
Durante diez días, la localidad de Guayacán fue escenario de una significativa experiencia de encuentro comunitario gracias a la llegada de universitarios del proyecto Misión País, iniciativa nacional de la Pastoral de la Universidad Católica que busca compartir la fe y fortalecer los lazos sociales en distintas comunidades del país.
Una de las principales protagonistas de esta experiencia fue Pascualina Rubina Perfecto, vecina del sector, quien destacó la entrega y cercanía de los misioneros con la comunidad.
«La experiencia ha sido maravillosa. Ver a estos chicos cómo se han entregado a la comunidad, sin miramiento, el que tiene más o el que tiene menos. Han golpeado puerta tras puerta y han tenido muy buena acogida», señaló Rubina.
El grupo estuvo conformado por 25 jóvenes voluntarios, estudiantes universitarios provenientes de distintas regiones de Chile, quienes permanecieron en Guayacán entre el 5 y el 14 de enero. Durante su estadía realizaron talleres para niños, adultos y adultos mayores, visitas casa a casa y un bingo comunitario gratuito que reunió a más de 120 vecinos.
Rubina destacó especialmente el trabajo con los adultos mayores del sector. «Han ido a buscarlas a las casas y vienen del brazo con las abuelitas. Da gusto verlos cuando llegan así. Han entregado mucho amor, a niños, adultos y personas mayores, sobre todo con mi hija», expresó emocionada al ver como su hija Karina quien tiene Síndrome de Down ha participado en varias actividades que unen a la comunidad.
Pedro Meleda, jefe de zona, explicó que el objetivo principal del proyecto es generar comunidad a través de la escucha y el acompañamiento.
«Somos estudiantes universitarios que venimos a compartir la alegría de nuestra fe. Vamos puerta a puerta, conversamos con las personas, escuchamos sus historias y las invitamos a participar en las actividades, buscando combatir la soledad y la indiferencia», indicó.
Por su parte, Isabel Mena, también jefa de zona, destacó el carácter nacional del proyecto. «Misión País» nace en 2003 y hoy se desarrolla en 18 zonas de Chile. Este año Guayacán fue una de las zonas más al norte, y ha sido una experiencia muy enriquecedora tanto para la comunidad como para nosotros», señaló.
Para Andrés Fajardo, voluntario que participó por primera vez en misiones, la experiencia fue transformadora. «Al principio cuesta un poco llegar a las personas, pero con el paso de los días uno va encontrando la forma. La comunidad nos acogió muy bien y se generó una conexión muy bonita», comentó.
Pascualina Rubina mencionó que es importante que el trabajo de los jóvenes no pase desapercibido. «Yo espero que esto vuelva y que no se pierda. La juventud hoy en día es muy indiferente, pero ellos han llamado a las personas a que no se pierda el amor, y sobre todo el amor a Dios. Quedé con el corazón llenito», concluye.































