Por Javiera Escudero.

Las quejas apuntan principalmente a pequeños robos que, en más de una ocasión, han terminado en enfrentamientos directos, razón por la cual les da miedo identificarse temiendo las represalias. «Se ponen choros cuando uno los pilla o les dice algo», relatan trabajadores afectados, asegurando que la situación ya ha derivado en peleas físicas entre dependientes y ladrones.
El impacto de la inseguridad comienza a evidenciarse a través de redes sociales: al menos seis inmuebles comerciales del centro se encuentran actualmente en venta a través de Facebook Marketplace, con precios que fluctúan entre los 4 y 8 millones de pesos, ¡incluso con ofertas de permuta! Para muchos locatarios, se trata de una señal clara del complejo escenario que atraviesa el sector.
Uno de los puntos más mencionados es el recientemente remodelado Paseo Aldunate, espacio que fue transformado en paseo peatonal con el objetivo de revitalizar el centro. Sin embargo, comerciantes acusan que el lugar se ha convertido en foco de incivilidades protagonizadas por personas en situación de calle, denunciando desde la presencia de fecas bajo las bancas hasta actos sexuales en plena vía pública durante horas de la mañana.
El concejal Mario Burlé calificó el problema como «delicado y grave», señalando que afecta a todo el comercio céntrico. «Me he entrevistado con varios comerciantes y están altamente preocupados; algunos incluso han manifestado la intención de cerrar. Eso va en contra del deseo de activar el centro y que la gente regrese», indicó.
El edil sostuvo que es necesario un trabajo conjunto con Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI) y seguridad municipal para frenar la situación antes de que el centro «se convierta en un antro de mecheros», afectando tanto a comerciantes como a quienes acuden a comprar o pasear.
En la misma línea, el concejal Vicente Cortés advirtió que lo que ocurre en el centro es «una señal de alerta». «Cuando los locales comienzan a cerrar por inseguridad, no solo pierde el comercio, pierde la ciudad. Ya he oficiado por esta situación y voy a intensificar mi labor fiscalizadora para exigir mayor presencia de seguridad ciudadana en el sector. No podemos normalizar que emprender en el centro sea un riesgo», afirmó.
Por su parte el concejal Pablo Galleguillos, aprecia el avance que ha existido durante estos últimos dos periodos de alcaldía «comparado con cómo estaba el centro hace algunos años, el avance es claro. Hoy tenemos un centro mucho más seguro, con inspectores permanentes, cámaras operativas y la Dirección de Seguridad instalada en el corazón de la plaza».
«El problema de los mecheros sigue siendo complejo. Nuestros inspectores los detienen, en algunos casos más de 40 veces, y vuelven a quedar en libertad. Ahí hay un límite que no depende solo del municipio, sino del sistema en su conjunto», añadió.

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