Incertidumbre y preocupación reina en ex mercado municipal

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Pronto a cumplirse dos meses desde que se realizara el plenario del Consejo de Monumentos para la votación de Monumento Histórico, sus trabajadores siguen sin saber nada del futuro del inmueble.
«Si nos dicen que debemos estar más de un año, invertimos dinero, pero capaz que estemos hasta diciembre o enero…», señala Patricio Basaure, presidente del sindicato.

El 23 de septiembre el Mercado Municipal fue presentado de manera urgente en el plenario del Consejo de Monumentos para la votación como Monumento Histórico.

Una noticia que tenía a la comuna de Coquimbo esperanzada. A sus trabajadores y locatarios, quienes por años han estado luchando para que el mercado sea declarado Monumento Histórico y no destruido para otros fines.

Pero hoy, a casi dos meses de aquella reunión en Santiago, todo sigue igual. Nada ha cambiado y la situación los apremia, «porque no sabemos hasta qué punto vamos a mejorar, cómo vamos a invertir nuestro dinero si no tenemos claridad cuando vamos a salir de acá», cuenta Patricio Basaure, presidente del sindicato de locatarios y trabajadores del Mercado Municipal.

«Todos los caminos conducen al Mercado…», dice el adagio porteño, cuando hablan del recinto ubicado en la intersección de calles Melgarejo y Bilbao. Y por eso la incertidumbre, porque no saben nada, cuando incluso fue la senadora Adriana Muñoz quien apuró la reunión en Santiago, los tiene en una angustia constante.

«Ellos se reúnen una vez al mes para tratar diferentes temas, y el nuestro fue el 23 de septiembre, quedando pendiente para una próxima asamblea. Posteriormente vino el Plebiscito, a la semana después se reunió nuevamente el consejo y pensamos, de verdad, que iban a dirimir respecto a lo nuestro, pero no fue así. Se juntaron para ver el tema del monumento del general Baquedano en Santiago. Creemos que se ha dilatado mucho la resolución del Consejo de Monumentos, cuando ya estamos pronto a cumplir dos meses».

Reconoce Basaure que posterior al consejo tuvieron una reunión con asesores regionales para lograr algunos acercamientos con los dueños del inmueble, «pero no ha pasado más allá. Estamos preocupados porque no vemos resultados. Insisto. Ellos se reúnen los días miércoles, y si la hacen esta semana estaremos atentos para lo que pueda ocurrir».

La región se encuentra en Fase 4 y recién se están abriendo sus negocios. Las ganas de poder trabajar están, «de generar algunos dineros, porque en lo económico nos hemos visto muy mal durante todos estos meses. Estamos reactivando el sistema en el mismo recinto, mejorándolo, pero con la incertidumbre de que no sabemos hasta qué punto vamos a invertir si de un momento a otro vamos a tener que salir de acá, ¿me entiende?»
Afirma que la gente les exige que sigan atendiendo, porque para muchos es la única alternativa que tienen para alimentarse, especialmente aquellos que trabajan en el centro, en los bancos, en el sistema público, «por eso nos piden entregar la alimentación correspondiente, sobre todo la del mediodía, pero tampoco queremos hacerlo a medias. Y para eso debemos invertir. E insisto, hasta qué punto si no sabemos lo que pasará con el mercado».

Como locatarios saben que no deben exigirle mucho al plenario. Por eso el día de ayer tuvieron una reunión con el consejo asesor, «que los arquitectos que nos han aconsejado y que han llevado este tema para que puedan consultar formalmente cuándo se reunirá el Consejo de Monumentos y saber cuándo van a dirimir. Queremos tener una fecha definitiva y conocer qué sucederá con el inmueble».

Son 11 los locatarios y todos en la misma situación: invirtiendo algunas ‘lucas’, «porque no queremos meternos más allá. Ahora si nos dicen que podemos estar más de un año, claro que lo hacemos, invertimos más dinero, pero capaz que estemos hasta diciembre, quizás hasta enero. Junto con eso está lo de la pandemia, que ahora dicen que viene un rebrote, que van a volver a cerrar. Entonces todo eso se nos está juntando y nos tiene bien alicaídos, no sólo en el tema económico sino que también en el psicológico. En realidad ya nos damos más por la preocupación, por la incertidumbre…».

Mientras tanto, y para que no ocurran incidentes en su interior, como la última vez cuando una turba de chilenos y extranjeros ingresó para destruir lo que para ellos es más que un centro comercial, siguen pagando vigilancia las 24 horas, «y que es un gasto no menor, sobre todo en las noches, donde dejamos uno o dos guardias, porque no sabemos lo que estos tipos puedan hacer nuevamente. ¿Sabe? Más que creer, esperamos que de verdad no hagan nada más».

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