¿Qué dice el diputado Daniel Núñez (PC) de lo que está pasando en el país?

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«La oposición debe mostrar que está convencida y que
tiene la capacidad de impulsar cambios»

Diputado habló de sus inicios en el PC, del día en que conoció a Gladys Marín, de la campaña para votar por el NO en el plebiscito del año 1989… y que lamentablemente lo ocurrido en los años ochenta «hoy se está repitiendo con la situación que se ha estado dando con el Estado de Excepción, y con una represión que parece muy sistemática…».

El próximo 26 de abril se desarrollará el plebiscito para definir una nueva Constitución. Y la gente decidirá si vota SI o NO. Tal como en el año 1989, cuando Daniel Núñez, hoy diputado, tenía 17 años e hizo campaña para el NO.

«Nos tocó hacer campaña por el NO, donde trabajamos con una consigna que era ¡NO hasta vencer!, en el sentido de que no solamente era votar, sino que asegurarse de que la dictadura aceptara su derrota», recuerda Núñez, haciendo un símil, aunque guardando las proporciones, de lo muy parecido que está hoy el país con aquellos años.

Si bien sus padres eran de izquierda, pero no comunistas, siguió los pasos de su abuelo, que sí era militante, regidor en el sur y «que en el tiempo de González Videla fue relegado a Pisagua», cuenta. Y agrega que «mi tío fue detenido en año 1973 y luego exiliado, y cuando vuelve a Chile fue dirigente del partido, entonces siempre estuvo muy presente la imagen de ellos, de dirigentes, de figuras del partido, y justamente en el año 1985, cuando tenía 14 años, y en plena dictadura, uno sentía la necesidad de rebelarse, de actuar ante tanta injusticia, ante situaciones tan brutales como las violaciones a los Derechos Humanos, y que eran cotidianas, por lo que decidí ingresar a las Juventudes Comunistas».

Hoy afirma que esa etapa tan turbulenta debía ser una excepción en la historia política del país, pero no ha sido así, «ya que eso de tener a los militares en las calles, a militares usando armas de fuego, con ametralladoras disparando en medio de las protestas, como me tocó ver en la población Lo Hermida hace 30 años, hoy se está repitiendo con la situación que se ha estado dando con el Estado de Excepción, y con una represión que parece muy sistemática».

Reitera que con la muerte del hincha de Colo Colo, atropellado afuera de estadio Monumental por un camión de Carabineros la semana pasada, «uno se pregunta qué está pasando en el país, porque vas al estadio, tiras una piedra, y resulta que producto de eso te atropellan, y eso está justificado, entonces estamos volviendo a un estado en el que vivir la vida normal y hacer las cosas legítimas, pone en riesgo la vida humana, y eso es algo absolutamente inaceptable en dictadura, y más inaceptable aún lo es en democracia».

«¿Sabe? En esos años era agobiante tener que ir a los cementerios, a los funerales, pues la gente que uno conocía moría debido a la represión, así que desde ese punto de vista la experiencia histórica para el país es no volver a vivir una dictadura, en que el hecho de pensar distinto, de manifestarse, involucre que tu vida esté en riesgo…».

Admite que la dictadura de Pinochet pudo haber sido botada por la movilización social y las protestas populares, «y eso nos hubiese permitido hacer lo mismo que estamos haciendo ahora: una asamblea constituyente, redactar una Nueva Constitución. Creo que ese era el camino más justo, pero no fue eso lo que primó, y nos tocó decidir en 1988 en el plebiscito, donde nos tocó hacer campaña por el NO y se ganó. Pero que al ser una transición pactada con los militares, tenía ese componente vergonzoso de haber puesto a Pinochet, primero como comandante en jefe del ejército, y después en el Congreso como senador vitalicio. Así que siempre se sintió que la democracia era a medias, que no fue verdadera, lo que siempre -creo- ha manchado a los gobiernos siguientes».

En noviembre del año pasado se realizó el acuerdo por la paz entre el oficialismo y la oposición, donde el PC no estuvo. Y en el año 1986, asegura Núñez, pasó algo muy parecido, «porque en algún minuto un sector de la oposición vio que la protesta social tenía tanta fuerza que tuvo miedo a confiar en el pueblo, algo parecido a lo que pasa con el estallido social, en que se hace este acuerdo con la derecha sin considerar que la gente quería cambios más profundos, y cuando ya en los años 87-88 se ve que las protestas son muy fuertes, una parte de la oposición decide tener una salida pactada, negociada, y en ese camino el PC no encajaba, porque no estábamos dispuestos a realizar un pacto con la derecha. Y nos tocó quedar afuera de ese proceso, dado que nunca quisimos integrarnos a la Concertación, pues creímos que no era el camino justo. Sin embargo, queríamos el fin de la dictadura, e incluso apoyamos a Patricio Aylwin como candidato, pero siempre mantuvimos distancia», acota.

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