
Desafiando un diagnóstico de cáncer avanzado y en medio de un complejo proceso de hospitalización, Ramón Parada (60) cumplió su anhelo más profundo, y contrajo matrimonio con Cristina González, su compañera de vida desde hace 25 años. Fue en el Hospital San Pablo.
Así, Ramón y Cristina dieron el «sí» ante familiares y funcionarios que transformaron este momento en una fiesta de esperanza, valentía y amor.
«Siento emoción y un verdadero respeto por los fucionarios. Cuando llegué acá, me iba a morir, pero ellos me han sacado adelante y mire aquí como estoy…», comentó con emoción el novio.
Cristina visiblemente conmovida, agradeció el trato que ha tenido su marido. «No sabemos dónde vamos a parar… No tengo cómo pagarles todo lo que han hecho con él. Los doctores, hasta las personas que hacen el aseo le dan una sonrisa, le toman la mano, y le dicen, ‘vamos, que se puede’.
La historia comenzó hace 25 años en La Serena u día en que él salió a comprar y el destino los cruzó.
Cristina, maestra pastelera, recuerda que desde ese primer encuentro no volvieron a separarse y, aunque no tuvieron hijos en común, Ramón acogió como propios los tres que ella tuvo en una relación anterior.
La rutina y el trabajo jabían postergado el matrimonio que en un principio estaba planificado fuera del hospital, sin embargo, debido a una complicación en el estado de salud de Don Ramón, se decidió realizar la ceremonia en el mismo San Pablo.
Pía Pedrero, trabajadora social de Cirugía, »Una se va con el corazón llenito de haber aportado a este momento de felicidad».
César Urizar, enfermero jefe del Servicio de Cirugía, rescata la unión que se logró del servicio clínico y la familia. «Me enorgullece que se haya realizado en Cirugía, porque en el fondo estos procesos marcan la vida del usuario».





























