La sobreestimación de casi 27 mil toneladas en la producción 2025 de Codelco encendió duras críticas del Gobierno y volvió a abrir una vieja discusión económica y política: si Chile gana más manteniendo completamente estatal a la principal minera del país o abriendo espacio a una lógica más privada de administración.

Por Joaquín López Barraza

«Lo ocurrido en Codelco es inaceptable». Con esa frase, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, salió a endurecer el tono contra la estatal luego que una auditoría interna detectara una sobreestimación cercana a las 27 mil toneladas en la producción de cobre de 2025.
Pero detrás de la polémica por las cifras apareció nuevamente una discusión mucho más profunda: qué hacer con la principal empresa minera del país y cuánto le conviene realmente a Chile seguir manteniendo a Codelco completamente bajo control estatal.
El Gobierno acusó «desorden», «opacidad» y falta de control interno dentro de la cuprífera, mientras el presidente José Antonio Kast mandató a los nuevos directores a «retomar el control» de la compañía. Las palabras no pasaron inadvertidas.
Sobre todo porque vuelven a instalar dudas sobre el futuro modelo de administración de una empresa históricamente conocida como «el sueldo de Chile». Y ahí aparece la pregunta de fondo: ¿el problema de Codelco es que sea estatal o cómo ha sido gestionada?
Para Jonathan Hermosilla Cortés, vicedecano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central Región de Coquimbo, el debate suele quedar atrapado entre posiciones ideológicas que muchas veces impiden discutir el verdadero problema. «El debate respecto a Codelco siempre termina siendo ideológico», señala.
A juicio del economista, la estatal sigue cumpliendo un rol estratégico para el país precisamente porque buena parte de la riqueza minera queda dentro de Chile y termina financiando distintas áreas del Estado. «Por algo se dice que Codelco es el sueldo de Chile», afirma.
Y aterriza el punto a algo mucho más concreto: «Todas las utilidades de Codelco se reinvierten en el país. Si fuera completamente privada, gran parte de esa riqueza terminaría fuera de Chile». La discusión no es menor.
Solo durante las últimas décadas, Codelco ha transferido miles de millones de dólares al fisco, recursos que terminan impactando directamente en gasto público, infraestructura, inversión y funcionamiento estatal.
En regiones mineras como Coquimbo, además, el comportamiento de la industria del cobre repercute directamente en empleo, contratistas, servicios y actividad económica.
Pero Hermosilla también reconoce que las críticas por gestión e ineficiencia no son completamente infundadas. «Creo que muchas veces tienen razón cuando dicen que Codelco es ineficiente», sostiene.
Aunque inmediatamente marca una diferencia importante: para él, eso no significa necesariamente que la solución sea privatizar. «El problema no es que sea estatal. El problema es cómo se administra».
A juicio del académico, la minera necesita una conducción mucho más profesionalizada, con metas claras de productividad, control financiero y generación de utilidades. «Que sea estatal no significa que pueda gastar sin pensar en generar beneficios para el país», advierte.