La persecución del crimen organizado requiere mirar más allá de las fronteras de cada región. Esa es una de las premisas que reunió a representantes de las cinco regiones de la Macrozona Norte en una jornada de coordinación convocada por la Fiscalía Regional de Coquimbo junto a la Unidad Especializada en Crimen Organizado, Tráfico Ilícito de Drogas, Homicidios y Lavado de Activos (UCOD) de la Fiscalía Nacional.
Por Joaquín López Barraza
La instancia reunió a fiscales regionales, fiscales especializados, generales de zona de Carabineros, prefectos de la PDI y representantes de organismos como la Unidad de Análisis Financiero, Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos, con el objetivo de compartir diagnósticos regionales y revisar mecanismos de trabajo conjunto.
La discusión parte de una realidad que el propio Ministerio Público ha descrito para el norte del país: una red de mercados ilícitos interdependientes, donde convergen fenómenos como el tráfico de drogas, el contrabando, el robo de cobre, el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas.
Durante la jornada cada región presentó un diagnóstico particular sobre fenómenos vinculados al crimen organizado. Coquimbo abordó la narcoagricultura, mientras que Valparaíso expuso sobre la coordinación desplegada para enfrentar delitos asociados a sus puertos.
La discusión también incorporó desafíos relacionados con el lavado de activos y delitos tributarios, investigación patrimonial, cooperación internacional, protección y resguardo de víctimas, migración irregular y trata de personas.
En este último punto aparece otra de las claves del encuentro: no limitar la investigación a la identificación de quienes ejecutan directamente un delito, sino intentar reconstruir las estructuras que lo hacen posible.
El fiscal regional de Coquimbo, Patricio Cooper, planteó que para ello resulta fundamental conectar información proveniente de distintas investigaciones.
«El análisis criminal debe ayudarnos a conectar causas, personas, teléfonos, vehículos, cuentas, domicilios, rutas, armas, bienes y hechos, aparentemente aislados que, vistos individualmente, pueden parecer investigaciones diferentes, pero que pueden formar parte de una misma estructura criminal».
La apuesta, por tanto, es que información que puede encontrarse dispersa entre una investigación policial, antecedentes financieros, movimientos aduaneros o causas de distintas regiones pueda ser analizada de manera conjunta.
Para Cooper, además, el fenómeno tiene una consecuencia que trasciende la seguridad pública. Durante su intervención planteó que la discusión sobre crecimiento económico suele concentrarse en materias como impuestos, permisos o productividad, pero que existe una condición previa para que esas políticas funcionen: la seguridad.
El diagnóstico de Coquimbo: narcocultivo y armas de fuego
marcan las alertas
El análisis presentado por la Fiscalía Regional identifica el narcocultivo como uno de los fenómenos de crimen organizado que ha ganado presencia en la región, con un crecimiento observado después del cierre de fronteras durante la pandemia. En Choapa, de acuerdo con los antecedentes expuestos durante la jornada, se han incautado 65 mil plantas.
Otro de los focos está en los homicidios. Los niveles de esclarecimiento de estos delitos en la región fluctúan entre 77% y 82%, mientras que el uso de armas de fuego muestra un aumento dentro de las modalidades asociadas a estos hechos.
Según los datos presentados por Fiscalía, las armas de fuego pasaron de representar el 43% de los homicidios en 2024 al 59% en 2026, configurándose actualmente como la principal modalidad.

































