La iniciativa, que se extenderá por tres años en toda la región de Coquimbo, contempla la intervención de más de 900 puntos críticos solo en la conurbación.
Por René Martínez Rojas
Cables y más cables. Porque hay esquinas en La Serena –y también en Coquimbo- que parecen enjambres. Y para despejar el espacio aéreo, luego de varios años de tramitaciones, ayer se dio el vamos al plan de retiro de cables en desuso.
La medida busca no solo regularizar el sistema de cableado y cambiar el paisaje urbano que ofrece la superposición de cables, sino también mitigar los riesgos de seguridad, además de contribuir al embellecimiento del casco histórico, especialmente en la esquina de Balmaceda con Eduardo de La Barra, donde comenzó el retiro.
Como advirtió la subsecretaria de Telecomunicaciones, Romina Garrido, el plan tiene una proyección nacional de 66 mil puntos de intervención, de los cuales la Región de Coquimbo concentra una parte importante. Según detalló, se comenzará por las capitales regionales y justamente «La Serena y Coquimbo están consideradas con más de 900 puntos de retiro. Destacar que esto es un esfuerzo público-privado de las compañías de telecomunicaciones y de los alcaldes que han levantado también los puntos más desafiantes y conflictivos de la región, y de los cuales en un año nos vamos a hacer cargo en La Serena y Coquimbo».
Desafío técnico y legal
La autoridad reconoció que la puesta en marcha de este plan ha sido compleja, considerando que la ley que regula el retiro de cables tiene seis años de antigüedad.
«Sí, es una iniciativa que lleva muchos años de retraso y ha costado ponerlo en práctica. Ha sido difícil por la organización que requiere esto, de ir identificando el cable en desuso. Pero ya con esto le damos inicio»
Es importante diferenciar que este operativo se enfoca en el «stock» de basura aérea previamente catastrado por los municipios y en La Serena, por ejemplo, son 470 puntos.
«Importante señalar que esto no es un retiro de cables cuando el cable está en uso. Acá lo que vamos a hacer es un ordenamiento del cableado de telecomunicaciones, donde las compañías a través de personal especializado, ordenan el cable y retiran la basura aérea», asegura.
En tanto, las situaciones de emergencia -como cables cortados por temporales o accidentes de tránsito- seguirán atendiéndose bajo el régimen de las ordenanzas municipales vigentes.






























