Decididos a buscar que se haga justicia, está la familia de Felipe Aracena Vargas (24), quién falleció en extrañas circunstancias el pasado 20 de febrero en Paihuano.
Los hechos se produjeron cerca del mediodía, cuando Aracena andaba cerca del río Claro, con un amigo. Ambos andaban en estado de ebriedad.
Cuando se retiraban del lugar, se les acercó un perro de raza pequeña, que le ladraba insistentemente a los dos amigos. La reacción de Aracena fue a dar un puntapié al pequeño animal, lo que generó el enojo de su amo que estaba a pocos metros del lugar.
La indignación del dueño del perro fue demasiada, su perro había quedado muy mal tras el golpe. A modo de venganza tomó un elemento contundente (al parecer un fierro) y golpeó fuertemente a Felipe Aracena en su cabeza.
Pero ahí no terminó todo, el dueño del perro fue hasta la unidad más cercana de Carabineros y solicitó que detuvieran al hombre que había agredido a su perro de esa forma.
Fue así que a los pocos minutos llegó al lugar un furgón policial que al ver que el acusado presentaba una herida tan grave, lo subió en el asiento de pasajeros y lo llevó supuestamente para que recibiera atención médica.
En adelante la historia se vuelve confusa y todavía es materia de investigación, determinar cuánto tiempo estuvo Felipe Aracena en el furgón de Carabineros.
Lo cierto es que el furgón llegó hasta la plaza de Paihuano y sin que hasta ahora se sepa por qué la puerta del vehículo policial se abrió y Aracena salió cuando este todavía estaba en movimiento.
Su salida imprevista hizo que se golpeara fuertemente con el pavimento, lo que provocó una nueva confusión.
Fue Carabineros, que lo recogió y se lo llevó al Cesfam de Paihuano, que queda en las cercanías del lugar, desde donde fue trasladado en ambulancia al Hospital de Vicuña, donde se declaró su muerte pasadas las 18 horas.
Según el certificado de defunción, la causa de muerte fue un traumatismo encéfalo craneano de tipo homicida.
Sin embargo, todavía está en duda cuál fue el origen real de su muerte y si efectivamente fue el golpe en la cabeza el que causó su desceso o bien el golpe que sufrió cuando cayó del furgón policial que lo trasladaba.
Justicia pendiente
Fabiola Espejo, hermana de Felipe, dijo que lo que se pretende es poder aclarar qué fue lo que realmene ocurrió con su hermano y que a partir de eso se pueda aplicar justicia.
«Nosotros no queremos que esto quede así no más, sabemos que alguien tiene que responder por este crimen», dijo.
El fiscal adjunto de Vicuña, Eduardo Yáñez, asumió la investigación del caso y entre las múltiples diligencias que ordenó está una autopcia ampliada al cuerpo de la víctima.
Además, está en proceso de interrogación de la mayor cantidad de testigos posibles, para poder hacerse la idea real de lo que ocurrió ese día.
Fabiola, insiste «es cierto que mi hermano golpeó un perro, pero no por eso una persona puede ir y golpear a otro hasta causarle una herida tan grave y tampoco Carabineros puede quedar impune ante este hecho».
Por lo mismo, la familia planea esperar la celebración del Día del Carabinero, el 27 de abril, para hacer una velatón en memoria de Felipe, en la puerta de la tenencia de Paihuano, como una forma de hacer que los uniformados asuman su responsabilidad.
Hasta ahora únicamente se sabe que la institución instruyó un sumario interno, para determinar las posibles responsabilidades funcionarias ante este hecho.
Sin embargo, dicha investigación todavía no arroja resultados.
Mientras que la Brigada de Homicidios de la PDI, está a cargo de concretar las diligencias decretadas por la Fiscalía.
De igual forma, quieren que el responsable del golpe inicial en la cabeza del joven, actualmente en libertad, también sea castigado.
Paralelamente un equipo de abogados de La Serena, trabaja en la redacción de una querella criminal en contra de quienes resulten responsables del homicidio, la que podría presentarse una vez que se tengan todos los antecedentes de la investigación que la fiscalía mantiene en curso.
Felipe Aracena, era un trabajador temporero, padre de dos hijos uno de seis y otro de tres años.
Ambos niños están al cuidado de su madre y la familia le otorga ayuda económica para solventar sus gastos.





















