Con una inversión de 345 millones de pesos, el municipio busca recuperar las 34 esculturas dañados desde 2019. En paralelo, Fernando Sabando revela los hallazgos de su travesía por los talleres europeos donde nacieron estas piezas hace más de 70 años.

Por René Martínez Rojas

La Avenida Francisco de Aguirre se prepara para recuperar su brillo y los vecinos esperan que ocurra pronto. Uno en especial.

Esto, luego que el municipio confirmara la apertura de la licitación pública para la recuperación total de su Museo Escultórico, un proyecto que contempla una inversión de 345 millones de pesos y que busca recuperar el patrimonio serenense tras los disturbios del estallido social de 2019.

El emblemático proyecto incluye la restauración técnica de 34 esculturas y el Portal de Mármol del Centenario.

Entre la esperanza y la cautela

Para quienes habitan en el centro de la ciudad, estas réplicas no son solo adornos, sino parte de su identidad. Fernando Sabando, técnico agrícola y nacido y criado en el sector, es uno de los que hoy observa el proceso con atención. Si bien celebra el anuncio, mantiene la cautela propia de quien ha visto pasar los años sin soluciones concretas.

«Es algo esperado por toda la comunidad y me parece bien, pero también se debe dejar en claro que se viene negociando y estirando esto hace bastante tiempo, así que mientras no se vea un trabajo concreto, hay que esperar», señala a Diario La Región.

Lo cierto es que la conexión de Sabando con estas obras no es de ahora y ha ido más allá de un simple paseo diario por el lugar. Porque impulsado por la falta de registros audiovisuales sobre el origen de las piezas —traídas en 1952 bajo el Plan Serena del ex Presidente Gabriel González Videla— decidió emprender un viaje a Italia para documentar su historia.

«Quise ir más allá de la información básica que tenemos en La Serena, que era llegar al origen, a los familiares directos de los escultores, y entregarle un regalo a la ciudadanía», explica sobre su documental «Galería de arte a cielo abierto» que se puede ver en Youtube.
Así fue como hace algunos años llegó hasta Carrara, el corazón del mármol más famoso del mundo y lugar donde un tal Miguel Ángel extraía su material para esculpir sus obras. Allí, y en localidades como Pietrasanta de Lucca, rastreó los talleres de maestros como Italo Simi, Italo Buselli y Escondo Lenzi.

Hallazgos en Florencia y Roma

Recuerda que uno de los momentos más significativos ocurrió en Florencia, en el taller de los Romanelli, uno de los más antiguos de Italia. En ese lugar se entrevistó con Raffaello Romanelli, nieto de quien realizó la célebre estatua Danaide.

La investigación también lo llevó a Roma, tras la pista de la Galería Cesare Della Seta, desde donde salieron más de 15 estatuas hacia el puerto de Génova con destino final al puerto de Coquimbo, para luego ser instaladas en la remodelación que cambió la cara de la capital regional hace 72 años.

Un legado para la comunidad

El documental de Sabando incluye desde una biografía de González Videla hasta entrevistas con turistas y personajes locales, complementadas con las grabaciones en los talleres italianos.

Pese a reconocer que ha tenido poco apoyo para la difusión de este material, «luego de haberlo conversado con las autoridades pertinentes», Sabando no se detiene. La próxima semana se reunirá con un concejal de La Serena para gestionar el lanzamiento de un «mini documental» que busca regalar a la comunidad.

Desde la pedagogía, para el académico de la USerena, Alex Ovalle, la importancia histórica y patrimonial del Museo al Aire Libre «es también un monumento a la sociedad serenense del pasado. Es la búsqueda de poner a disposición para la gente, para quienes habitaban en la ciudad, aspectos culturales que guardan relación con la cultura clásica, y eso de alguna manera tenía una finalidad pedagógica, una finalidad que quería promover la cultura occidental y vincularla con nuestra región y con nuestra ciudad particularmente».

A su juicio, estas obras son mucho más que esculturas, «son el reflejo de una sociedad que quería ser y que fue desde el siglo XIX hasta la actualidad, una sociedad muy culta. Una sociedad que buscaba el conocimiento y en cierto sentido la obra de Gabriel González Videla, en su afán por crear una ciudad modelo, se refleja ahí, en todo lo que significó el presidente que, más allá de lo político, pensaba en una sociedad mejor a través del conocimiento, de la educación y de la cultura».