Gendarme agredido: “Llegaré hasta la últimas consecuencias y que tengan que pagar los responsables de lo que pasó”

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Fue detenido el lunes en un confuso incidente, en el marco de una manifestación, y agredido en el carro policial y en la comisaría. Puso la denuncia en la PDI por “torturas, apremios ilegítimos y vejatorio”. Este lunes lo hará en la Fiscalía.

Está más tranquilo después de lo vivido el día lunes. Aún con marcas en su rostro, y evidenciando molestia en su tono, asegura que no se quedará de brazos cruzados. El cabo de gendarmería, Fernando Quiroz (30), advierte que nada de lo ocurrido con carabineros quedará en el olvido y que por eso “llegaré hasta las últimas consecuencia”.

Su detención ocurrió en el marco de una manifestación y en un confuso incidente junto a su pareja, también funcionaria de gendarmería de Huachalalume, en la Avenida Francisco de Aguirre, casi esquina con calle Vicuña.

A días de lo sucedido, Quiroz vuelve a repasar lo que a su juicio “nunca imaginé vivir”.
Ese martes a la salida de la Primera Comisaría en La Serena, todavía mareado y bastante a maltraer por los golpes recibidos el día anterior, decidió ir al hospital y luego a la PDI a poner la denuncia. “El hospital estaba colapsado y opté por ir a la clínica Elqui a hacer la constatación de lesiones de ambos –al momento de la detención su pareja también habría recibido golpes- y de ahí nos dirigimos la PDI, pero como estaban en un procedimiento decidimos ir al día siguiente”, cuenta.

La denuncia, que fue hecha de manera presencial, fue “por torturas, apremios ilegítimos y vejatorio, más el robo por los dos celulares. Lo hicimos de manera personal y con el apoyo de personal de Derechos Humanos, quienes se han contactado con nosotros, nos han estado llamando constantemente, y ya este lunes, como estamos de franco, acudiremos a la Fiscalía para hacer la querella de manera formal, pues estamos decididos a llegar hasta el final con esta situación y que tengan que pagar los responsables de lo que pasó, ya sea los funcionarios aprehensores, los que estuvieron en el calabozo conmigo y la jefatura”.

Nací con el uniforme

Con la jefatura directa de su gremio no ha hablado, pero sí con la Anfup (Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios). Con ellos, asegura, “he tenido contacto directo y de manera constante, pero solamente desde ayer (jueves) que fue cuando tuvimos que comprarnos los celulares, ya que los nuestros se perdieron nomás. El de mi señora al momento que un carabinero se lo arrebató de las manos mientras estaba grabando como me golpeaban en el suelo, y el mío se perdió arriba del carro policial mientras me hacían el registro”.

Con algunos años de servicio en Ovalle, tribunales y ahora en el penal serenense, Quiroz espera nunca más vivir una situación similar, “pues como les explicaba al personal de los Derechos Humanos, yo vengo de una familia de Carabineros, pues mi abuelo, mi padre y un tío fueron funcionarios. Y hoy mi hermano, un primo y muchos amigos son activos de la institución, así que ir a meterme a una protesta y agredir a un carabinero como dicen ellos, ¡nunca! Me crie con el uniforme por decirlo de alguna manera…”.

Cuenta que ese lunes camino a la constatación de lesiones se dieron cuenta recién que las heridas eran graves, “y ahí les dije, puesto que ellos aseguraban que yo había golpeado a un carabinero, pero en el video –manifestantes grabaron la situación- se ve no sólo cuando el funcionario supuestamente agredido cae junto conmigo, sino también el momento que me pegan y lo pasan a llevar a él. Además, les decía que tuvieron la mala suerte de tomar detenido a una persona que conoce la institución de carabineros y además, por ser funcionario de gendarmería sé cuáles son mis derechos como persona privada de libertad”.

Su familia está preocupada. También molesta, “porque saben que esos no son los protocolos para la detención de un ciudadano, ni tampoco la forma cómo debe ser tratado una persona dentro de los calabozos, dado que las agresiones que sufrí no están consideradas en ningún protocolo escrito. ¿Sabe? Cuando se dieron cuenta que era gendarme -y no sé si tendrán recelo con la institución- comenzó la segunda golpiza. Y adentro del calabozo me refutaban que era gendarme, que era paco infiltrado, que era un delincuente con un uniforme y nuevamente los palos, combos, patadas y cuando me llevaron a otro calabozo les dijeron a los detenidos que yo era un ‘paco cana’ y que si alguien tiene que cobrar, que lo haga, incitando a que me pegaran. Nadie lo hizo. Es más. Uno de ellos me ubicaba porque estuvo en la cárcel de imputado, así que les dijo ‘sabemos cómo es el cabo Quiroz y nadie va a cobrar por él’”.

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