En los últimos dos años, más de tres mil trabajadores y trabajadoras se sumaron a la gran minería en el territorio, según un estudio del Consejo de Competencias Mineras (CCM) y CCM-Eleva.
Por: Bastián Álvarez Pardo
Operadores de equipos móviles, mantenedores mecánicos y eléctricos y profesionales y supervisores de mantenimiento son los perfiles más demandados por la minería en la Región de Coquimbo, según el Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034, del Consejo de Competencias Mineras (CCM) y la alianza CCM-Eleva.
Por otra parte, al 2034, la región de Coquimbo demandará más de 2.100 nuevos talentos en minería, de los cuales el 92% responde a retiros de trabajadores y trabajadoras; mientras que un 70% de los trabajadores de la minería de la región también viven en nuestro territorio, un porcentaje que supera levemente a la media nacional.
Estos aspectos abren importantes desafíos que están abordando tanto la industria minera como la academia.
Nuevos perfiles laborales
La alta especialización de los perfiles laborales más demandados por la minería ha llevado al Consejo de Competencias Mineras, en conjunto con las compañías del rubro, a identificar los principales requerimientos, habilidades y competencias para operadores y mantenedores.
Natalia Morales, gerenta del Consejo de Competencias Mineras, plantea que «uno de los perfiles que desarrollamos, el año pasado, es el de Mantenimiento Mecatrónico. Los equipos antes eran mecánicos y hoy, con la transición energética, son electrónicos y mecánicos. Entonces, el mantenedor diésel, que egresaba de una IP, un CFT o una universidad, hoy tiene el desafío de perfeccionarse».
Dicho perfil, indica Morales, es trabajado en conjunto con las empresas mineras y es entregado a Chile Valora, para que sea incluido en el catálogo de certificaciones laborales para la minería y, además, es la base del material para las instituciones formativas técnicas y profesionales.
«La industria necesita crecer en torno a un ecosistema formativo, laboral y social. La minería se ha conectado más con el mundo formativo y las empresas mineras y de servicios también deben aprender a trabajar con este nuevo perfil de jóvenes», complementa Morales.
Desafíos formativos
Para las instituciones de formación técnica y profesional, es crucial adaptar su oferta curricular a las actuales necesidades de la minería y los futuros desafíos del sector.
Soledad Landsberger, vicerrectora de INACAP Sede La Serena, plantea que «es fundamental la adaptación de las mallas curriculares a los cambios tecnológicos y, también, de los técnicos profesionales a esos cambios, ya que de esa manera, la empleabilidad es mucho más rápida y la productividad de estos estudiantes que salen a trabajar, es inmediata, porque vienen con las necesidades que tiene el sector minero».
Benjamín Ramos, director de la Sede Coquimbo de CEDUC UCN, explica que la institución imparte carreras específicas del área minera, como Operador de Maquinaria Pesada, que tienen dentro de su malla, la operación de camiones extractores de alto tonelaje, cargador frontal, retroexcavadoras y grúa horquilla; además de la carrera de Operador de Plantas Concentradoras de Minerales, equivalente al perfil de operador de equipos fijos, otro de los más demandados según el estudio.
Cristian Sánchez, director de la carrera de Ingeniería Civil en Minas de la Universidad Central Sede La Serena, plantea que «existe una formación sólida en cuanto a competencias técnicas, pero también, hacerse cargo de los desafíos de la región, en el manejo del agua, la eficiencia energética y el desarrollo de competencias de liderazgo y relaciones humanas».
Respecto de esta última arista, el desarrollo integral del ingeniero considera las habilidades relacionales y de comunicación, que permiten la eficiente vinculación entre las diversas áreas de una operación y así, el trabajo en pos de los resultados productivos esperados, complementa Sánchez.

































