Desde la localidad de Ñipas, el comandante de Bomberos de La Serena, Felipe Jeraldo, relató el despliegue de la institución en el sur, donde enfrentan temperaturas de hasta 36 grados y turnos de 12 horas para contener el avance del fuego.

Por: Valentina Echeverría O.

Con temperaturas que llegaron a los 36 grados y una nube de humo que cubre el cielo como neblina permanente, Bomberos de la región de Coquimbo se ha enfrentado desde el lunes al furioso incendio forestal que azota a la zona sur. Desde Ñipas, el comandante de Bomberos de La Serena, Felipe Jeraldo, relató cómo han sido las jornadas en terreno, marcadas por el calor extremo y trabajo continuo, que según reconoce, no es un escenario habitual para ellos.

«Nos trasladamos el día domingo a las 12 de la noche aproximadamente. Llegamos a las 2 de la tarde del día lunes a Ñipas. Nosotros veníamos lógicamente listos para ponernos a trabajar. La instrucción tomó menos de cinco minutos y empezamos». Agregando que «las condiciones climáticas no eran favorables para el incendio, había mucho descontrol cuando llegamos en al menos cuatro puntos dentro de la comuna».

Jeraldo describe que las primeras horas fueron particularmente incómodas, sobre todo por el calor. «Marcaba 36 grados de temperatura, a lo que nosotros no estábamos acostumbrados. La emanación de humo ha generado una nubosidad, pareciera que estuviese con neblina todo el día. Solo vemos el reflejo del sol a través de la cantidad de humo que hay», enfatizando también que «uno no diferencia un foco de otro, es difícil de ver».

Si bien el equipo ya tenía experiencia en emergencias de alta complejidad, como en el incendio de Viña del Mar, el comandante subraya que en el sur el contexto cambió completamente. «La geografía y la fauna son muy distintas a lo que es la región de Coquimbo. Los factores eran súper adversos a los que nosotros estamos acostumbrados».

La primera jornada se extendió por horas, sin descanso. «Trabajamos con el control de incendio junto a distintos cuerpos hasta las tres y media de la mañana, después de eso recién pudimos almorzar, entendiendo que la necesidad de poder cortar la propagación del fuego hacia las casas era más grande».

Gracias a la continuidad de los trabajos, afirmó que «logramos salvaguardar 20 domicilios que quedaban muy aislados unos de otros, gracias a no habernos detenido».

Entre los momentos más intensos, Felipe Jeraldo recordó un episodio que marcó el primer día de trabajo. «Hubo un momento en que el fuego avanzó muy rápido. Tuvimos que evacuar junto con todas las unidades, y claro, en realidad tuvimos que salir corriendo de ahí por aproximadamente unos 3 kilómetros en la carretera para poder poner en seguridad nuestro personal y material mayor».

Turnos de 12 horas

Con el paso de los días, el despliegue se fue ordenando en ciclos operacionales. «Ahora tenemos jornada efectiva de 12 horas», explicó, con turnos desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, además de salidas nocturnas para reforzar sectores que quedaron pendientes. Asegurando también que en los sectores que se encuentran no les ha tocado rescatar damnificados.

El comandante señaló que afortunadamente «la temperatura ha disminuido, ya estamos en los 30 grados. El viento también ha disminuido», dijo, agregando que estas condiciones han favorecido el control de los focos. «Eso nos ha permitido que ahora podamos estar en la base de operaciones almorzando y no en terreno de forma ininterrumpida». Actualmente los voluntarios están albergados en un colegio en complementación a su campamento que les proporciona, agua, alimentación y colchones para dormir.

Jeraldo también destacó el respaldo de los habitantes del sector hacía los equipos que llegaron desde otras regiones. «La gente del sur nos ha entregado de todo, han sido muy atentos con nosotros».

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