Fabián Páez realizó un balance tras su primer mes en el cargo, alertando que el foco delictual se trasladó desde La Higuera hacia sectores como Soco y Tabalí, en la comuna limarina. Además, confirmó que el congelamiento de las tarifas eléctricas termina en junio…
Por René Martínez Rojas
A un mes de haber asumido la Seremi de Energía, Fabián Páez enfrenta un escenario complejo. Esto, porque en su primer balance de gestión puso el foco en una problemática que ya no solo es económica, sino de seguridad pública: el robo de cables de cobre, un delito que, según los actores de la mesa técnica regional, hoy es «tan lucrativo como el narcotráfico».
Si bien durante 2025 el epicentro de la sustracción fue en la comuna de La Higuera -en el límite con la Región de Atacama-, lo cierto es que este año el mapa delictual se desplazó hacia la provincia de Limarí.
«El año pasado se robaron más de 140 kilómetros de cable de cobre. Lo preocupante es que este 2026 la mayoría de los eventos se están registrando en la comuna de Ovalle, específicamente en los sectores de Soco y Tabalí. A la fecha, ya contabilizamos más de 70 kilómetros de cable robado; es decir, en solo cuatro meses ya llevamos casi la mitad de todo lo que se perdió el año pasado», alertó.
A juicio del seremi, los delincuentes buscan estos sectores por su aislamiento y escaso control. Sin embargo, la respuesta técnica ya está en marcha, pues la empresa CGE está ejecutando una migración masiva de cables de cobre a aluminio, material que no es atractivo para las bandas organizadas.
«Y si bien tiene un costo, ya se está haciendo, y se están implementando tecnologías de oscilómetros, que mide justamente sectores donde ya no hay tránsito de electricidad y pueden identificar de manera más rápida dónde puedan acudir las brigadas para que la reposición sea más oportuna».
Sin luz y sin agua:
El drama rural
Para el seremi, el problema de fondo es la fragilidad en la que quedan las comunidades rurales. Esto, porque en Ovalle, además de las personas electrodependientes, «tenemos los sistemas de Agua Potable Rural (APR) que funcionan a través de la energía y cuando no hay suministro no solamente se corta la luz, sino también el agua, los servicios sanitarios y como son sectores rurales, el acceso es más difícil y se demora más tiempo».
Lamentablemente, «entre más lejano, el tiempo de reposición también es más lento, porque deben llegar las cuadrillas a esos lugares».
Para mitigar esto, se ha establecido una comunicación directa entre los equipos de Gestión de Riesgo (GDR) de cada municipio y la empresa eléctrica, buscando priorizar a los sectores que quedan desprovistos de servicios básicos esenciales.
Tarifas: El alza
llega en junio
En el ámbito económico, abordó la incertidumbre por el precio de la energía. Después del congelamiento de tarifas impulsado por la ministra de la cartera Ximena Rincón para permitir mesas de trabajo con parlamentarios y empresas, el «respiro» llegará a su fin a mitad de año.
«El alza está estancada hasta el mes de junio. Luego viene el recálculo y habrá un incremento. Aunque todavía se está afinando la cifra, para la región se estima un alza promedio de dos mil pesos en el costo de la energía», confirmó, aclarando que, a pesar del impacto, otras regiones del país podrían sufrir incrementos significativamente mayores.
Parcelas
de agrado
En cuanto a la electrificación rural, reconoce que es otro tema que deberán abordar, y con tal urgencia como el robo de cables y el alza de las cuentas.
En este caso, sostuvo que es un problema estructural debido a la proliferación de viviendas en terrenos que originalmente eran de uso agrícola. Estas «parcelas de agrado» se encuentran, en su gran mayoría, fuera de las zonas de concesión de las empresas eléctricas, lo que impide legalmente la entrega de suministro.
«Tuvimos una reunión con una empresa eléctrica que nos mencionaban que, en las líneas de transmisión, que son de servidumbre, se están haciendo tomas debajo de las torres. O que hay microbasurales que pudieran generar algún tipo de evento catastrófico. Entonces es una problemática, puesto que tenemos una proliferación territorial importante de sectores donde nunca se consideraron haber casas, por lo que existe una necesidad de esas poblaciones de estar electrificados. Y muchos de esos sectores tienen electrodependientes, así que es una dificultad que estamos tratando de subsanar».


































