Con una Iglesia San Pedro completamente repleta y decenas de personas de pie, la comunidad coquimbana dio el último adiós a Rebequita Lira, reconocida comunicadora y figura emblemática de la bohemia local, fallecida a los 93 años durante la noche del domingo.
Por Javiera Escudero.
La tarde del martes estuvo marcada por la emoción y el recogimiento de familiares, amigos, músicos, autoridades y vecinos que llegaron hasta el templo para despedir a quien muchos llamaban cariñosamente «la reina madre» de los artistas coquimbanos.
Durante la ceremonia, la hija de María Soledad Llewellyn destacó la humildad que caracterizó a Rebequita en vida, así como su permanente cercanía con el municipio de Coquimbo, el Hospital San Pablo y los músicos de la comuna, a quienes apoyó durante décadas.
Uno de los momentos más emotivos de la misa se vivió durante la comunión, cuando una extensa fila de asistentes avanzó lentamente por varios minutos para participar de la comulgación, reflejando el profundo cariño y respeto que la comunidad sentía por ella y por el aporte social y cultural que entregó durante toda su vida.
Tras la misa, el féretro fue trasladado al Cementerio Municipal en una caravana de vehículos que recorrió las calles desde Aldunate, mientras vecinos y cercanos acompañaban su partida hacia el descanso eterno en su amado Coquimbo.
El guitarrista del grupo RAM, Sergio Iván General, recordó con emoción los años compartidos junto a Rebequita «la verdad que muy triste por la partida de nuestra reina madre, porque a Rebequita la conocíamos desde muchos años. Compartimos innumerables veces en su casa. Nos quedamos cortos con las palabras para destacar su gran labor social, una persona muy cariñosa, muy amable, con un gran corazón», expresó.
El músico agregó que la masiva asistencia a la despedida refleja «el cariño que la gente de Coquimbo le tenía, por todo lo que ella entregó».
Por su parte, el concejal coquimbano Pablo Galleguillos destacó el legado de la comunicadora en los medios locales y en la cultura popular de la comuna. «Hoy día nos toca despedir a una tremenda mujer, coquimbana, valiente, linda mamá y abuela. Fue una voz ícono de la Pampilla de Coquimbo y parte importante de la historia de nuestra comuna», señaló.
La emoción también estuvo presente entre quienes compartieron cercanamente con ella. Juana Iris Torres, auspiciadora de su tradicional programa «Tango y Bolero», manifestó el profundo dolor por su partida.
«Ella es la mamá de todos los artistas coquimbanos, por algo le decían la reina madre. Fue una gran trabajadora, una luchadora y una mujer que hizo mucho por Coquimbo y por su gente».































