Tras más de tres años sin servicio, la línea que une La Herradura con La Serena y Coquimbo volvió a operar en julio. Sin embargo, la falta de información amenaza su continuidad. Dirigentes vecinales y organizaciones de transporte piden apoyo de las autoridades para que la comunidad se entere y use este medio esencial.

Joaquín López Barraza

El lunes 7 de julio marcó el regreso de una demanda histórica para vecinas y vecinos de La Herradura: volvió a circular la micro que conecta el sector con el centro de La Serena y de Coquimbo. La línea, operada por la empresa Lisanco, había suspendido su servicio durante la pandemia, y ahora vuelve con un trazado que incluye paradas en La Higuera y Herradura Oriente.

Sin embargo, su retorno pasó casi desapercibido. A más de una semana de reactivarse, muchos habitantes del sector aún no saben que la micro está en funcionamiento. La escasa difusión oficial ha generado confusión, baja afluencia y preocupación entre las organizaciones comunitarias, que advierten que si el servicio no logra consolidarse, podría volver a suspenderse.

Una micro que volvió en silencio

«Tenemos vecinos que siguen caminando por la carretera para tomar colectivo, sin saber que ya volvió la micro. Y eso no puede ser», comentó Magdalena Gallardo, presidenta de la Junta de Vecinos Los Vigías del Mirador. Según cuenta, el recorrido fue gestionado entre cinco juntas de vecinos, con apoyo de la Organización de Usuarios del Transporte Público, y comenzó a operar justo al inicio de las vacaciones de invierno, lo que también afectó el flujo inicial de pasajeros.

«Don Walter (representante de Lisanco) nos dijo que partíamos el lunes 7. Pusimos carteles, avisamos por WhatsApp, pero no es suficiente. Necesitamos una difusión seria, por medios, radios, lo que sea. La comunidad no tiene claridad sobre los horarios, y si no hay pasajeros, la micro se pierde de nuevo», advierte Gallardo.

El recorrido contempla dos salidas en la mañana hacia La Serena y un retorno en la tarde, pero ya el lunes 14 el servicio no se realizó. «Nos dijeron que no era rentable. Pero ¿cómo va a ser rentable si la gente no sabe que existe?», cuestiona.

Sin marcha blanca ni recorrido público

Desde la Organización de Usuarios del Transporte Público, su presidente Felipe Barraza señala que la responsabilidad por la falta de información no recae únicamente en la empresa. A su juicio, la seremi de Transportes también tiene un rol pendiente.

«No hubo una marcha blanca, ni publicación de horarios, ni mapa del recorrido. Le pedimos a la seremi que hiciera difusión, y nos respondieron que pidiéramos la información por Transparencia. Eso dificulta todo el proceso», señala.

Barraza, quien ofició como intermediario entre los vecinos y la autoridad, recuerda que la reunión para reactivar el recorrido se realizó el 1 de julio. «Se les pidió a las juntas de vecinos que firmaran una carta solicitando formalmente el regreso. Lo hicieron. Se entregó. La micro volvió. Pero después, nadie comunicó nada», relata.

Tanto Gallardo como Barraza coinciden en que aún hay tiempo para corregir el rumbo. «No pedimos micros todo el día, solo tres horarios estratégicos. Es un servicio esencial para estudiantes, adultos mayores, trabajadores. La población del sector ha crecido y necesita esta micro», subraya Gallardo.

«Esto no es para echarle la culpa a nadie, es para que no se pierda algo que costó mucho recuperar. Necesitamos que la seremi, Lisanco y las organizaciones trabajen en conjunto para darle visibilidad al servicio. De lo contrario, va a fracasar otra vez, y no por falta de necesidad o demanda, sino por falta de información», añade Barraza.

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