La demanda por estudiar medicina no es nueva. Y hoy es una realidad, con cerca de 1.700 postulaciones efectivas a la carrera en la Universidad de La Serena.

Y si se le suma la Universidad Católica del Norte y del Alba, el número aumenta considerablemente. Sin embargo, a nivel nacional existe una preocupación de parte del Colegio Médico «por la excesiva proliferación de Escuelas de Medicina», por cuanto señala el presidente regional del gremio, Fernando Carvajal, «hay dificultades para tener campos clínicos adecuados y también porque existe limitación al respecto de docentes».
Por lo tanto, «se teme que efectivamente esta abundancia de Escuelas de Medicina pueda influir negativamente en la calidad de la formación».
Incluso, hace unos meses se desarrolló un seminario en Santiago organizado por el Colegio Médico justamente para revisar esta situación, «especialmente por el hecho de que proliferan y, por otro lado, por la aparición de programas acortados de seis años en universidades que no tienen experiencia adecuada. Así es que existe una gran preocupación, dado que la proliferación ha sido importante.
Como dato, en la actualidad hay 22.000 estudiantes de medicina en el país «y claramente lo que faltan no son médicos generales, sino que posibilidades de especialización. En este minuto lo que se necesita son especialistas y sub-especialistas».

Gran brecha

En la región de Coquimbo actualmente existe una dotación de médicos generales «bastante aceptable», pero lo que falta en la atención primaria, en los hospitales más pequeños, «no son médicos, sino que cargos disponibles. Por lo tanto, el tema clave aquí no es necesariamente formar más médicos, sino que es tener posibilidades de efectivamente contratarlos».
En los hospitales futuros que se están implementando en La Serena y Coquimbo, «la experiencia que existe es la gran brecha de especialistas y sub-especialistas. Y en ese sentido a nivel regional se ha estado tratando de avanzar en que se puedan definir mecanismos para fortalecer un trabajo en formación de especialistas».

En concreto, reitera que «faltan campos clínicos y algunas universidades están trabajando mucho con sistemas de simulaciones que son bastante buenos en algún momento, pero que no tienen mucho contacto finalmente con pacientes reales para suplir esta falta de campos clínicos».
En cuanto a la alta demanda de jóvenes que quieren estudiar la carrera, advierte que «claro que puede haber una gran demanda, pero la pregunta es cuál es el campo laboral en realidad que existe. La demanda siempre va a ser muy alta, pero en la formación ¿existe un campo clínico adecuado? ¿existen docentes adecuadamente capacitados? ¿Una vez que esas personas egresen tienen un campo laboral formal? Porque lo que actualmente están haciendo muchos médicos egresados es trabajar de manera bastante informal y eso puede traer problemas de ese tipo, incluyendo éticos».

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