Las pruebas que terminaron por vincular al «Lenguado» como el presunto autor de descuartizamiento

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El imputado J.M.P.N. (45), conocido como El Lenguado, quedó en prisión preventiva por su presunta participación en el crimen de Cristian Castillo Perines, hombre que fue descuartizado y cuyos restos se han encontrado en distintas áreas de la costanera de Coquimbo. Según se detalló en la audiencia de formalización, el sujeto habría asfixiado por estrangulamiento a la víctima, con quien vivía hace un tiempo en una casa de difícil acceso del sector Calvario, en La Parte Alta.

«(…) Para luego, mientras aún tenía signos vitales y actuando con ensañamiento y aumentando deliberadamente e inhumanamente el dolor de la víctima, procedió a desmembrarlo», decía Freddy Salinas, fiscal del caso, en una escabrosa jornada.
Una quebrada llena de rocas y arbustos habría sido el escenario del crimen más horrendo en lo que va de año en la zona. Allá vivía el principal sospechoso de cortar en partes a un hombre en la comuna puerto. En una humilde casa tapada con una lata y sin número a la vista, se refugiaba en su intimidad alias El Lenguado, como se le conocía en su barrio y, sobre todo, en la Caleta.
La alta exposición del enigmático hecho policial, por macabras apariciones en la bahía, Playa Changa y Peñuelas, provocó que salieran una serie de tesis expuestas en redes sociales, que intentaban dilucidar qué había pasado realmente con el descuartizado. Hasta ahora se habría mantenido en reserva por orden del Ministerio Público, pero no fue hasta ayer cuando se supieron nuevos detalles del homicidio.
La Fiscalía entregó
nuevos antecedentes que permitieron determinar la participación del imputado en el crimen. Cabe recordar que este sujeto, con sobrenombre de pescado debido a la forma de su cara y su nexo con el Terminal Pesquero, había sido formalizado por robo en lugar habitado e incendio en el sector Las Cardas, Ovalle, y en todo este tiempo se esperaba vincularlo con los acontecimientos que rodeaban el Caso Descuartizado.
Y así no más fue, pues se reveló que el ADN de la víctima se encontró en casa del acusado luego de un allanamiento en la Parte Alta, procedimiento que fue cuestionado por la defensa del imputado y catalogada de ilegal. En ese mismo lugar se halló el serrucho que el victimario habría utilizado para desmembrar a la víctima.
Además existe un video de whatsapp como prueba clave, donde el imputado y sus cómplices se jactaban de lo realizado. En un material exclusivo entregado en la audiencia de formalización, se mostraba a los implicados hablando de «restos humanos» como comida para lobos marinos, en un registro realizado justamente en la Caleta, días después de conocerse las primeras informaciones de hallazgos de osamentas en la costa.
A falta de la confirmación del examen histológico, desde Fiscalía esbozaron que El Lenguado habría cercenado a la víctima mientras ésta todavía estaba con vida. Todo por culpa aparentemente de una discusión por un celular.

«ERA MI AMIGO»

Durante la mañana de este miércoles se realizó la audiencia de formalización en el Tribunal de Garantía de Coquimbo. El hombre que hasta la fecha era todo un mito terrorífico, se presentaba ante la jueza Carolina Baroncini como el presunto autor del delito consumado de homicidio calificado, y que se le otorgaba el grado de ensañamiento debido a las inhumanas actitudes anteriormente escritas en esta crónica.
Ilícito perpetrado aparentemente entre el 10 y 17 de noviembre pasado, desde ese momento fueron escalando los hallazgos que hacían los mismos vecinos y la policía marítima.
«Él era mi amigo señorita, el Cristian, el pasaba conmigo», respondía el imputado al ser consultado por la jueza si estaba al tanto de lo que se le estaba acusando.
La audiencia sirvió para revelar datos que no se sabían hasta ahora.
Por ejemplo, salió a la luz el relato de la persona (testigo) a la que El Lenguado acudió para pedirle una sierra eléctrica, pero como éste no tenía, le prestó un serrucho, sin saber qué pretendía el imputado. Luego se lo habría devuelto todo húmedo, a raíz de la posible limpieza que le habría hecho para eliminar rastros de sangre, los cuales igualmente fueron encontrados en partes de dicha herramienta, así como también en su domicilio.
En uno de los accesos principales de la pequeña morada, en una especie de terraza, se habrían levantado pistas como el hallazgo de una mochila y zapatillas. También los detectives divisaron restos de sangre en el lavamanos del baño, en las paredes y en el borde de la lavadora. Igual que en dos zapatillas y un pantalón de mezclilla.
Aquella mochila fue otra de las pistas determinantes, según subrayaba el fiscal Salinas, al especificar que en la Caleta fue visto el acusado junto a dos personas, paseándose con un gran bolso donde presuntamente guardaba los restos de la víctima.
Otra testigo confirmó que la casa allanada en cuestión corresponde al sujeto investigado. Dijo que El Lenguado vivía en el lugar desde que salió de la cárcel en 2020, dando cuenta que antes lo hacía con su mamá, pero a ella la sacaron del sector.
Lo definen sus conocidos como un tipo drogadicto, decía el relato del fiscal. Que hacía carretes de noche con pasteros, como el ocurrido aquella fatídica jornada donde todo se descontroló por culpa de un celular. Cita a la que habría asistido la víctima y su ex pareja, quien fue una de las aportó con datos trascendentales que permitieron acorralar al Lenguado.
Del acusado además se supo que sus hermanos trabajan en la Caleta. De hecho, el imputado se presentó ante la jueza como técnico profesional, pero «ahora estoy de mozo en un local».
El nexo con la víctima fue otras las cosas que llamaron la atención. El hombre que ha sido encontrado por partes habría estado viviendo en la casa de su victimario desde unas tres semanas antes de lo acontecido.
Eran cercanos hasta el punto de que intercambiaban ropa. Al fallecido se le vía con poleras que usaba su supuesto asesino.

PRUEBAS CLAVES

«De los antecedentes, entendemos que el imputado tenía un tipo de relación de al menos amistad con la víctima, compartían un inmueble, pero los motivos del crimen no están suficientemente claros. Entendemos que habría usado una herramienta mecánica para cortar el cuerpo y después arrojarlo», dijo el fiscal del equipo de Crimen Organizado y Homicidios, ECOH, Freddy Salinas.
Todos los actos los habría efectuado en una sola jornada, sin embargo, no se descarta que haya arrojado los restos al mar en fechas distintas, situación que aún es materia de investigación. 5 meses será el plazo de las indagatorias.
«Hasta el momento todo indica que habría actuado solo. Hay evidencia científica de ADN encontrado en el inmueble donde ocurrirían los hechos; está la herramienta aportada por testigos, rastros de sangre de la víctima e imputado, declaraciones de testigos que hablaron sobre la relación de ambos, videos en que participan el imputado y otros elementos», agregó el fiscal Salinas.
La magistrada Baroncini impuso la medida cautelar anticipada por encontrarse el imputado en prisión preventiva en causa diversa, y sobre todo por considerar que la libertad del imputado constituye un peligro para la seguridad de la sociedad. Así fijó en cinco meses el plazo de investigación.
«El informe bioquímico da cuenta que existe sangre de la víctima y muestras biológicas del imputado en el mismo serrucho, además, teniendo en consideración los demás antecedentes aportados, como fotografías de las partes del cuerpo de la víctima que fueron halladas, que evidencian heridas con un elemento cortante, las declaraciones de testigos, entre ellos el que le presta el serrucho, permite a este tribunal establecer, por una parte, que imputado y víctima se conocían, que eran cercanos, y que no puede haber sido si no el imputado quien manipuló ese serrucho y dio muerte a la víctima en su domicilio», señaló la magistrada.
«Respecto de la necesidad de cautela, teniendo en consideración el carácter del delito, un delito de homicidio calificado, donde se actúa, como dice el fiscal, con especial crueldad y con una absoluta ausencia de piedad, es posible entender que se trata de un delito de los más graves que contempla nuestra legislación. En cuanto a los demás elementos que considera el legislador para entender que la prisión preventiva es necesaria en este caso, está evidentemente la gravedad de la pena asignada al delito, que es de presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo», añadió.
«Encontrándose acreditados lo elementos de la letras a, b y c del  artículo 140 del Código Penal, se da lugar a lo solicitado y se dispone la prisión preventiva anticipada del imputado, sin solución de continuidad en el evento que recupere su libertad por la causa que cumple hoy la misma medida cautelar», ordenó la jueza.

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