Vaticano expulsa del sacerdocio a Cox: «Ahora que regrese a Chile», dicen víctimas

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A Hernán Godoy le brillan los ojos con un asomo de lágrimas cuando dice que tuvieron que pasar 16 años para que se hiciera justicia. Desde ese momento, cuando habló y la iglesia no hizo nada, en 2002, tuvo miedo, un miedo que nunca había conocido. Pero ese miedo por fin hoy salió a la luz, cuando el Vaticano anunció a través de un comunicado que el Papa Francisco decidió remover el estado clerical al arzobispo emérito de La Serena, Francisco José Cox, miembro del Instituto de los Padres de Schoenstatt, quien se encuentra en la ciudad de Vallendar, en Alemania, cumpliendo -se supone- «una vida de silencio, oración y penitencia».

El comunicado del Vaticano explica que «en ambos casos –también fue expulsado Marco Antonio Órdenes Fernández, obispo emérito de Iquique- se ha aplicado el artículo 21 § 2, 2° del motu proprio ‘Sacramentorum Sanctitatis Tutela’, como consecuencia de actos manifiestos de abusos a menores.

La determinación fue adoptada por el Papa Francisco el pasado jueves y no admite recurso por parte de ambos religiosos, quienes ya fueron notificados por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

«Es una sensación media rara, es como si estuviera abajo, arriba, es como una sensación de sentimientos encontrados, de alegría por un lado y dolor por el otro, principalmente por la gente que todavía está ciega y cerrada con este tema. Un dolor en la parte de la familia, que te ignoren, pero también feliz por la noticia. Feliz que el Papa haya recogido mí testimonio, que me haya creído, que le haya dado veracidad a lo que yo conté», dice Godoy.

Veracidad del relato…

Hernán Godoy junto a Abel Soto, otro sobreviviente y que conoció a Cox en Chillán y luego en La Serena, han dado esta pelea juntos y por eso, hoy existe satisfacción. «Aunque no hay que disfrutarlo, sino que dar gracias por lo que ha sucedido», advierte Godoy. Mientras que Soto, desde Santiago, no quiso ahondar mucho en el tema, pero aseguró estar muy tranquilo «y siento vientos de justicia para las víctimas y sobrevivientes, puesto que esto, de todas maneras, abriga esperanzas de que tarde o temprano llega la justicia».

Lo propio con Edison Gallardo, otra de las víctimas de Cox y que al igual que Godoy y Soto, ha hecho pública su experiencia, «una muy mala», que vivió cuando era todavía un niño en el Arzobispado de La Serena.

«Es una forma de adquirir una justicia, una impensada justicia, porque llegó de parte del extranjero, pero de igual manera da cierta paz, cierta tranquilidad, después de haber recibido tantos cuestionamientos. Esto es una prueba para todos esos cuestionamientos, insisto, que uno recibió cuando comenzó a denunciar. Por lo tanto, es un alivio, y no felicidad, porque el daño está hecho, pero si un alivio porque de una u otra manera, se está haciendo justicia».

En cuanto a su posible regreso, puntualizó que «sinceramente lo veo poco probable, porque hay que recordar que también tiene causas por los propios delitos en Alemania, y de acuerdo a nuestras legislaciones, los delitos están prescritos. De acuerdo con esto, la legislación alemana es mucho más implacable con este tipo de delitos, pero esperemos que allá sea condenado como corresponde, porque acá en Chile seguramente podrá vivir en su casa, podrá terminar su vida en conjunto con sus ahorros, pero el daño para la víctima seguirá de por vida, así que si me dieran a escoger si es que se regresa o se queda en Alemania, prefiero que se quede allá y que sea castigado como corresponde».

Sentimientos encontrados de víctimas

Han sido semanas complejas para Godoy. Primero, porque ya entregó su declaración ante el magistrado de la Corte de Apelaciones de La Serena, Christian Le-Cerf, y ahora, al conocer la noticia que tanto esperaba. Por eso, afirmó que «la iglesia ha sido súper rigurosa en todo lo que tuve que hacer para poder llegar a esto, para poder mandar mi testimonio al Papa. Pero feliz, porque el Papa acogió mí relato, quizás también de otros. Pero yo hablo de lo que hice y esto es para las víctimas que aún viven en el silencio, quizás acongojados de no poder sacar la voz por todo lo que esto implica. Porque esto no es fácil. Para mí ha sido duro y terrible. Pero estoy feliz y lo bueno es que Cox ahora no vive bajo las espaldas de la iglesia».
Esto, bien podría servir para acelerar su regreso al país, «porque Cox, como obispo emérito, tenía fuero y por eso la causa me la vio en la Corte de Apelaciones un ministro de fuero, pero ahora que no lo tiene, imagino que todo se hace más fácil. La justicia debe traerlo, puesto que está manchando la congregación de Padres de Schoenstatt, es una piedra en el zapato que ellos tienen».
Agregó que «con esto se abre el camino para muchas cosas y lo principal, y que me tiene contento, es que se le dio veracidad a mi relato, de modo que todo lo que he hecho no ha sido en vano, dado que mi testimonio es creíble, es verdadero, es de corazón. Sin embargo, aún hay mucha gente que sigue pensando que uno se está colgando de esto y hasta he sido apuntando con el dedo. Esto es una mala fama, porque no es motivo de fama decir que fuiste abusado por un cura. Lo que he buscado en todo este tiempo es que no le vuelva a pasar a ningún niño más. Luego que el Vaticano haya removido del sacerdocio a Cox, la iglesia se está limpiando, pero pudo haber sido hace mucho tiempo, en el año 2002, cuando hablé y conté lo que había pasado. Imagínate, tuvieron que pasar 16 años para obtener resultados, pero más vale tarde que nunca».

MANUEL DONOSO

El obispo emérito de La Serena, Manuel Donoso, quien reemplazó en la arquidiócesis de La Serena al cuestionado prelado (1997-2014), fue claro en señalar que «siempre he dicho que el Papa nos está ayudando en esto, ya que cuando las cosas se aclaran, el procede y creo que la cosa acá estaba clara. Era una posibilidad que sucediera y llegó, y bien».

Respecto a un posible regreso, apunta que «no sé, lo que sí se sabe es que continúa como miembro de Padres de Schoenstatt, que dice el decreto, pero más que eso no podía opinar. Lo cierto es que el Papa cumplió con lo que ha dicho, que va a acompañar al episcopado chileno y de alguna manera, acompañarlo, es sacar a los que no corresponden».

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