
De lejitos, pero no tanto. Así estará el Partido Nacional Libertario (PLN) después optar por no formar parte del próximo gobierno de José Antonio Kast.
Por René Martínez Rojas
En definitiva, tomaron la decisión debido a que –afirman- el diseño político escogido por Republicanos los «aleja» de la posibilidad de incidir en áreas en las que se construyó su oferta programática.
Entonces, la pregunta es qué rol deberá jugar el partido y Alfonso Navarro, presidente regional, dice tener la respuesta.
Para ellos, la misión es ser los referentes «de la verdadera derecha y en el fondo, darle un sustento firme a la derecha para que el gobierno de Kast realmente haga lo que está en su propio programa».
En esa línea, asegura que «los principios de la derecha son bajar impuestos, eliminar regulaciones y ser implacables en temas de seguridad para que el país vuelva a crecer. Y aunque no vamos a estar en el gobierno, nuestra tarea será la de fiscalizar y estar siempre tirando hacia el lado de las ideas de la libertad».
Ese será su rol, reitera. Y agrega: «Muchos de nosotros somos cristianos y creemos que por sus frutos los conoceréis, como dice el maestro Jesús, así que vamos a esperar a ver qué frutos producen y en base a eso apoyar lo que hagan o rechazar si es que no están alineados con los principios de la libertad. No somos oposición como tal, sino que somos el partido de la verdadera derecha y vamos a luchar por los intereses de la gente de la derecha».
Cuando habla de la verdadera derecha ¿en qué queda Chile Vamos?
Chile Vamos hace mucho se apartó de la derecha y no veo en su historial que hayan defendido ninguna baja de impuestos, que hayan trabajado por abolir regulaciones, eliminar ministerios y tener un gobierno pequeño y eficiente. Y en términos de seguridad, apoyaron a la izquierda cuando se hizo la reforma procesal penal y terminaron siendo cómplices en la caída de Chile, que tenía un tremendo sistema. Hoy ese modelo está destruido y desmembrado poco a poco con la complicidad de Chile Vamos. ¿Sabe? Nos encantaría que vuelvan a las raíces de Jaime Guzmán y sean un aporte verdadero hacia la derecha. Pero tendremos que, como siempre, juzgarlos por sus frutos.
¿Qué le parece que Víctor Pino pueda ser el próximo delegado presidencial?
Nosotros preferimos gente de republicanos, pero las decisiones no pasaron por nosotros. Sin embargo, nos parece una buena persona y esperamos que se pueda alinear con la idea del programa de José Antonio Kast y no traiga, digamos, ideas que vienen de algún pasado político. Si él va a apoyar las ideas de la libertad, créame que tendrá nuestro apoyo y si no va a trabajar por ese lado, bueno, tendrá nuestra oposición.
¿Comparte que gente del PNL puedan congelar su militancia si son llamados para ocupar cargos en el próximo gobierno?
Pensamos que nuestra marginación del gobierno es para tener un rol de fiscalización completamente limpio y no mediado por intereses que puedan suscitarse por la obtención de un cargo. Si esta persona va a congelar su militancia está en su libertad hacerlo y de no seguir los lineamientos del partido le podrá acarrear alguna consecuencia más allá. De todas maneras, en algunas otras posiciones muchos nacionales libertarios pueden desarrollar un gran aporte porque somos personas de convicciones muy claras.
¿Qué le parece cuando escucha que más que un partido son una secta?
Lo rechazo completamente, porque el Partido Nacional Libertario es un partido de convencimiento de principios. Y si hablan de sectas, me imagino que son personas que ellos amoldan los principios a medida de las conveniencias, que es exactamente lo que no hacemos nosotros. No ingresamos al gobierno porque creemos que si vamos a estar es justamente para hacer los cambios que la gente está pidiendo y si vamos a ingresar para no hacer nada, entonces mejor no entrar porque la vocación que tenemos es transformar a Chile en un país realmente libre.





















