Abogado Juan Pablo Hermosilla: «No hay que descartar que Cox venga voluntariamente»

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El contacto se inició a través de Fundación para la Confianza. Primero por mensajes de texto y después, personalmente. La reunión fue en Santiago entre Hernán Godoy, víctima del ex arzobispo Francisco José Cox, y el abogado Juan Pablo Hermosilla, director de la Fundación y defensor de las víctimas de Fernando Karadima.
«Nos juntamos este viernes para concretar el apoyo que le hemos estado dando y que consiste, básicamente, en otorgarle la asistencia legal y todo el apoyo para lograr que esta situación que vivió con el arzobispo Francisco José Cox le permita una investigación profunda. Queremos que los hechos se conozcan, pero además, y como está pasando en toda esta búsqueda, que se investigue no sólo lo que ocurrió en torno a los abusos, sino que también se investigue por qué la Iglesia no hizo nada», cuenta a Diario LA REGIÓN.
Hermosilla lleva años defendiendo a las víctimas de los actos cometidos por la Iglesia Católica en el país. Y partió con todo: con el caso de abuso sexual en contra del sacerdote Fernando Karadima y justamente donde conoció a Murillo, Cruz y Hamilton, los primeros denunciantes y que, a raíz de eso, fue creada, en 2010, la Fundación, la que hoy asesorará a Hernán Godoy, a quien no dudó en conocer cuando le hablaron de él y de todo lo que vivió con Cox, cuando éste se fanfarroneaba del poder en La Serena (1990 y 1997).
«Había que conocerlo», sostiene el abogado quien, durante todos estos años, el trabajar en estos casos ha sido «un tanto decepcionante, pero también gratificante».
Aclara que «los abogados estamos entrenados para esto. Lo que pasa es que no todos los sacerdotes o todas las autoridades de la Iglesia han estado encubriendo, puesto que hay sacerdotes que son grandes personas, que tienen clarísimo cuál es la posición correcta, que es el apoyo a las víctimas, tal como lo ha hecho el Papa, que ha tenido una posición bastante firme respecto a todo esto. La verdad es que me he encontrado a personas, sacerdotes incluidos, maravillosos y terriblemente valientes que han sido capaces de sobrellevar estos procesos dignamente, con fuerza y tratar de producir estos cambios sociales. Pero, por otro lado también me he encontrado con la decepción frente a tanto daño que se ha causado, de una institución que uno esperaba fuera un baluarte moral de estas cosas».
Puntualiza que «hay que saber por qué las autoridades que tuvieron conocimiento a lo menos, a partir del año 2002, y probablemente unos diez años antes, no hicieron nada. Saber por qué no tomaron las medidas correspondientes y saber por qué hasta el día de hoy el ex arzobispo Cox se encuentra en libertad y sin siquiera haber enfrentado nunca cargos. Por eso lo apoyaremos hasta lograr que exista una investigación a fondo y así poder determinar la existencia de estos delitos y al mismo tiempo saber si hubo encubrimiento o no».
El fiscal regional de O’Higgins, Emiliano Arias, está investigando al arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, por un nuevo eventual encubrimiento de casos de abusos se-xuales al interior de la Iglesia. Los antecedentes serán consultados en el interrogatorio que se le realizará, en calidad de imputado, el próximo 21 de agosto. En el caso de Cox, Hermosilla sostiene que «estamos trabajando para que la querella pueda materializarse la en los próximos días, por lo menos».
Tras ello, advierte Hermosilla que «es importante saber dónde está y en ese sentido es fácil ubicarlo, porque la Iglesia tiene conocimiento. Y una vez que esté ubicado es fundamental, en una primera etapa, contar con su declaración y que entregue su versión sobre los hechos. Hay que recordar que en el año 2002 pidió perdón, reconoció genéticamente estas conductas inapropiadas, pero con eso no basta. Se requiere una colaboración de él. El primer paso para reparar a las víctimas consiste en lograr determinar exactamente cuándo ocurrieron los hechos, durante cuánto tiempo y para eso creemos que es fundamental tomarle el testimonio. No hay que descartar con estas nuevas actitudes que ha tomado la Iglesia y el Vaticano, que Cox venga voluntariamente, pero de lo contrario podría solicitarse la extradición. Lo fundamental es que este caso está tomando un nuevo giro y esperamos que concluya, por lo menos, en un plazo prudente».
Sin embargo, detalla el defensor que no solamente la investigación se centrará en contar con la declaración de Cox, en caso de que así sea, sino que también con testigos de la época. De acuerdo con esto, avisa que «claramente están individualizadas muchas personas, incluso a través de la prensa de la época, que estuvieron en conocimiento de los hechos y, por lo tanto, es fácil hoy poder iniciar una investigación y tomar los primeros testimonios. ¿Bernardino Piñera? Creo que por los testimonios que nosotros hemos recopilado y que están en la prensa, efectivamente estaba en conocimiento, al igual que todas las autoridades. Es una cosa que se sabía. Es que todo estaba en conocimiento de las autoridades. Ellos supieron de esos hechos y no tomaron las medidas para prevenirlo en un momento determinado o para investigar y sancionarlo después. Pero fue al revés, pues hicieron todo lo posible para producir la impunidad».
De a una posible prescripción, añade que «hay que investigar el tema a fondo y saber exactamente qué es lo que pasó, debido a que han ocurrido delitos posteriores y la prescripción se va interrumpiendo, pero si acá llegase a probarse una hipótesis de que hubo un encubrimiento sistemático, que hubo un grupo de personas además no sólo en el caso de Cox, sino que en numerosos otros casos, que se dedicaron a encubrir y a ocultar para ocasionar la impunidad a estos delitos, eso impide que existe la prescripción. Aunque para eso estamos todavía lejos, pero lo importante es hoy saber qué pasó, cuándo pasó y cuándo dejó de pasar».

Mismo método que en Pensilvania

Una vasta investigación de la Corte Suprema de Pensilvania en Estados Unidos halló evidencia contra más de 300 curas abusadores e identificaron a más de mil víctimas menores de edad en décadas de abuso sexual encubierto por la Iglesia católica en ese distrito federal. Un caso que no está muy alejado de lo que sucedió en el país. Porque como explica el abogado, tanto en Chile como en Estados Unidos, se utilizó el mismo patrón.
«Una de las cosas importantes es que el Estado chileno investigue. Casos como lo del ex arzobispo Cox se supieron en su momento, incluso fueron reporteados por la prensa, pero no fueron sancionados. Además, lo único que se hizo fue alejar del país a una persona para ocultar su impunidad. En el fondo, es esconderlo. Esto aparece como un patrón de conducta, porque no sólo ha pasado en Santiago, sino que también en otras ciudades del país. Incluso, si uno quiere ponerlo en un contexto más amplio, recién hemos conocido todos estos informes que han salido producto de una investigación de un jurado en el estado de Pensilvania, en Estados Unidos, cuya descripción que ellos hacen sobre los numerosos hechos de abuso sexual y de un encubrimiento posterior de los obispos, es idéntica a lo que pasó en Chile. Es exactamente el mismo patrón de conducta, es la misma sensación de impunidad y que se traduce en que una vez que se denunciaban estos hechos, muy valientemente, estas personas eran alejadas, escondidas y trasladadas a otros lugares, como pasó con Francisco José Cox, que fue trasladado hasta Alemania para ponerlo fuera del alcance de la justicia y así tratar de disuadir a las víctimas de que esto fuera conocido en investigaciones oficiales con el pretexto falso, equivocado, de que esto pudiera dañar a la Iglesia», apuntó.

Para Hermosilla, es evidente que quienes han cometido estos actos y quienes los han encubierto durante todos estos años, están rehuyendo de la justicia.
«Pero acá no importa mucho mi opinión, sino que los hechos y obligar al Estado chileno a que haga una investigación a fondo y que determine lo que pasó. No obstante, mi opinión es que efectivamente hay muchas autoridades y obispos de la iglesia chilena que han estado más preocupadas de ocultar estos hechos, que preocuparse de apoyar a las personas y evitar que sigan ocurriendo. Lo primordial es que se sepa la verdad, en vista de que todo esto ha ocasionado una herida en la cultura local y en tantas personas».

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