El «capucha» es como El Guasón: Termina despertando simpatía…

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El sociólogo Juan Rojas explica el por qué estos jóvenes cubren sus rostros para enfrentarse a Carabineros, en el marco de las movilizaciones que ya cumplen 39 días, y hace la diferencia entre los ‘primera línea’ y el lumpen, quienes pueden apoyar las demandas populares, «pero también pueden cambiar, porque son un estrato social bastante vacilante…».

Desde el 18 de octubre que la gran mayoría marcha pacíficamente. Sin embargo, a menudo las protestas derivan en actos de violencia, donde pequeños grupos de jóvenes, con sus identidades ocultas bajo capuchas, se enfrentan a la policía, que suele responder con gases lacrimógenos y escopetas antidisturbios, al menos en las primeras semanas de manifestaciones.

Desde entonces, muchas personas han sido arrestadas y otras han resultado heridas. Entre ellos los «capuchas», los «primera línea», quienes tienen como arenga el sonido de los simios: «Uuu- uhhh- uuu – uhhh».

Desde el anonimato son amados, y hasta reciben un grito de júbilo de la multitud apostada siempre detrás de ellos cada vez que se enfrentan a Carabineros. Pero también son calificados por diversos sectores como el «lumpen» de las manifestaciones.

Anonimato

El sociólogo y filósofo francés Émile Durkheim habla que el anonimato genera una cierta impunidad.

«Es un teórico de enfoque conservador, y como tal no le parecen muy bien las convulsiones sociales ni este tipo de actividad», cuenta Juan Rojas.

De hecho, explica que Durkheim «señala que es una actividad anómica, lo que quiere decir que está fuera de la ley. Pero hemos escuchado decir a un general de Carabineros que la sociedad es un órgano, y que ellos están extirpando órganos buenos y malos -aunque luego se disculpó de sus dichos-, así que ahí está obedeciendo a un reconocimiento de este distanciamiento entre le elite política, militar y policial frente a las personas que se están manifestando».

Destaca Rojas que muchos ven a los capuchas «como un efecto de impunidad, de una situación en contra de la identidad, y cuando estamos hablando desde la impunidad es una posición cómoda, por tanto de ahí se pueden generar los diferentes excesos que han existido, no solamente en este estallido popular, sino que en el mundo».

No obstante, aclara que «cuando los funcionarios públicos del Gope se ponen nombre falsos es la misma situación, por lo que existe una igualdad entre la capucha y el nombre falso, que es la impunidad, que es el hacer sin ser sancionado…».

Desde el punto de vista comprensivo y crítico, precisa que «la capucha en esta movilización ha sido distinta a las que existían, por ejemplo, en la época de la dictadura. Porque si bien siempre se ha hablado del rol que han ocupado, acá hay una capucha que es bastante interesante de analizar. Por ejemplo, la ‘primera línea’ es evidentemente una respuesta a la violencia y por eso usan escudos y juegan un rol de antihéroe, ese que nosotros vimos en la película El Guasón, que es un pequeño reflejo de esta sociedad que está desamparada, maltratada, y que se levanta desde sus propias contradicciones y genera este antihéroe que termina despertando simpatía».

Y a pesar de que puedan estar bien implementados, puntualiza que «la revuelta social es completamente irregular, y ahí hay una cierta actitud de heroísmo o de antihéroe, que es el que se levanta, se ríe, el que está conduciendo, protegiendo la marcha en sí misma».

Respecto de quiénes son las personas que se cubren sus rostros, precisa que son «jóvenes, de un grupo etario bastante fijo, que están actuando por ideales, en este momento por cambios sociales, pero también el lumpen, que según la teoría más crítica, es la descomposición de la clase más baja y que en este minuto es vacilante y puede estar apoyando las demandas populares, como también pueden cambiar, porque son un estrato social bastante vacilante…».

Explica que en estas manifestaciones se han visto dos formas de encapuchados, «aunque el ‘primera línea’ se forma como un antihéroe, que resguarda y protege y estas definiciones que he compartido las he recogido de un texto que se llama «brevísimas voces en contingencia», texto académico -disponible- que busca tener una noción de lenguaje y localidad, lo que técnicamente se llama sociolecto, o bien un dialecto social, que distingue grupos sociales, económicos, culturales…».

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