Por Joaquín López Barraza

Con la Catedral de La Serena repleta, Carabineros de la Región de Coquimbo vivió este viernes una de sus jornadas más duras del último tiempo. La misa en memoria del sargento segundo Javier Figueroa estuvo marcada por el recogimiento y por una señal visible de acompañamiento hacia una institución golpeada por la muerte de uno de sus funcionarios en servicio.

Ese respaldo fue justamente el punto que más destacó, al término de la ceremonia, el jefe de zona Coquimbo de Carabineros, general Christian Brebi.
«Primero que todo quiero darle las gracias a la comunidad. Hoy día se llenó la catedral y para nosotros es muy importante el saludo de la gente, el sentir, el abrazo, el decirnos que están con nosotros. Para nosotros significa mucho», señaló.
El oficial insistió en que ese acompañamiento tiene un valor especial en medio del duelo. «Ese mensaje, ese cariño, ese saludo que le daba la gente en la calle a los carabineros al día de hoy, tiene un valor incalculable. Y no hace otra cosa más que volver a generar un nuevo juramento, y ese juramento de servicio. Nosotros estamos al servicio de la gente», afirmó.
A la ceremonia asistieron autoridades regionales, entre ellas el delegado presidencial Víctor Pino, el fiscal regional Patricio Cooper y alcaldes de la zona.
Desde el Gobierno, Pino señaló que «son momentos difíciles» y reafirmó el respaldo a Carabineros y a la Policía de Investigaciones.
La despedida dejó así una imagen nítida: una catedral llena, una institución golpeada y un acompañamiento ciudadano que Carabineros leyó como un impulso para seguir en terreno.