El impacto de la noticia anunciada por el Gobierno y que debería comenzar este jueves genera preocupación en algunos gremios del transporte.
Por René Martínez Rojas
En paralelo al anuncio del alza del combustible provocado por la guerra en Medio Oriente, y que tendrá un impacto histórico a contar de este jueves, el Gobierno anunció algunas medidas como el congelamiento de tarifas del transporte público y subsidios focalizados.
Por cierto, un impacto que ya genera preocupación en sectores productivos, toda vez que el ajuste implicará un salto inédito en los valores: la gasolina de 93 octanos subirá 370 por litro, lo que equivale a un incremento superior al 32% y más drástico será el caso del diésel, que aumentará 580 por litro (más de 60%).
Desde la empresa de buses Cikbus Elité, cuyo origen es de Ovalle, pero ya está en Santiago conectando a todo el norte del país, explican que «existe preocupación y también sorpresa por la forma en que se ha materializado este ajuste».
Entienden que el precio de los combustibles responde a factores internacionales, «pero lo que no resulta comprensible es la brusquedad del traspaso. Como sector, esperábamos una implementación gradual, que permitiera a las empresas adaptarse sin desestabilizar sus operaciones. Hoy nos enfrentamos a un escenario que se instala de manera abrupta y que golpea directamente la base del funcionamiento del transporte».
Afirman que el impacto en los costos operacionales «es inmediato y significativo», entendiendo que el combustible «representa entre un 35% y un 40% del costo operacional de una empresa de transporte de pasajeros, por lo que estamos viendo incrementos cercanos al 30% en un componente crítico de la operación. Esto no es marginal: altera completamente la estructura de costos y tensiona la viabilidad del servicio, especialmente en regiones donde los márgenes son más ajustados».
Enseñan que cuando el costo del combustible se dispara de esta forma «se compromete la capacidad de las empresas para mantener sus operaciones en condiciones adecuadas. Esto impacta la calidad, la frecuencia y la estabilidad del servicio. Por eso, insistimos en la necesidad de mecanismos que entreguen mayor previsibilidad y eviten que este tipo de alzas se traslade de manera tan brusca a un sector estratégico para el funcionamiento del país».
Déficit en utilidades
Para Luis Dubo, presidente de la asociación gremial de taxis de la región de Coquimbo, el subsidio de los 100 mil pesos que anunció el Gobierno para amortiguar el alza debe –primero- discutirse en el Congreso, «porque va a través de una ley y puede que sea por seis meses o por un periodo más largo».
Pero con ese subsidio –explica- no es que se llene el estanque, «sino que es para compensar la diferencia que nosotros podríamos tener en la carga del combustible a diario y compensar esta diferencia de lo que uno gasta de manera normal…».
En cuanto a la posibilidad de subir los precios, advierte que «depende de cada persona o sindicato, pues como asociación no podemos incidir en las decisiones que establezcan cada uno, ya que trabajamos como asociación para temas más generales, buscando beneficios para el taxi básico, ejecutivo y de turismo».
Sin embargo, lamenta que vienen con un déficit en utilidades que arrastran por casi diez años, especialmente por culpa de las aplicaciones, «que llegaron reventándonos el mercado y mermando el ingreso de utilidades. Eso significó recorrer más kilómetros durante el día para recaudar lo que normalmente recaudábamos sin las aplicaciones. Y tampoco hubo una subida de precios, pues tuvimos que mantenerlos. Entonces, ahora que exista -a lo mejor- un alza desproporcionada de una carrera entre el aeropuerto y el terminal de buses de La Serena, por ejemplo, va a ser poco probable porque además la ciudadanía, la que nos ocupa permanentemente, sabe cuánto sale un servicio y como son usuarios frecuentes no podemos llegar y subirles la tarifa de un día para otro».
Camioneros
Si bien desde el gremio cuestionaron el aumento de los combustibles y descartaban convocar a una paralización, al cierre de esta edición las asociaciones se reunían para tomar una decisión respecto de la contingencia.


































