
Abogado de recluso acusado de canibalismo dice que es muy difícil que eso ocurra, pues «nadie con dos dedos de frente podría pensar en trasladarlo». Desde el 8 de febrero se encuentra en el Recinto Especial Penitenciario de Alta Seguridad (REPAS) de Santiago.
Por René Martínez Rojas
Fue el domingo 8 de febrero cuando salió a la luz un caso de violencia extrema al interior de una celda en la cárcel de Huachalalume: un preso fue acusado de asesinar a otro y luego comerse partes de su cuerpo.
A más de una semana de lo ocurrido el caso aún no está judicializado «y no veo que exista una demora. Por lo general, los controles y las detenciones promueven una formalización inmediata, pero en este caso es una persona que ya está detenida», explica Cristóbal Zúñiga, abogado de Manuel Fuentes (22), el recluso acusado de canibalismo.
Para el profesional, quien lo defiende desde que Fuentes fue extraditado desde Argentina tras fugarse desde la cárcel de Puente Alto en 2024, «el fiscal está respetando los plazos, sobre todo en una situación frente a la cual se le puede declarar inimputable el día de mañana. No creo que haya una demora excesiva, menos en el contexto en que ocurrió».
Desde la perspectiva de la defensa, tampoco cree que sea positivo que la fiscalía se apresure en formalizar una causa «y probablemente lo harán, pero me imagino que una vez que tengan todos los informes y recaben la información».
Pericias psiquiátricas
De igual manera existe una investigación sumaria al interior del recinto penal que está en curso, «así que hay muchos antecedentes para que la fiscalía pueda formalizar y nosotros también podamos hacer las solicitudes. Pero en lo que respecta a la defensa, estamos trabajando en que se realicen todas las pericias psiquiátricas para determinar cuál es su estado de conciencia, saber si está enajenado o no y si con ello se puede suspender la condena y empezar una medida de seguridad».
En cuanto a los sumarios, explica que «al parecer se está avanzando bastante rápido». De hecho, este jueves el tribunal dio un plazo de 48 horas para ir avanzando en algunas situaciones, como la salud del interno antes de los hechos.
«En definitiva, están los oficios, está todo en curso y hay que esperar que sea Gendarmería o el Ministerio Público la que avance en tomar decisiones».
Gendarmería
En lo que sí no tiene dudas es en señalar que el delito se pudo haber evitado. En ello, gran culpa es de Gendarmería.
«Creo que es una institución que debe ser intervenida en lo inmediato. Es de esperar que el próximo gobierno tome cartas en el asunto con lo que ya se inició respecto a profesionalizar la institución, generar protocolos de manejo al interior de las cárceles y que comprometan a una institución en términos de ser perceptible en cuanto a la labor que realizan a diario».
Respecto a la posibilidad de que nuevamente Manuel Fuentes regrese a Huachalalume, es tajante en señalar que «es imposible porque no tiene las condiciones para recibirlo. Sería un despropósito, una locura. Nadie con dos dedos de frente podría pensar en trasladarlo. Qué sentido tendría llevarlo nuevamente a Huachalalume».
Hoy ocupa una celda especial en el Recinto Penitenciario de Alta Seguridad (REPAS) de Santiago, «pero se encuentra bien. Nada en comparación a como estaba en La Serena, donde era sometido a una tortura por parte de Gendarmería, ya que no lo dejaban ingresar sus visitas, lo tenían hace más de ocho meses en un calabozo sin agua e incluso tuvo que romper las cañerías con sus propias manos para poder tomar agua. Ahora está con un sistema de alta seguridad, pero con un régimen que funciona».
Reconoce que como oficina en un momento «tratamos de visitarlo y la respuesta de Gendarmería fue: no quiso salir, abogado. También la familia solicitó una atención psicológica y la respuesta de Gendarmería fue: él no quiso recibirla».
Debido a todos esos acontecimientos previos es que «aquí hay muchas cuestiones irregulares que espero salgan a flote en la investigación sumaria. Gendarmería tiene una función que es resguardar a los internos en su periodo de privación de libertad, pero también garantizar que puedan ejercer todos los demás derechos que tienen y en lo principal, tener un encierro con características dignas».
En ese punto admite que «Gendarmería tiene mucho que decir respecto a sus responsabilidades administrativas, y no estoy hablando de responsabilidad penal. Pero una persona que se trata de sacar un ojo con una cuchilla a principios de mes ¿por qué está nuevamente con una cuchilla cohabitando con otra persona? ¿no fueron capaces de prever? Lo único que ellos tienen que hacer no lo hicieron…».






























