no llegó a su casa ese 3 de abril pasado «nos empezamos a preocupar e incluso el mismo día, cerca de la medianoche, presentamos la denuncia por una presunta desgracia».
De ahí en adelante la pesadilla.
Porque si bien la PDI manejó el caso desde el primer momento, «nosotros nunca dejamos de buscarla, incluso recorrimos Las Compañías de punta a punta, pero jamás se nos imaginó ir por Cuatro Esquinas. ¿Sabe? Nos hacemos muchas preguntas y no tenemos respuestas. Es un hecho macabro. Teníamos la esperanza de encontrarla con vida».
































