El trabajo coordinado entre el Servicio Médico Legal, la Seremi de Justicia y municipios permitió concretar las inhumaciones, entre ellas las de Mónica y Ramón, pareja cuyos restos permanecieron casi un año en custodia del SML de La Serena. Aún quedan diez casos pendientes.

Por René Martínez Rojas

La historia de Mónica y Ramón parece sacada de un cuento. Pero no de esos relatos que encantan, sino uno marcado por la tragedia, la soledad y el abandono.

Una historia que en septiembre de 2025 se vio truncada luego que sus restos fueran encontrados sin vida en su domicilio en el Arrayán Costero.

Con ello, el principio de lo que lamentablemente muchas personas viven: el abandono. Porque al no contar con hijos ni familiares directos que pudieran reclamar sus cuerpos o asumir los trámites funerarios, ambos permanecieron en custodia del Servicio Médico Legal de La Serena por casi un año.

Y ahí, juntos, estuvieron hasta el mes de julio de este año, cuando sus restos fueron por fin sepultados en el Cementerio Municipal de Combarbalá, gracias a una gestión coordinada entre la Seremi de Justicia y Derechos Humanos, el Servicio Médico Legal y el municipio.

El caso, por cierto, forma parte de una realidad que enfrentan los organismos públicos: personas fallecidas cuyos restos no son reclamados por familiares y que permanecen bajo custodia del SML mientras se busca un lugar donde puedan ser sepultadas.

Durante 2026, el SML de la Región de Coquimbo ha concretado 14 inhumaciones de personas fallecidas no reclamadas. Claro que aún quedan diez pendientes: una en Ovalle y nueve en La Serena.

«El Servicio Médico Legal de La Serena es la sede con mayor volumen de procedimientos de la zona norte, lo que implica también un alto flujo de fallecidos. Por eso, gestionar oportunamente las inhumaciones es fundamental para mantener capacidad disponible en nuestras cámaras y estar preparados para responder ante cualquier contingencia en la región», dijo María Paz Fredes, directora regional SML.

La autoridad detalló que durante el último año se ha desarrollado un trabajo sistemático que permitió concretar las 14 sepulturas y reducir la ocupación de las cámaras desde cerca de un 90% el año pasado a un 40% en la actualidad.

«Este avance ha sido posible gracias al trabajo colaborativo con la Fiscalía Regional de Coquimbo y los municipios de Coquimbo, Combarbalá y La Higuera, que con gran disposición y humanidad han aportado nichos para dar un destino digno a fallecidos no reclamados», señaló.

La directora regional hizo un llamado a las demás municipalidades de la región a sumarse a esta iniciativa y mantener la colaboración en el tiempo.

«Es un esfuerzo que beneficia a toda la Región de Coquimbo y nos permite estar mejor preparados para responder ante cualquier emergencia o contingencia», afirmó.

Profundo sentido humano

El seremi de Justicia y Derechos Humanos, Humberto Bermúdez, también destacó el sentido humano de estas gestiones y recordó que detrás de cada persona fallecida existe una historia, incluso cuando no hay familiares que puedan hacerse cargo de sus restos.

«Esto tiene, primero que todo, un profundo sentido humano, pero también tiene una importancia para toda la región, porque el Servicio Médico Legal de La Serena es la sede que concentra el mayor volumen de procedimientos de la zona norte y necesitamos mantener capacidad disponible para responder ante cualquier emergencia o contingencia», sostuvo.

También llamó a los jefes comunales de la región a colaborar con la disposición de nichos o espacios en los cementerios municipales.

«Esto requiere solidaridad y colaboración, porque una persona fallecida no puede esperar. Si tenemos la posibilidad de disponer de un nicho o de un espacio para que una persona que no tiene a nadie pueda descansar en paz, hagamos ese esfuerzo», expresó.

Y agregó que «detrás de cada fallecido hay una historia y, aunque no tenga familiares que lo reclamen, sigue siendo una persona que merece descansar en paz».

Mónica y Ramón ya tienen dónde hacerlo. Después de meses de espera y silencio, sus restos descansan juntos en tierra combarbalina.