
La ministra reconoce, a pocos días de dejar sus funciones, que el balance en estos cuatro años si bien ha sido positivo, también admite que “hay cosas que siempre se podrían haber hecho mejor”.
Por René Martínez Rojas
A partir del 12 de marzo dice que descansará y se dedicará a la familia. De eso está segura la ministra vocera de gobierno Camila Vallejo (PC).
Y claro, si desde 2011 que ha estado en la primera línea en cuanto al trabajo político primero como dirigenta estudiantil, después como parlamentaria y hoy como secretaria de Estado, “así que espero poder tener más tiempo para estar en familia y dedicarme a otras cosas que no sean solo la política…”, cuenta a Diario La Región.
Lo cierto es que el tiempo ya no le juega en contra, tampoco al gobierno. Lo que se hizo, se hizo. Destaca que no solo han logrado tareas de estabilización, “sino también de transformación, principalmente en la reforma previsional, y también en otras de carácter redistributivo y productivo como lo es la estrategia del litio y el royalty minero…”.
En estos cuatro años dice que pusieron el acento en la economía y en la seguridad, junto con sacar adelante –con mucha dificultad– “reformas casi imposibles”. Pero todavía resta por hacer, ya que durante la primera semana de marzo esperan resolver “dos grandes temas pendientes” que son el derecho a Sala Cuna para padres y madres y el final del CAE.
“Dos proyectos claves, uno para enfrentar y disminuir las brechas entre hombres y mujeres en la inserción laboral, y el otro para terminar con una mochila de deuda muy pesada que cargan los estudiantes y los egresados. Son dos asuntos que están pendientes, y esperamos que justamente dejen de estarlo si es que logramos un acuerdo político con voluntad de la oposición”.
Balance positivo
Admite que no es fácil hacer un resumen de los cuatro años, “que por lo demás fueron muy intensos”. Y no solo porque les tocó –expresa- enfrentar varias crisis desde el punto de vista sanitario, de educación, seguridad, migración y económico, sino porque “tuvimos que empujar transformaciones teniendo minoría en el Parlamento, también enfrentando procesos electorales, que hizo que el debate político y también público, estuviera muchas veces polarizado”.
Sin embargo, cree que el balance hasta el momento, “si bien no es el final, podría decir que es positivo”, puesto que pudieron aprobar “y estamos implementando reformas como la de pensiones, las 40 horas, el salario mínimo, el Copago Cero, el sistema nacional de cuidados y el royalty minero, que es una lógica de redistribución de la riqueza que no existía antes. Lo mismo con la ley de fraccionamiento pesquero, una política redistributiva muy importante para la economía familiar de la pesca artesanal. Y así hemos podido avanzar en transformaciones que parecían imposibles y que hoy son una realidad, en la línea de avanzar en un país con mayor justicia social”.
¿Faltó ser más enfáticos como gobierno para mostrar estas reformas en este último año?
Diría que el principal desafío de las comunicaciones es entender que la conversación en redes o en los medios no depende exclusivamente del gobierno, pues las pautas muchas veces las marcan otros. La mayoría de las veces cuando damos entrevistas o hacemos un punto de prensa nos preguntan por temas que son sobre malas noticias, polémicas y diferencias entre políticos más que sobre los avances que tiene el país, y por eso es una batalla permanente el poder comunicar e informar a la gente sobre las cosas positivas que ha vivido nuestro país.
¿Chile se cae a pedazos?
Lo que he dicho en general es que la mentira tiene patas cortas y cuando se construye un relato solo desde el catastrofismo, de que está todo mal, al final se cae por su propio peso, porque la realidad da cuenta de que Chile ha logrado superar muchas crisis y dificultades. Por cierto que hay problemas por resolver en materia de seguridad y económica, por ejemplo, pero nos tocó actuar mucho de emergencia en esos ámbitos y al mismo tiempo empujar transformaciones estructurales como la reforma de pensiones.
¿Existe algún mea culpa, ministra?
Siempre podemos evaluar de que hay cosas que se pudieron haber hecho mejor, sobre todo para enfrentar ciertas crisis que tuvimos. Pero en el resultado concreto logramos aprobar e implementar reformas que hoy están mejorando las condiciones materiales de existencia de las personas. Y claro que han existido momentos de autocrítica, porque hay cosas que siempre se podrían haber hecho mejor.
¿En esa autocrítica quizás les faltó experiencia?
Creo que a todo gobierno le toca gobernar con las dificultades de su propio momento histórico. Nos tocó enfrentar dos procesos constituyentes, más los efectos de la pandemia y de un estallido social que tenía también muchas expectativas puestas en el proceso constituyente y cambios mucho más estructurales. A cada uno le toca hacer gobierno independientemente de la experiencia anterior en la gestión pública, atendiendo a realidades que a veces no son esperadas, o que son mucho más desafiantes incluso de lo que se esperaba.
¿Temen que el próximo gobierno no continúe con las políticas públicas impulsadas por ustedes?
Esperamos que las políticas de Estado que hemos ido aprobando, como la reforma de pensiones, o el Sistema Nacional de Cuidado, o la ley contra la violencia hacia las mujeres, la ley integral o la ley Papito Corazón y el Copago Cero, sean políticas que continúen. Y no solo porque fueron aprobadas con amplios acuerdos, sino porque son políticas que están beneficiando a las personas.
¿Cuáles son a su juicio los tres principales logros del gobierno acá en la región?
La región ha tenido una alta presencia de la gestión de gobierno y particularmente los resultados en vivienda (fue la primera región del norte en lograr la meta del Plan de Emergencia Habitacional), transporte y cómo enfrentamos la crisis hídrica, con la instalación de la desaladora, sin duda son lo más relevante.
¿Es el Caso Convenios junto con lo de Monsalve el talón de Aquiles de este gobierno?
Son de las principales crisis que hemos tenido que enfrentar. Una, con mucha decisión, donde el presidente fijó un estándar muy alto en materia de combatir los casos de falta a la probidad. Y lo de Monsalve es sin duda uno de los casos más complejos, porque involucró al exsubsecretario del Interior, en ese entonces a cargo de las policías. Lo importante es que el gobierno no solamente ha colaborado con la investigación en curso en lo que la ley le exige, sino incluso más allá de lo que la legislación exige para autoridades o funcionarios públicos de gobierno.
¿Cómo cree que se puede reactivar el oficialismo para hacer oposición los próximos cuatro años a propósito de este distanciamiento entre el Partido Comunista y el Socialista?
Tenemos partidos de izquierda y progresistas que cuando se han unido han logrado cosas tan importantes como las 40 horas y la reforma de pensiones. Y por eso es tan importante que esa unidad se mantenga y que exista coordinación no solo para defender los avances importantes que se han logrado, sino que también para proyectar lo que viene.
“Chile sigue teniendo importantes desafíos y que a nuestro juicio deben seguir siendo abordados con la perspectiva de la justicia social y con la perspectiva de avanzar hacia un crecimiento económico sostenible”.
“Cuando el mundo de izquierda no trabaja unido, es difícil ver avances importantes, toda vez que la mayoría de los adelantos que tenemos de derechos sociales han sido gracias al empuje del mundo progresista, y eso hay que reconocerlo…”.

































