Algunos gendarmes llevarían 50 días sin descanso: Hay inquietud

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Una problemática que no tiene solución, señalan sus dirigentes. De los funcionarios de la Guardia Armada, que son recién egresados de la escuela de formación, la mitad se encuentra con licencia médica y eso ha generado que se detenga el sistema de turno.

No tener tiempo para disfrutar de sus familias, además de vivir con un constante estrés en el penal, es una realidad de muchos funcionarios de gendarmería. Y si a eso le suman que algunos llevan 50 días sin descanso en el penal de Huachalalume, el panorama no es muy alentador.

Es la queja que hace Eleodoro Osorio, vicepresidente de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios de la provincia de Elqui, al reconocer una problemática que vienen arrastrando hace tiempo, «pues en otras regiones hay casos de gendarmes que se han matado por la misma situación, porque no han podido salir en semanas de descanso, perdiendo la vida familiar. Muchos tienen hijos y no pueden ir a verlos…», cuenta el dirigente.

Explica que esta situación radica porque hay funcionarios con licencias médicas, especialmente de la Guardia Armada, generando que automáticamente se detenga el sistema de turnos.

«Existe un grupo de funcionarios y funcionarias de la Guardia Armada que cumplen labores en la vigilancia perimetral del complejo. En total son 40 y a esa función son destinados quienes recién egresan de escuela de formación. Pasan ahí dos o tres años conforme van llegando otros. Como digo yo, van quemando etapas, ya que todos pasamos por lo mismo. Sin embargo, el problema es que hoy tenemos demasiada ausencia laboral, a tal punto que hay 20 funcionarios con licencia médica y eso hace que los otros que quedan trabajando lleven -algunos- hasta 50 días sin uno de descanso».

Funcionarios jóvenes que egresan de la escuela y llegan a cumplir esta función y que no es la más compleja, «pues cuando cumplen su etapa llegan a ser el relevo de los que están en la garita y éstos pasan a cumplir funciones de trato directo con la población penal, entonces si me preguntas si una es más compleja que la otra, la verdad que no».

6×3 lo ideal

A nivel nacional, muchos de los gendarmes vienen del sur y en su mayoría son jóvenes y recién saliendo de sus casas, «entonces destinarlos de Santiago, a La Serena, cuando algunos son de Temuco o Valdivia, por ejemplo, es desarraigarlos. Y aunque uno sabe las reglas cuando ingresas a Gendarmería, cuando estás acá te das cuentas de cómo es el sistema».

Lo óptimo es trabajar 6×3, con los 40 funcionarios al día, pero con la mitad con licencia «se detiene todo, y recién cuando llegue uno se puede dar libre a otro funcionario, porque al tener menos de la cantidad mínima deben seguir trabajando los que están. Tienen horas de descanso, pero no es lo mismo que salir, ver a la familia. Les dan permiso para ir a comprar una bebida o un completo…».

Para Osorio no existe esperanza de que lleguen pronto quienes hoy se encuentran con licencia, y lo peor, asegura, «es que algunas son inventadas para solo irse a descansar. Porque si bien hay casos que son atendibles, situaciones propias como la de una funcionaria que está embarazada, existen otros que se aprovechan del sistema porque seguramente no les gustó el encierro y porque existe un grupo importante que viene recién egresado de la escuela. O sea, llevan 7 meses trabajando y ya llevan un mes con permiso médico».

Un panorama preocupante y que, como advierte Osorio, lo han conversado con la autoridad de Gendarmería.

«Se les dijo cuando llevaban diez y la respuesta fue que había que esperar. Luego llevaban 20 días sin descanso y lo mismo. Después eran 30 días, 40 días y hoy, que algunos llevan 50 días trabajando sin tener días libres y como le reitero, no tenemos para cuando. ¿Sabe? Cuando estos funcionarios salgan tendrán un día o a lo mucho tres de descanso. Esta es una situación que se vive a nivel nacional, ya que la Guardia Armada es el problema de gendarmería y lo ha sido toda la vida».

Reos del tren

No sólo el tema de las licencias médicas y los descansos son un motivo de preocupación, sino también la seguridad dentro del penal. Y no es fácil. Nunca lo ha sido y menos ahora con el famoso cartel Tren de Aragua, que tiene integrantes repartidos en todo el país.
En Huachalalume no es la excepción, «pues tener 13 -incluyendo una mujer- reos de un cartel es complicado y nos demanda tener a funcionarios destinados para estar monitoreándolos constantemente, porque así es la instrucción desde nivel central, y tampoco dándoles mucho espacio, pues después puede tomar otros ribetes. En Iquique un dirigente hablo y luego lo fueron a amenazar a su casa», advierte.

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