El arte de transformar un tronco en un mueble

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ACTUALIDAD 4En el sector Hierro Viejo, al lado de Vicuña, se encuentra Rodrigo Ovalle Carvacho quien hace tres meses comenzó a fabricar hermosos muebles rústicos con troncos y ramas de árboles que recolectó de huertos caseros, sitios eriazos, cerros y ribera del Río Elqui. Este talento de convertir el tronco de un árbol en un mueble para el hogar, lo heredó de su padre que fue el mayor fabricante de muebles en la Región de Valparaíso.

Rodrigo es oriundo de Los Andes y lleva siete años radicado en la capital elquina. Durante algunos años se desempeñó como contratista agrícola en el Valle del Elqui, pero desde el año pasado optó por realizar esta labor sólo en la Quinta Región durante los meses de verano. Este año tomó la decisión de incursionar en la mueblería y lo hizo con mucho éxito pues varios de los muebles fueron vendidos y tiene algunos pedidos especiales. «Lo primero que hice fue tomar un trozo de nogal, pedí que me lo cortaron porque no tenía sierra eléctrica y luego con ese trozo fabriqué un arrimo. Posteriormente mi familia supo que estaba siguiendo el arte de mi padre y me ayudó con la compra de todas las herramientas necesarias para fabricar muebles en forma más industrial», cuenta.

Su trabajo comienza con la recolección de troncos, ramas y quiscos secos en los cerros, ribera del río, sitios eriazos y en los huertos caseros. Especialmente utiliza madera de pino o ciprés, pimiento, normata (troncos de quiscos secos), romero, ciruelo y chañar. En el taller de su casa trabaja una jornada laboral completa para darle forma a esos troncos y transformarlos en muebles rústicos, pero de gran belleza: bancos o sillones, mesas de centro, arrimos, lámparas, esquineros, veladores y respaldos para marquesas. Usando hábilmente las herramientas primero y barnizando y armando luego, termina con una obra de arte más que un simple mueble. Una banca o sillón demora cinco días y su valor bordea los $200.000; una mesa de centro tarda cuatro días en fabricarla y su valor es de $85.000; y una lámpara demora dos días. Lo más demoroso es confeccionar un arrimo ya que ocupa una semana completa.

Su sueño es retomar con fuerza este arte-oficio desde abril del próximo año una vez que regrese de la Quinta Región, donde permanece casi tres meses, para tal vez instalar un local en el centro de la ciudad y emprender un negocio que le permita dar trabajo a otras personas. «Estoy en condiciones de fabricar de todo, desde letreros publicitarios, bancas y mesas hasta marquesas completas, bares y juegos de comedores. Con la ayuda de Dios sé que podré lograr grandes cosas».

7 COMENTARIOS

  1. Hola, como estas. Te felicito por la belleza de tu trabajo. Yo soy de Chiloe. Me encanta este tpo de mueble natural. Yo trabajo en mis ratos libres efectuándo trabajos similares. Me gustaria te comuniques conmigo e intercambiar ideas, relacionadas con este mundo de la madera, que es muy inspirador.-

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