
El empresario y exlíder gremial advierte que el país no ha dimensionado la gravedad de la crisis hídrica en regiones como Coquimbo y defiende un proyecto de trasvase de largo plazo que permita asegurar agua para consumo y producción. También cuestiona la gestión económica del actual gobierno y plantea desafíos para la próxima administración.
Por Joaquín López Barraza
Juan Sutil es una de las figuras más influyentes del empresariado chileno en las últimas décadas. Fundador de Empresas Sutil y expresidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), ha tenido un rol activo en el debate público sobre desarrollo productivo, agua y crecimiento económico.
De visita en la Región de Coquimbo para exponer sobre el proyecto de carretera hídrica, Sutil sostiene que la sequía ya ha provocado pérdidas irreversibles en la agricultura regional y que el país requiere decisiones estructurales para enfrentar el cambio climático y asegurar disponibilidad de agua a largo plazo.
—¿Cuál es la importancia del proyecto de carretera hídrica para la Región de Coquimbo?
Es un proyecto que formulamos hace cerca de siete años y que implicó un trabajo muy profundo en diseño, ingeniería y evaluación ambiental para entregarlo al Estado. Lamentablemente no fue declarado de interés público y hoy está detenido.
Permitiría prácticamente duplicar la superficie regada de Chile y, sobre todo, entregar seguridad hídrica desde el Biobío hasta Copiapó, recargando embalses clave como Puclaro, Cogotí, Paloma y Recoleta.
—¿Cree que a nivel central se ha dimensionado la gravedad de la sequía que vive Coquimbo?
Yo pienso que no. En la región de Coquimbo se ha perdido cerca del 70% de la riqueza frutícola y muchos campos se han secado. En nuestro caso personal, perdimos entre el 75% y el 80% de un campo en Tabal por falta de agua.
Los embalses han estado prácticamente en cero, por eso es tan relevante un proyecto de trasvase que permita llevar agua de donde sobra a donde falta.
—Cuando se habla de carretera hídrica, ¿de qué magnitud estamos hablando en plazos e inversión?
La primera etapa consideraba una inversión cercana a los 7 mil millones de dólares, con una inversión total aproximada de 20 mil millones y un período de construcción de siete a ocho años.
Además, el cambio climático está desplazando los cultivos, lo que hace aún más necesaria la disponibilidad de agua económicamente viable. La desalación para la agricultura simplemente no se puede pagar.
—¿Podría compararse este proyecto con una «Ruta 5 del agua»?
Sí, perfectamente. Es como una Ruta 5, pero para el agua.
—¿Qué riesgos existen si un proyecto así no va acompañado de una gobernanza clara del agua?
Chile tiene una buena gobernanza del agua, con juntas de vigilancia, canalistas, embalses protegidos y regantes. Ese sistema funciona y permite un uso racional del recurso.
Además, en todo el mundo entre el 75% y el 80% del agua la utiliza la agricultura, y esa agua finalmente se consume en los alimentos.
—¿Quién debiera financiar las grandes soluciones hídricas: el Estado o los privados?
Los privados, sin duda, aunque el Estado puede apoyar en ciertas áreas. Los privados generan empleo, impuestos e IVA, y cuando se hace el balance, el proyecto es positivo para el país.
—¿Está el sector empresarial dispuesto a asumir mayores costos si eso asegura sustentabilidad?
Siempre ha estado dispuesto. Sin los privados el país no funciona. El Estado recauda y su obligación es administrar bien y distribuir correctamente.
—En la región existe la percepción de que los gremios no siempre representan a todos los sectores. ¿Cómo lo ve?
No comparto esa visión. Aquí se ha demostrado capacidad de convocatoria y me parece muy positivo lo que se está viendo.
—¿Qué balance hace del actual gobierno en materia económica y empresarial?
Malo. Este gobierno no tiene aprecio por la libertad de las personas ni por las empresas, y eso se ha reflejado durante estos años. Solo la expectativa de un cambio de administración ya genera optimismo.
—Como asesor estratégico en la campaña de Evelyn Matthei, ¿qué debería priorizar el próximo gobierno en lo económico?
Primero, cumplir sus promesas en materia de seguridad, porque es la base de todo. Y segundo, generar confianza para que las personas emprendan.































