Medida contempla aislamiento, monitoreo permanente, restricciones reforzadas y seguimiento individualizado de reclusos considerados de alta peligrosidad. El recinto cuenta actualmente con 44 internos bajo este perfil, en su mayoría del Tren de Aragua.
Por René Martínez Rojas
La cárcel de Huachalalume es el cuarto recinto penal del país en implementar el nuevo Régimen Especial de Máxima Seguridad, cuyo objetivo central será fortalecer el control sobre internos de alta peligrosidad vinculados al crimen organizado y delitos de alto compromiso delictual.
La información la entregó el subsecretario de Justicia, Luis Silva, justamente desde el penal, donde destacó que la medida forma parte de una política nacional orientada a enfrentar el avance de las organizaciones criminales que operan tanto dentro como fuera de los centros de reclusión.
Según explicó, el régimen busca aislar y mantener bajo estricta vigilancia a aquellos internos que presentan un alto nivel de peligrosidad, ya sea porque cumplen condena o permanecen en prisión preventiva por delitos asociados al crimen organizado.
Entre las principales medidas se encuentra, además, el uso obligatorio de uniforme institucional compuesto por una casaca naranja y pantalones azules, además de un sistema más riguroso de visitas, restricciones en las salidas a patio y la permanencia en celdas individuales.
«También se ha adoptado en otros penales del país y se seguirá haciendo, porque responde a una política de Estado cuya ejecución corre a cargo de Gendarmería y que trata de dar respuesta a la emergencia del crimen organizado que también opera».
Secuestros…
A ello se suma un monitoreo constante mediante cámaras de circuito cerrado instaladas en diversos espacios del recinto, incluyendo patios, pasillos, locutorios y salas de audiencia. Este sistema permite realizar un seguimiento prácticamente individualizado de cada interno y reforzar la prevención de hechos de violencia al interior del penal.
«Por lo tanto, las posibilidades de evitar situaciones dramáticas -como el caso de canibalismo que paso hace un tiempo- son mucho más altas. Evidentemente que el riesgo siempre existe, pero en este régimen como el que se ha implementado en este recinto, evidentemente que ese tipo de situaciones se vuelven una hipótesis muy remota».
Como ya se utiliza en Antofagasta, REPAS (Recinto Especial Penitenciario de Alta Seguridad) en Santiago y Concepción, reconoce Silva que «el resultado ha sido óptimo, en el sentido de que se ha logrado segregar a la población de perfiles de alto riesgo y peligrosidad, ya que es un régimen que permite un seguimiento casi individualizado de los internos».
El penal alberga hoy a 44 internos catalogados dentro de esta categoría, aunque posee una capacidad total para 100 plazas, «y evidentemente que estamos ampliando esa capacidad a lo largo de Chile», sostuvo.
Respecto del perfil de los reclusos, Silva indicó que existe una importante presencia de ciudadanos extranjeros, principalmente venezolanos, además de chilenos y colombianos.
«En el caso de los venezolanos, el 100% corresponde al Tren de Aragua y se han identificado, si no me equivoco, otras 8 organizaciones criminales de las cuales participan distintos internos».
En cuanto a la categorización del interno, afirmó que «se trata de personas que han participado en secuestros extorsivos, secuestros con homicidio, tráfico de inmigrantes, a veces con finalidades sexuales, pertenencias al crimen organizado y lavado de activos…».

































