Cientos de migrantes ya han llegado a la región y otros los seguirán

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Cientos de migrantes han llegado a la región y lo seguirán haciendo, avisan desde la fundación Madre Josefa. Sólo en los últimos días arribaron cerca de 50 familias, matrimonios hasta con cuatro hijos pequeños. Algunos lo hacen caminando desde la ciudad nortina…

Con pocos dólares y una mochila con lo justo, llegan muchos migrantes a la región. Algunos incluso caminando kilómetros sin nadie que les ofrezca ayuda desde la ciudad de Iquique, hoy epicentro del encuentro de ciudadanos venezolanos, en su mayoría, quienes cruzan por Colchane, el principal paso fronterizo, de manera irregular.

En La Serena, la fundación Madre Josefa trabaja desde el año 2014 y atiende a familias migrantes y mujeres en situación de vulnerabilidad, principalmente.

«Partimos en Tierras Blancas con la llegada de las primeras familias haitianas, y desde entonces hemos ido trabajando con los distintos grupos que vienen llegando de diferentes nacionalidades. De hecho, hasta el mes pasado atendíamos a cerca de 400 familias y en los últimos días nos hemos dado cuenta de los efectos que ha tenido la situación en Iquique, puesto que la atención ha sido cercana a 50 familias que han llegado desde el 15 de septiembre a la fecha», cuenta Alejandra Laity, trabajadora social y directora en La Serena de la fundación Madre Josefa.

Si bien por estos lados aún no se ven largas caravanas de gente a pie cargando maletas, colchones y sosteniendo coches con guaguas avanzando por la ruta, «sabemos que muchos sí han llegado caminando desde la ciudad de Iquique con sus familias. Y tenemos el caso de que varias personas lo hacen con la salud compleja por la ruta que han tenido que enfrentar. Sabemos de personas con mal de altura, con hipotermia y otros que venían desde su país de origen con alguna complicación, y que con el traslado la situación se ha complicado un poco más», confiesa.

Todas las personas acuden a la fundación y ahí, cuenta la profesional, les ayudan a través de la red, como por ejemplo con el Hogar de Cristo, para que algunas personas puedan pernoctar, toda vez que «como fundación no tenemos un espacio físico para acogerlos, pero les entregamos vestuario, alimentos, y hoy contamos con la necesidad de tener el consumo inmediato o enlatado para que puedan servirse sin la necesidad de tener una cocina, o prender fuego…».

Sin embargo, la crisis se acentúa sobre todo para las familias, mujeres y niños, «porque hoy en la región no contamos con un albergue o casa de acogida temporal para personas migrantes. Entonces es una situación que hemos venido pesquisando y levantando desde hace un tiempo en las distintas instituciones con las cuales estamos trabajando, pero hasta ahora la respuesta ha sido no satisfactoria por parte de las entidades públicas con el tema de los espacios».

A la fundación llegan matrimonios con hasta cuatro niños «y es una situación que se repite», advierte. En su mayoría lo hacen en condición de irregular por pasos fronterizos no habilitados, puesto que la oficial está cerrada debido a la pandemia del coronavirus, «y lo que nosotros hacemos es generar el apoyo en redes con los papeles de regularización, aunque muchas de estas personas tienen miedo, pues temen ser deportados a Venezuela, ya que la mayoría de ellos vienen de allí».

De estas casi 50 familias que decidieron venir a la región buscando una mejor oportunidad, «en su mayoría se encuentran pernoctando en la calle, y otras trabajan vendiendo en los semáforos y pagan un arriendo diario».

Campaña

Desde la fundación están seguros, por cómo se ve la situación en el norte del país, que la gente seguirá llegando, «porque lamentablemente lo que pasó en Iquique fue como tirar una bomba y la gente lo que busca es salvaguardar su integridad, así que comenzarán a trasladarse y con la expectativa de asentarse en La Serena, debido a que somos la primera región, luego de Iquique, en la zona macro norte, que tiene un asentamiento importante de haitianos y venezolanos, y es justamente por un tema climático, ya que las condiciones en algunos sectores son más similares a la de sus países».

Y por lo ocurrido en la ciudad iquiqueña la semana pasada, en la fundación no han querido quedarse de brazos cruzados y están lanzando una campaña para enfrentar la situación de las personas extranjeras en las cinco misiones que tienen a lo largo del país (Iquique, La Serena, Santiago, Talca y Temuco).

«Hemos iniciado un levantamiento para la recolección de útiles de aseo, alimentos, ropa, juguetes, medicina y quienes puedan cooperar con dinero, lo pueden hacer a la cuenta corriente 14729852 de Banco Bice)».

Tanto Alejandra Laity, directora de la fundación Madre Josefa, como todos quienes trabajan en esa noble causa, ruegan que en La Serena o en Coquimbo no ocurra lo que pasó en Iquique, donde en un clima de abierto rechazo al venezolano, los manifestantes chilenos cantaron un himno de la ciudad, alzaron banderas chilenas y les quemaron sus carpas y pertenencias, una noticia que dio la vuelta al mundo.

«Rogamos que eso no ocurra, pero a la larga esto irá en cómo nosotros como organizaciones civiles, y organizaciones públicas, seamos capaces de transmitir la información. Lo que pasó en Iquique es lamentable y mañana (hoy) hay una marcha antinmigrante convocada a nivel nacional, y de verdad que eso nos tiene muy complicados como fundación».

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