Funcionaria del Serviu gana apelación por denuncia de acoso y malos tratos: Deberá ser indemnizada por $ 25 millones

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Protagonista de la historia es Jacqueline Morales, quien al momento de los hechos se desempeñaba en el departamento técnico del Serviu Coquimbo, y que tras vivir acoso laboral y malos tratos, decidió acudir a la justicia, instancia en donde se ratificó su denuncia y deberá ser indemnizada por $ 25 millones, pero no por parte del servicio, sino que por su ex jefa, Claudia Jarufe. La afectada se atrevió a dar a conocer su caso para que pueda servir de inspiración a otras personas que pasen por lo mismo.

Jacqueline Morales, funcionaria del Serviu, relata que todo comenzó el 2017, cuando ingresó al servicio, «desde un comienzo hubo una diferencia en mi caso porque me aislaron al tiro, pero de una manera sutil, no fue tan brusca, si no me habría dado cuenta, pero tuve que normalizar todo lo que me decían en el entorno. Posterior a mi ingreso, no me capacitaron bien, me sacaban del área y así partió».

«Cuando la persona que tenía que capacitarme se fue con prenatal, comenzó el ataque más directo y más fuerte, con gritos y denostaciones, que si sabía leer o si era profesional, y así. Todo esto ocurrió desde noviembre del 2017 hasta julio del 2019», señala.

Pasaba el tiempo y a la par iba aumentando el grado de violencia que tuvo que vivir, «hasta que me pusieron la pata encima, me pegaban coscorrones, y cuando me golpearon la cabeza me dijeron que no solo era para peinarse sino que para pensar, me trataban de tontita y si había ganado la profesión abriendo las piernas, o que era más cara que una secretaria. Llegué operada al Serviu y me negaban los permisos para ir al médico, ya que tenía controles en Concepción».

«Cuando esta señora (Claudia Jarufe, su jefa) se enteró que había hablado con mi jefe de departamento técnico, al que le pedí que fuera confidencial mi problema, al día siguiente le contó toda mi declaración a la persona en cuestión y luego de eso fue un calvario para mí, fue peor», sostiene.

Relata que «tras esa información, ella en una reunión con mis colegas en su oficina, directamente me nombra y me dice ‘tú, Jacqueline Morales, tienes prohibido la autorización para ir al médico en horario de trabajo, búscate un laboratorio que te haga exámenes y controles los sábados o los domingos, pero durante la semana no puedes salir».

«Por eso encuentro que es necesario que esto se dé a conocer, porque en la etapa que estamos viviendo en Chile creo que no es justificable esta actitud ni tampoco es normal, porque creo que ya pasamos un límite que ni siquiera es un acoso normal, por decirlo de alguna forma, era una persecución», señala la afectada.
Denuncia formal

«Cuando tomo la decisión de hacer esta denuncia formal en el Serviu, fue cuando el 1 de julio del 2019 había un cambio en una frase de una de las resoluciones de Contraloría que había que agregar en el trabajo que yo hacía, entonces le solicité el apoyo al contralor interno del Serviu para que ayudara a redactar esa frase, y me dirijo a su oficina en el primer piso, entonces cuando estoy con él, redactamos esta frase y se lo adjunta en un correo electrónico a todo el departamento técnico, que es donde trabajo», relata.

Agrega que «entonces, al redactarlo, envía el correo y me pregunta quien más falta, y empiezo a nombrar por oficina, vuelvo al cuarto piso donde trabajo y la jefa me pregunta dónde estaba, ahí me asusto, porque cuando me nombraba tiritaba de miedo, porque no sabía lo que venía».

«Con todo lo que me estaba pasando, y cuando me preguntaba por qué me trataba de esa forma, me decía que ella era así y había que aceptarlo, en caso contrario debería irme, y empecé a normalizar este trato y pasaba el año y seguía haciéndolo», añade.

Cuenta que después de ese evento tomó la decisión de hacer la denuncia formal el 1 de julio del 2019, «presenté una carta con un formulario, porque el Serviu de Coquimbo no tenía protocolos de acoso y maltrato laboral, es más, mi caso fue el primero».

«En el mismo momento en que entregué la carta le envié una copia al director del Serviu, que en ese momento era Óscar Gutiérrez, y como estaba enfermo se la enviaron a su domicilio. Ahí se hizo la denuncia y el director da la orden al jefe de departamento que genere la investigación de sumario por mi caso», explica.

«Al día siguiente se me hace una encerrona con dos profesionales del departamento técnico y la jefa en cuestión, donde dicen que las maltraté y denosté profesional y psicológicamente, siendo eso mentira, y se me amenaza con un sumario por el maltrato hacia las personas que estaban a mi alrededor, siendo que esa denuncia jamás fue hecha».

Posteriormente Jacqueline fue cambiada de área, a la sección de pavimentos, «cuando estaba entrando veo a la jefa y me doy cuenta que no me puedo mover, me estaban dando una crisis, donde mi cuerpo de paralizaba de miedo al verla. Me tuvieron que ir a buscar para llevarme a una oficina, tranquilizarme porque tiritaba. Tras eso me hicieron testificar y dos colegas mías ratificaron todo lo que me pasaba, y esto se extendió hasta el 2020, en noviembre, donde salió el sumario que no terminó en La Serena, sino que en el Ministerio, en Santiago».

«El fiscal, de apellido Corantes, ratifica que sufrí acoso y maltrato laboral tras muchas apelaciones de la señora Claudia Jarufe y su entorno, porque ella presentó once testigos en mi contra y yo solo tenía dos. Concluido el caso, y que se confirmara, se le da como castigo una anotación de demérito, siendo que el maltrato es una las cosas más graves como funcionario en el Estatuto Administrativo».

25 millones

Jacqueline Morales cuenta que como no quedó conforme tras todo lo vivido, en diciembre del 2020 decidió realizar una demanda civil en contra de su ex jefa, «no fue en contra del Serviu, porque en ese momento consideraba que esta persona tuviera el castigo que corresponda por lo que me había hecho».

El 24 de marzo del 2022 salió la sentencia en primera instancia, donde dice que le deben pagan una indemnización de $ 25 millones 300 mil pesos, «ella apela y estuvimos en ese proceso hasta principios de septiembre de este año, cuando salió ratificada la sentencia en forma íntegra».

«Volvieron a confirmar lo que me había pasado y que tenía que pagar la indemnización, y quiero que salga esto a la luz», cierra.

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