
Delincuentes han sustraído herramientas y computadores de la oficina en La Serena, lo que ha derivado en un retraso de las capacitaciones y construcciones en sectores rurales y especialmente en campamentos.
Por René Martínez Rojas
Seis robos en menos de tres semanas a cualquier saca de sus casillas. Porque además de la rabia, también existe preocupación. Eso es justamente lo que por estos días viven en la Fundación TECHO Chile, sede Coquimbo, cuyo hogar en Avenida el Santo de La Serena se ha convertido en un verdadero imán para delincuentes.
Francisco González es el director regional de la fundación y reconoce que existe mucho temor e intranquilidad entre los vecinos del lugar, por lo demás céntrico, «ya que el 19 de diciembre fue la primera entrada y sabemos que en los meses de vacaciones aumenta mucho la delincuencia, pero nunca nos había pasado que se nos hayan metido tantas veces a robar. Ha sido algo muy reiterativo».
No han alcanzado a recuperarse, «porque han sido días de desfase, cuatro o cinco», admite. Han ocurrido de madrugada y ya se levantó la información con carabineros y seguridad ciudadana.
«No se ve mucha vigilancia a esa hora, entiendo que es un poco difícil, pero hemos sido bastante perjudicados, pues nos han llevado herramientas que sirven para las distintas construcciones que realizamos en sectores rurales, campamentos y a veces en lugares urbanos y que son casos críticos», agrega.
Como fundación desarrollan, además, un sinfín de capacitaciones y dentro de lo sustraído, también varios computadores, «así que debemos evaluar si vamos a abrir en las comunidades donde tenemos un programa de capacitación, dado que no tenemos los implementos y por eso estamos tratando de visibilizar y de informar a distintas entidades públicas por qué no tenemos tanta seguridad en la zona, ya que seis veces que ingresen a robar en dos o tres semanas no es normal».
Sectores rurales y
campamentos
Lo robado ha sido harto material e insumos que llevan a las construcciones y por eso «nos perjudica y no solo a nosotros, sino también a las comunidades, porque lamentablemente para este año se ve muy difícil la situación en cuanto a poder realizar nuestra intervención en sectores rurales y campamentos».
De hecho, admite que para los trabajos del mes de febrero están armando «una nueva logística» para ver cómo serán los insumos «que vamos a poder entregar a los distintos voluntarios para seguir construyendo».
Sin embargo, no pueden detener las intervenciones, aunque sí serán más cortas «y eso no va de la mano con la calidad que entregamos. Entonces ahí se ve ese desfase del tipo de intervención que hacemos, debido a que hemos tratado de suprimir bastantes actividades en las comunidades respecto a temas constructivos y capacitaciones».
En concreto, están en una intervención en 12 comunidades, «pero hemos tenido que pausar y no estamos llegando a las familias que realmente lo están necesitando.
Actualmente estamos en una construcción en una comunidad rural para el sector de La Varilla (Las Compañías), pero ya les comunicamos que la construcción tendrá que ser un poquito más lenta y con distintos retrasos por estas fallas que tenemos con respecto a la herramienta, toda vez que los robos nos están perjudicando de forma muy directa».































