Mariana Aylwin, ex DC y miembro de Amarillos por Chile: «Ir por el rechazo fue difícil, teníamos muchas expectativas pero el proceso fue desilusionando»

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Visitó La Serena invitada por Gremios Unidos para participar en una serie de reuniones y charlas. En entrevista con LA REGIÓN, se refiere al proceso constituyente, su salida de la Democracia Cristiana y además explica su postura de cara al plebiscito, en donde va por el rechazo, una decisión que no fue fácil tomar, comenta.

Durante el gobierno del presidente Ricardo Lagos, Mariana Aylwin alcanzó un nivel de popularidad importante a principios de la década pasada como ministra de Educación, además de ser hija de Patricio Aylwin, el primer Presidente desde la vuelta a la democracia.
Actualmente la ex DC es parte del Comité estratégico de Amarillos por Chile, un grupo de la sociedad civil que en febrero planteó las primeras inquietudes sobre el proceso constituyente, «a partir de ahí Cristian Warnken hizo una carta diciendo que me gritan amarillo porque he hecho estas advertencias, y de ahí escribió un artículo diciendo que si amarillo significa creer en avanzar pero no refundarse, o creer que hay que ponerse de acuerdo pero no polarizar a la sociedad, quiere decir que soy amarillo».

¿Cómo se da su llegada a Amarillos por Chile?
«Warnken hizo una tercera carta que mucha gente la suscribió, y yo estuve entre las 75 personas que la firmamos y hoy Amarillos tiene 60 mil adherentes. Básicamente nos demoramos porque fue un proceso de ir dando alertas, diciendo que esto no es bueno para Chile, tenemos dudas sobre algunos temas, hasta que en una conversación más amplia se tomó la decisión, la propuesta y se dio justo cuando se dio a conocer el texto final».

Por lo que ha visto de la propuesta de la nueva Constitución, ¿hay algo que se pueda rescatar?
«Hay muchas cosas, por ejemplo creo que en el tema de la descentralización hay un avance importante que queda en la Constitución, porque hay muchas leyes pero las competencias no se traspasan a las regiones, y también me parece interesante que la descentralización vaya desde la comuna, después la región, y lo que no se puede ahí, al nivel central. Tiene muchas contradicciones, porque se crea un sistema nacional de educación y la regionalización es un anhelo y es importante, tiene problemas, pero me parece que es rescatable. Hay muchos otros aspectos, como los temas en el desarrollo de las nuevas tecnologías, el cuidado de los datos, y aspectos que cualquier Constitución que se haga en el futuro debería recoger, pero los problemas que tiene son demasiado graves».

A juicio suyo, ¿Cuáles son esos problemas graves?
«Por una parte para la unidad del país y para garantizar la democracia en Chile, y eso es lo que muchos de los que votamos por una nueva Constitución nos hace rechazar esta que nos están proponiendo».

Considerando que usted es una figura histórica de la centro izquierda y de la Concertación, no debe haber sido fácil tomar la decisión de ir por el rechazo…
«Para todos nosotros fue difícil, teníamos muchas expectativas cuando el plebiscito se ganó por un 78% y pensábamos que era una oportunidad para que el país se reencontrara, pero también el proceso fue desilusionando y las decisiones en algunos temas fundamentales creemos que son malos para el país. Por ejemplo, lo que tiene que ver con la plurinacionalidad mal enfrentado, porque creemos que debe haber un reconocimiento para los pueblos indígenas, además de participación y reparación, pero lo que se está planteando es una situación en la cual los chilenos quedan en desigualdad frente a la ley en muchos aspectos, como el derecho de agua, el cuidado de la tierras o el voto que en los pueblos originarios vale mucho más que el de los chilenos, con escaños reservados, en donde estaban sobrerrepresentados en la convención y es casi lo mismo que los senadores designados de la Constitución del 80».

¿Cuál es su mirada del plebiscito, considerando que hay varios factores extras, como el voto obligatorio?
«Me parece importante que haya voto obligatorio y que se establezca en la Constitución eso, tengo confianza en el Servel y creo que debemos mantenerlo, y todos estos rumores de que puede haber fraude electoral no cabe duda que hay que ir a cuidar los votos, pero tenemos una institucionalidad electoral que siempre ha funcionado bien, y esperamos que esta no sea una ocasión diferente».

¿Cómo ha visto la crisis de la DC, partido en el que militó hasta el 2018?
«Ha sido muy doloroso pero ha sido previsible. Me alegro que haya un sector de la DC que por primera vez en mucho tiempo está ejerciendo su poder, porque el gran problema de la Democracia Cristiana y el deterioro que tuvo es que habiendo tenido parlamentarios se puso a la cola del mundo de izquierda y no ejerció su identidad con el poder que tenía, y por eso la gente dejó de votar por la DC, porque si voy a votar por alguien de izquierda prefiero el original al sucedáneo, y el partido renunció por mucho tiempo a ejercer su identidad. Ahora, es un partido completamente quebrado, aunque no me extraña mucho, porque a los que nos fuimos el 2018 nos pasaron al Tribunal de Disciplina y ahora hacen lo mismo con el Presidente Frei y acogió la petición. Creo que la DC lo que ha hecho es restar más que sumar».

¿Cuál es su mirada de las posturas de los ex Presidentes en relación al plebiscito?
«En la Concertación hay una división claramente, pero creo que la mayoría cree que este es un mal proyecto, incluso la Presidenta Bachelet dice que prefiere esto aunque no es perfecto, pero se acerca. A todos nos cuesta tomar la decisión de la salir de la tribu, porque era nuestro lugar. Yo me salí y me cuesta menos decir que voy a votar rechazo y lo tengo clarísimo, y son los mismos motivos por los cuales luchamos durante la Concertación para tener un país unido, Chile es uno solo dijo mi padre, pero también para tener un país que pudiera progresar en democracia con reglas claras, con equilibrio de poderes».

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