
Este jueves comenzó el juicio oral por el crimen del profesional y la primera declaración fue del venezolano imputado que purga prisión preventiva por su presunta participación en los hechos. De su «compañero» de andas desde entonces se desconoce su paradero.
Por René Martínez Rojas
Fue en julio del año pasado cuando la historia del médico Nicolás Pinochet (36) se convirtió en noticia nacional, dos veces y con horas de diferencia. Primero el 8 de julio después que rociara un Cesfam con combustible en La Serena y, dos días después, tras ser encontrado muerto en un terreno baldío de la Ruta 5 con Huanhualí.
A más de un año del crimen que conmocionó a la región y al país por la brutalidad del hecho, pues el cuerpo mostró signos de ensañamiento, este jueves (en la primera sala del Tribunal Oral en lo Penal de La Serena) se inició el juicio oral que tiene como único imputado a C.A.L (26) de nacionalidad venezolana y que al momento de su detención se dedicaba al comercio ambulante.
Comprar pasta base
Justamente este sujeto, que llegó al país de manera irregular y de pasar por varios países antes, según su propio relato, ejerció su derecho a declarar y contó lo que a su juicio había pasado en 11 minutos con 23 segundos. Después respondió a las preguntas del fiscal, querellante y del defensor público. En la sala, oía la familia del médico.
«El 24 de julio de 2024 a las 10 pm me encontraba con mi pareja (mujer boliviana de iniciales D.K y testigo protegida) y mi compañero O.A tomando bebidas alcohólicas y consumiendo falopas. A las 12 se acabó la falopa y les propongo ir a la Avenida del Mar a comprar algo de comida venezolana en un local…», parte su confesión.
En ese lugar, esperando la comida, «es que aparece este sujeto (el médico) vendiendo su parlante. Yo le pregunto en cuánto dinero y me dice que me lo deja en 40 mil pesos. Luego nos pregunta que si sabemos dónde venden pasta base».
Fue O.A quien responde que sí y que conoce un sitio para comprar.
«Le digo que le doy 20 mil por su parlante y nos señala que tiene algo de ropa para regalar. Nos dice que estaba esperando un depósito de $500 mil, nos dirigimos hacia su departamento y por el camino nos comenta que estaba viendo algo para arrendar, ya que su madre lo había echado porque lo estaba buscando la policía», relata.
Según un peritaje de cámaras realizado por la Policía de Investigaciones, los cuatro llegaron a las 00:23 de la noche.
Una vez en el edificio, los tres se quedan esperando a Nicolás afuera, que luego de unos minutos aparece con su madre «y le comenta que éramos compañeros, que nos había conocido en una fiesta, cosa que era totalmente mentira, ya que nos conocimos ese día. Mi compañero le dice a su madre que no se preocupe, que lo traemos en un momento y nos responde que mejor no, pues lo estaba buscando la policía».
La corrió de casa
Continuando el relato del C.A.L, se fueron en dirección a Hortensia Bustamante, a la parcela 49, donde vivían.
«En ese instante le entrego la plata por la venta del parlante y la gorra (por la cual le pidió 5 mil pesos) y se va con mi compañero en dirección al centro de La Serena a comprar pasta base».
Entre tanto, C.A.L dice que comienza una discusión con su pareja «porque le estaba mandando audios a un hombre, pues al parecer tenía una relación sin que yo lo supiera, por lo que me pongo a pelear verbalmente y la corro de la casa. Pero me amenaza con denunciarme a la policía, así que decido dejarla tranquila y salgo a fumar un cigarrillo».
Viendo teve
Enseguida dice ver a O.A «un poco agitado» y con sangre en sus manos y pantalones.
«Le pregunto qué le había pasado, pero se queda callado. Le pregunto nuevamente y me dice, de manera irónica, que lo había matado, pero luego se ríe y dice que era mentira, que habían comprado pasta base (con Nicolás) y que estaban fumando, pero que luego aparecieron cinco sujetos, los mismos que lo habían golpeado (a O.A) hace un tiempo afuera del Mall con un bate de béisbol…
Me dijo que empezaron a pelear con ellos y él como pudo salió corriendo. Yo le pregunto de quién era la sangre y me dice que al correr se cayó y rompió sus manos con una piedra.
Después salimos a comer algo y cuando llegamos a la casa noto que mi compañero se está cambiando de ropa. Le pregunto para dónde va y me dice que al centro de La Serena a ver qué había pasado con este sujeto.
Yo me quedo con mi pareja viendo telenovela…».





























