Diario La Región salió a conversar con personas que transitaban por el centro de La Serena luego que el Gobierno propusiera subir el ingreso mínimo a $546.546. Entre cuentas, arriendos y supermercado, la mayoría coincide en algo: «la plata ya no alcanza».
Por Joaquín López Barraza
Mientras algunos salían de hacer trámites, otros esperaban a alguien para juntarse o cruzaban la Plaza de Armas cargando bolsas, las respuestas comenzaban a repetirse casi igual: el sueldo alcanza cada vez menos y los gastos básicos siguen subiendo.
El Gobierno propuso aumentar el sueldo mínimo desde los actuales $539 mil a $546.546, un reajuste de poco más de $7.500 que ya abrió debate tanto en el Congreso como entre trabajadores y personas que transitaban este jueves por el centro de La Serena.
«7 mil pesos no es ayuda», resumió Paola Vega, actualmente sin trabajo. Según comentó, hoy gran parte del dinero se va en alimentación, cuentas básicas y gastos del hogar.
«La mercadería está cara, el gas, el agua, la luz… por el hecho de haber subido la benzina subió todo», afirmó, asegurando que un sueldo mínimo «debería estar cerca de los 700 mil pesos».
El supermercado apareció varias veces en las conversaciones. También los pasajes, las deudas y el arriendo.
Camila Cortés, quien actualmente se encuentra cesante, aseguró que hoy comprar mercadería se volvió mucho más difícil que hace algunos años.
«Antes podías llenar la mitad o la mayor parte de la despensa y ahora casi nada. Siempre tenemos que andar comprando lo más barato, lo poquitito para poder sobrevivir», relató.
En la misma línea, Bárbara Marín, trabajadora del área bancaria, cree que el aumento propuesto se queda corto frente al costo actual de la vida.
«7 mil pesos ocupas en una semana para el pasaje», comentó. Según explicó, gran parte de sus ingresos se va hoy en dividendos, cuentas básicas, comida y deudas.
«Cada vez alcanza menos porque todo ha subido», agregó, planteando que el sueldo mínimo debería acercarse a los $800 mil.
Para Samuel Salgado, trabajador independiente, el problema más pesado hoy es el arriendo. «La plata se me va más en arriendo que en otra cosa. El arriendo sí que está caro», comentó.
Sobre el reajuste, aseguró que el monto propuesto «es muy poco» considerando el valor actual de la comida, la bencina y los gastos diarios. «Hoy mucha gente siente que está todo muy apretado», señaló.
Aunque las realidades eran distintas, las respuestas apuntaban casi siempre al mismo problema: llegar a fin de mes se ha vuelto cada vez más difícil.
Mario Varela, profesor de Historia y Geografía, cree que cualquier aumento ayuda, pero no resuelve el problema económico de fondo.
«En la práctica algo ayuda, sí, pero no soluciona la problemática económica de las familias», indicó.
A su juicio, una familia hoy necesitaría ingresos cercanos a los $750 mil para cubrir vivienda, alimentación y servicios básicos.
Mientras el Gobierno defiende el reajuste señalando que busca mantener el poder adquisitivo frente a la inflación, en el centro serenense predominó otra sensación: que el sueldo ya no alcanza para vivir tranquilo, sino apenas para ir sobreviviendo.






























